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Van 300 años de la lucha por frenar el contrabando chino

Van 300 años de la lucha por frenar el contrabando chino

Los embajadores de los países de América Latina, que siguen de cerca la expansión del comercio con China, quedaron atónitos al comprobar que un Rey de España (Felipe V) intentó en 1708 evitar los conflictos originados por las masivas exportaciones de textiles chinos.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Representantes, en general, de países fabricantes de textiles que afrontan la enorme presión de la barata mano de obra china, la mayoría de los jefes de las misiones diplomáticas latinoamericanas confesaron haber sentido apoyo moral al leer un documento histórico encontrado en los archivos de la cancillería peruana en Lima.

En el documento, cuya copia les entregó en la reunión periódica del Grula (Grupo Latinoamericano) el embajador Luis Vicente Chang, titulado "Regulación de Importaciones de Productos Textiles de China al Perú", el Rey de España ordena a la Justicia "que vele rigurosamente sobre la introducción de Ropas de China".

Todos, se aseguraron no dejar la sala sin llevarse consigo la copia del documento original, texto muy legible escrito a mano sobre fondo sepia y firmado Yo El Rey (sin mención de nombre propio alguno), y el folio que la acompañaba con la transcripción literal mecanografiada.

En el documento, el Rey añade que los jueces también deberán observar las leyes y cédulas que tratan de la extracción de plata y oro sin quintar.

"Por cuanto por el Consulado y Comercio en las Provincias del Perú se me ha representado los grandes perjuicios que se siguen a los intereses de aquel comercio y pérdida de mis asuntos y derechos reales, con motivo de las nuevas ropas de China que se introducen, y de la excesiva que llevan los navíos que pasan a las Indias...".

"Pues valiéndose de vender en aquellas Provincias a cambio de corambre y otras cosas, lo ejecutan en piñas de oro y plata sin quintar", dice el Rey.

Tras recordar que le fue suplicado poner remedio a los daños experimentados con la observancia de las cédulas expedidas, el Rey concluye que: "De cualquier contravención no sólo se pasará a la privación de oficios y empleos, sino a otras mayores penas, y que sirvan de escarmiento, que así es mi voluntad".

El diplomático destacó que "la orden real puede considerarse premonitoria de la actitud adoptada 300 años después por muchos países, grandes potencias o países en desarrollo, que se sienten amenazados por las excesivas exportaciones textiles chinas". Efe

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