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¡Qué viva la HJCK!

¡Qué viva la HJCK!

Sí, que viva, que no desaparezca del dial, que no se vaya de ese 89.9 de la FM tan querido por tantos, que no nos desplacen a los de la inmensa minoría, a los vericuetos de la Internet , que no se le dé ese golpe a la cultura, es lo que deseamos y pedimos. La noticia de que el espacio va a ser arrendado para cambiar totalmente la fisonomía de la emisora, es una de esas malas noticias en un ambiente escaso de las buenas nuevas, como es el cultural en Colombia. Porque pasar del dial a una página Web es prácticamente desaparecer, por más maquillaje que se le quiera poner al anuncio.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

¿Quién tiene un computador (ordenador para los arrendatarios), en su carro (coche para los arrendatarios)? ¿Quién puede meterse a la Web en su pequeño radio de pilas? Muy pocos o nadie, lo que nos lleva a concluir que la HJCK dejará de oírse por mucha gente.

La hazaña de Alvaro Castaño Castillo, de Gloria Valencia y de su equipo de colaboradores es única. Sostener durante 55 años un proyecto que desde el inicio buscó elevar el nivel cultural de la radiodifusión, divulgando temas culturales de Colombia y del mundo en forma sistemática y permanente, como se lee en su presentación, precisamente en la Web, sostener eso, digo, es un trabajo de titanes, de apóstoles, de ciudadanos ejemplares. Por eso estamos inmensamente agradecidos con ellos y por eso, ahora que se merecen un menor ritmo de trabajo y un mayor descanso, no podemos ser indiferentes frente a la posibilidad de que su legado se disipe y se esfume en el laberinto de la Internet. La 89.9 pasará de ser manejada sin ánimo de lucro, a manejada con el sonido de la registradora y pasará de ser orientada por unos queridísimos Quijotes a ser dirigida por obsesivos del P y G. Eso da tristeza, porque en medio de esa lucha por concentrar el poder de la información, una emisora cultural es como una isla de paz y un refugio para escapar de la ordinariez y la chabacanería que abundan en la radio. No solamente queremos que no se vaya la HJCK, sino que sigan saludables las emisoras de la Tadeo, con Bernardo Hoyos a la cabeza y la de las universidades Nacional y Javeriana.

Cuando en el mes de febrero se anunciaron cambios, que probaron ser buenos al agregar a la música clásica la difusión del Jazz, del Bossa Nova, del son cubano, del rock, y se amplió la programación a 24 horas, los fieles oyentes y Bogotá, como capital del país, ganaron mucho, y creo que se creció la inmensa minoría. Por eso 9 meses después no es comprensible que tanto esfuerzo y tanto sacrificio y tanta energía puedan llegar a desaparecer, como desapareció el boletín, que ese sí se puede consultar en la web para enterarse de la programación.

Me uno a la campaña de Andrés Hoyos de la revista El Malpensante para que el Grupo Prisa, poderoso dueño de Caracol que la tomará en arriendo, no la sentencie a muerte y no le quite su carácter cultural. Esta campaña debe ser sonora y culta como la HJCK y tiene que ser exitosa. ¡Qué se crezca la audiencia!

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