DIENTES LIMPIOS, DIENTES SANOS

DIENTES LIMPIOS, DIENTES SANOS

Los dientes sanos desempeñan también un papel importante en la apariencia personal de los niños y, por tanto, ayudan a que se sientan bien. En términos generales, el primer diente del niño representa un acontecimiento. Pero asimismo, ese primer diente significa el inicio de un proceso importante: el desarrollo de la dentadura.

30 de enero 1991 , 12:00 a.m.

El proceso es largo. La primera etapa toma cerca de dos años. Después de un breve receso, se inicia la salida de los dientes definitivos que ocurre hacia los 6 años. Esta segunda etapa termina a los 12 años.

Existe el falso concepto de que los primeros dientes, por ser temporales, no requieren de cuidado. Sin embargo, son vitales. Ayudan a su hijo a aprender a comer y hablar bien. Son los que guardan el espacio para los dientes definitivos y ayudan a ubicarlos en la posición adecuada.

Una dentadura descuidada o la pérdida de alguna pieza ocasionan problemas para los dientes definitivos.

Pero si los dientes son importantes, también lo son las encías. Su inflamación puede presentarse en los niños y, de no tratarse, lleva a la pérdida de los dientes.

Una adecuada higiene oral previene contra ella. Si las encías sangran esporádicamente, es importante continuar con el cepillado. Pero si el sangrado se prolonga, es aconsejable consultar con el odontólogo. Prever hacia el futuro Así como usted cuida la alimentación de su hijo, de su aseo y se preocupa por su vestido, el cuidado de los dientes es una tarea simple pero requiere de tiempo y dedicación. Es una labor de los padres hasta cuando los hijos puedan ejecutarlas ellos mismos.

Esta labor se hace más fácil si usted y su hijo la asumen como un momento placentero que, en el futuro, le evitará grandes dolores de cabeza.

Junto con el correcto cepillado y el uso de la seda dental, existen otros consejos que contribuirán al bienestar de su hijo.

Uno de ellos es evitar, al máximo, los hábitos de chupar dedo, morder juguetes, lápices, etcétera. La succión es una función normal en los bebés y puede seguir siéndolo hasta los 2 o 3 años. Pero si persiste, ocasionará graves perjuicios en el desarrollo de la dentadura. Aunque se considera que el daño a largo plazo es mínimo cuando se deja de chupar en el momento en que aparecen los dientes definitivos, consulte con un odontólogo. El podrá asesorarlo sobre la manera más adecuada para impedir que el hábito persista. Dudas comunes a todos El odontólogo podrá asimismo resolverle una serie de dudas que se le presenten. De todos modos, usted debe saber que: No existe correlación entre la salida de los dientes y si estos serán fuertes o no. No se preocupe entonces si a sus hijos les salen muy temprano o, por el contrario, muy tarde.

Los bebés se pueden volver caprichosos cuando están brotando los primeros dientes, pero eso no les ocasiona fiebre ni enfermedad. La dentición puede ir acompañada por un alza en la temperatura por el hecho de que el niño pierde ciertas defensas y se hace más susceptible a contraer cualquier afección.

Manchas o líneas blancas sobre los primeros dientes indican que el bebé sufre del síndrome del biberón . Recuerde que, cualquiera que sea la edad de su hijo, el azúcar le perjudica la dentición.

La mayoría de los niños alcanzan sus primeros veinte dientes cuando están cerca de cumplir los 3 años. Solo entonces es cuando se hace necesaria la visita a donde el odontólogo.

Y cuando ya comienzan a salir los dientes definitivos, deje que la erupción siga su curso normal. Un diente provisional puede demorar semanas en caerse, es aconsejable no forzarlo. El nuevo diente se encargará de empujar y de abrirse campo. Si usted tiene que hacer algún tipo de presión, es porque el nuevo diente aún no está listo para salir. Un buen auxiliar La seda dental es otro de los elementos indispensables para asegurar la salud oral. Utilizarla es la mejor garantía para impedir la acumulación de la placa bacteriana entre los dientes.

Contrariamente a lo que se cree, la seda dental no tiene como finalidad primordial remover los restos de comida que quedan en los espacios interdentales. Sí proporciona un alivio temporal pero, cuando los alimentos se acumulan en forma permanente, existe un problema que el odontólogo deberá corregir.

Varios consejos son útiles para el uso de la seda dental: No hacer pasar la seda de un solo golpe hasta la zona de contacto porque puede producir una lesión en la encía.

Apoyar la seda sobre toda la superficie interdental, en la base del surco de la encía.

Mover la seda permanentemente a lo largo del diente hasta la zona de contacto y luego suavemente volver al surco.

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