Secciones
Síguenos en:
Esplendor de Berlín y actualidad de Alemania

Esplendor de Berlín y actualidad de Alemania

Con la visa Schengener Staaten, otorgada de cortesía por la Embajada de la República Federal de Alemania y hábil para entrar sin obstáculos de frontera a 15 países europeos, emprendimos vuelo a Berlín, haciendo escala en el desbordado maremágnum del aeropuerto madrileño de Barajas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Antes de tocar tierra, se nos aparece el panorama ocre de la meseta castellana, desprovista de la sombra fértil de los árboles a lo largo de los siglos. Reanudado el viaje, brillan, como en cinemascopio a todo color, las imponentes montañas nevadas de Suiza y, abajo, sus hermosas ciudades, a la orilla de profusos ojos de agua. Más adelante, el verde intenso de la vegetación y, en el tramo final, masas de tupidos bosques y lagos en abundancia. Estamos sobre la planicie de Berlín, bañada por dos ríos y alumbrada por sol radiante.

En las postrimerías de 1989 habíamos tenido el privilegio de asistir en las noches heladas a la demolición polvorienta de su infame muro divisorio.

Derruido, tornamos a visitarla, ya sin ese adefesio, pero aún sin reintegrarse sus dos zonas, física, política y psíquicamente. En esta oportunidad, se celebra la fiesta de la reunificación con colorida y multitudinaria kermés. Corre a borbotones la cerveza y se consumen a granel los salchichones.

El regocijo domina los alrededores de la simbólica Puerta de Brandenburgo, se pasea por las plazas vecinas, se recrea sobre el césped de la explanada frente a la cúpula de cristal del Reichstag y se extiende por la avenida Unter den Linden en sus numerosos cafés al aire libre. Luego disfrutaríamos del añejo, popular y emblemático que lleva el nombre de Einstein. Bajo la luz solar, espejean las nuevas e imponentes edificaciones gubernamentales.

En sus fachadas prevalecen los cristales, acaso para no propiciar nada en la sombra. Como los muros de piedra en los palacios y templos antiguos de la preciosa isla de los museos, circundada por el río Spree.

Berlín, incansable en su proceso de reconstrucción, refleja en obras ejemplares la pasión cultural y artística de sus gentes. Tres teatros de ópera y óptimas salas de concierto rinden culto a la música. Otros bellos escenarios se consagran a la estética, la pintura y la escultura. Como retoño demostrativo de esta propensión ambiental, encontramos al selecto, amable y valioso puñado de jóvenes intelectuales alemanes y colombianos que protagonizan la hazaña de publicar, en los dos idiomas, la revista Berlín 23.

* * * * Grande e intensa ha sido la ebullición política. El hecho de que Ángela Merkel y Gerhard Schröder se disputaran tan estrechamente la victoria desembocó, según es de todos sabido, en el gobierno de coalición y compromiso de conservadores y socialdemócratas, prácticamente paritario.

Ninguno pudo imponer la plenitud de sus programas y cuadros.

A los dos corresponderá adelantar las reformas necesarias sin liquidar el estado de bienestar cuyas raíces se hunden en los tiempos de Bismarck. Así se deban atemperar determinadas condiciones en guarda de la competitividad de la producción industrial, preservando lo que el doctor Erhard denominó economía social de mercado y lo que los socialdemócratas consideran irrenunciable de su credo.

Huesos duros de roer serán el ineludible saneamiento presupuestario y la limitación de las amplias atribuciones de los Länder que, al parecer, les impusieron los aliados para evitar un poder central demasiado fuerte y concentrado. Tendencia contraria a la de algunos sectores de la opinión hispánica en el sentido de robustecer las facultades y prerrogativas de las comunidades autónomas.

La Unión Europea es realidad viva y dinámica. Se la siente cuando se pasa sin requisitos de inmigración y aduana de un país a otro. Además, en el estilo de vida de sus ciudades principales y en redes como las de salud pública que prestan en forma gratuita veloz y eficaz servicio. Queden para la próxima vez las impresiones sobre París, inmarchitable y pujante, e igualmente sobre la evolución del querido Madrid, a tono con la apertura de España a Europa y al mundo.

abdesp@cable.net.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.