LO RECUERDA CARLOS PETACA RODRÍGUEZ

LO RECUERDA CARLOS PETACA RODRÍGUEZ

El nombre de Carlos Petaca Rodríguez es magia y rito en la historia del béisbol colombiano porque sigue catalogado como el mejor lanzador de todos los tiempos. Las jornadas de triunfo son muchas, pero todos quizás lo recuerdan por el 1-0 sobre Nicaragua en la VII Serie Mundial aficionado jugada en Venezuela, porque esa fue la primera victoria internacional de una novena colombiana.

07 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

El gran jardinero central Carlos Pipa Bustos también tiene memoria de dos blanquedas a Cuba en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla.

Petaca formó con la selección Colombia que ganó la IX Serie Mundial en 1947, jugada en el estadio Once de Noviembre.

A su lado estuvieron también en esa campaña nombres legendarios como los de Pedro Chita Miranda, Andrés El Fantasma Cavadía, Pipa Bustos, Armando Niño Bueno Crizón, Cobby, Andrés Venao Flórez, Humberto Papi Vargas (q.e.p.d.) y Manuel Policía Peñaranda (q.e.p.d.), nombres que traen al presente la nostalgia de épocas heroicas del béisbol.

Eso terminó por consagrarlo como el maestro de las serpentinas . Petaca hizo también parte de la famosa novena Indios en la primera etapa del beisbol rentado colombiano.

Pero ahora la pierna que se balanceaba en el aire al hacer Petaca sus lanzamientos, desapareció. Se la ampuntaron hace poco a raíz de un episodio desgraciado en la vida de este gran lanzador que terminó perdiendo su partido contra la vida.

La operación la hicieron en el Hospital Universitario de Cartagena, gracias a las diligencias hechas por su sobrino Benjamín Tinoco. Pero de no haber sido también por el actual alcalde de la ciudad, Nicolás Curi Vergara, a Petaca la mala fortuna le habría bateado otra vez de hit.

El Alcalde, al enterarse del mal vivir del pelotero, le dio un puesto en la administración municipal. Si no hubiera sido así, habría tenido que recurrir a la caridad pública para salvarse.

De todas maneras, eso de que la desgracia es el pan diario del pobre es cierto. El infortunio golpeó esta vez a Petaca con los dientes de un perro callejero que le mordió, produciéndole una infección que hace tres meses acabó con su pierna izquierda.

Retirado del deporte activo, la bebida transformó su vida en un folclor. Sus ocurrencias engrosaron la picaresca callejera de Cartagena. En plena calle le daba por rememorar tiempos idos, colocándose en un imaginario box para lanzar curvas invisibles ante asombrados transeúntes.

Tenía una especie de tic nervioso que le sacudía los hombros al saludar con una risotada a sus conocidos. Por mucho tiempo vivió del cuadre de los amigos , una historia que hace sombra a mucha glorias del deporte colombiano, hoy olvidadas y enterradas en el pasado por esas ironías que a veces tiene la vida.

Petaca , últimamente, se había dedicado al encierro en el barrio Socorro. Olvidó a los amigos y a la bebida pero los amigos no lo olvidaron a él, como el Alcalde quien pensó que Petaca podría ser un buen consejero de béisbol para las nuevas generaciones.

El viejo beisbolista todavía no ha recibido su primer sueldo y sigue sin plata. Pero la mística y valor no lo han abandonado.

Solo que ahora tendrá que afrontar una nueva vida... con una pierna menos.

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