DOS AÑOS DE CONTACTO CON LA NATURALEZA PICALEÑA: RUMBA DE INVIERNO

DOS AÑOS DE CONTACTO CON LA NATURALEZA PICALEÑA: RUMBA DE INVIERNO

xiste un sitio campestre en Bogotá. Hoy cumple dos años de funcionamiento y su construcción se inspiró en la naturaleza del lugar que lo vio nacer... Se trata de la taberna-restaurante Picaleña. Sus instalaciones, semejantes a un chalet suizo, se encuentran localizadas en el kilómetro 4.5 de la vía que conduce al municipio de La Calera.

06 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Allí, en medio de una espesa vegetación, se prenden las chimeneas desde el miércoles hasta el domingo. Por eso, ir de rumba a Picaleña, es disfrutar de un ambiente cálido en la temporada invernal de la ciudad.

La edificación tiene tres niveles y comenzó con una pista de baile que, con el paso de los bailadores, se quedó corta . Ahora posee tres espacios para rumbear que se construyeron hace pocos meses.

La idea de hacer un lugar campestre cerca a Bogotá, se le ocurrió al empresario Hugo Sarmiento Falck. Durante varios meses desarrolló el proyecto y después se le unieron Alberto Muñoz y Hernando Franco.

En ese lugar, hace algunos años, funcionó el colegio de Nuestra Señora de la Paz. Allí, lo primero que encontraron los arquitectos de Picaleña, fue un contacto permanente con las especies florales de la sabana de Bogotá.

Entonces, como una regla que no se podía romper, hicieron los cimientos del restaurante. Nunca se tumbó un solo árbol de la parte del cerro ubicado en el costado norte de la vía a La Calera.

Desde que se inauguró el restaurante, se hizo un plan de reforestación en sus alrededores. Actualmente existen sesenta nuevas especies nativas , dijo Sarmiento Falck.

Al entrar a las instalaciones del lugar, la decoración ofrece una exposición de antigedades que solo se pueden apreciar en las galerías de arte de la ciudad. Allí se mezclan con los diseños de los muebles que se fabricaron en madera, con el fin de no perder el contacto con la naturaleza.

Así en un ambiente que antes solo se podía disfrutar fuera de Bogotá, ahora, en menos de cinco minutos desde la carrera séptima a Picaleña, la gente puede bailar frente a la vegetación nativa de la sabana y con una panorámica de la ciudad desde los balcones del lugar.

Claro que no todo es fiesta ... Desde el primero de octubre, la taberna con capacidad para 500 personas, empezó a recibir solicitudes de empresas que quieren celebrar el fin de año.

El restaurante ofrece un menú diferente a sus clientes, de acuerdo con la ocasión. Hay tres alternativas en el resturante: carnes a la parrilla, platos al gratín y comida internacional.

Actualmente la administración del lugar, tiene treinta personas que atienden a los clientes durante el día y en horario nocturno. El restaurante funciona a partir del mediodía y la taberna desde las nueve de la noche.

Sinembargo el cierre los fines de semana se extiende hasta las tres de la madrugada. Pero, entre semana, cuando se quiere hacer una reunión de negocios, el lugar está abierto hasta la una de la mañana.

Al finalizar la semana, los domingos, esos días en que no dan ganas de salir de la casa, Picaleña tiene una actividad campestre para las familias bogotanas.

Con la ayuda de tres recreacionistas y un parque para niños, se pasa un domingo inolvidable. Las chimeneas encendidas y el calor de las familias, hacen pasar un rato agradable hasta las nueve de la noche.

Para celebrar los dos primeros años de vida, Picaleña preparó un bufé y un coctel de bienvenida a sus clientes. Hoy la rumba es allí.

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