LOS AGUJEROS NEGROS DE MÉXICO

LOS AGUJEROS NEGROS DE MÉXICO

México, la ciudad de México, se presentó en la Semana Negra de Gijón como uno de los focos de la novela policial latinoamericana. Y no es casual porque, como dice el mexicano Paco Ignacio Taibo II (autor de 15 novelas policiales traducidas a más de 10 lenguas entre las que se destacan Sombra de la sombra, La vida misma y Cuatro manos). México bate todos los récords urbanos: tenemos nueve manifestaciones populares por día, 800 librerías y puntos de venta de libros, decenas de publicaciones periodísticas, la policía mas corrupta del continente y probablemente del mundo, 23 millonarios en dólares y varios millones que ganan sueldos que son mínimos históricos. No sabemos ni siquiera cuántos somos en realidad. Tenemos atardeceres rojos todos los días por la refracción de la luz en el plomo que flota en el aire y que, el día del fin del mundo, nos hará sobrevivir por la capacidad de resistencia que nos crea. En esa ciudad yo me despierto a escribir todos los días .

18 de julio 1994 , 12:00 a.m.

Taibo II, ganador en dos ocasiones del Premio de Novela Negra Dashiell Hammet, reivindica en su literatura una generación y un sector de la vida mexicana que ha perdido todas las batallas desde el 68 mexicano, pero que no por eso deja de darlas, y... cuál es esa batalla? La batalla por la supervivencia de los espacios democráticos, porque la realidad real imponga su credibilidad sobre la realidad oficial de un país cuya democracia es una ficción .

Super Barrio en escena La Semana Negra tiene desde México un invitado estrella: se trata de Super Barrio, un ex luchador que cambió el ring por la defensa de los derechos de los habitantes de barrios marginales, y que reivindica la voz de aquellos que están excluidos de la realidad oficial. Super Barrio, que se hace llamar Super Barrio Gómez, representa estos movimientos espontáneos de barriadas periféricas que buscan el respeto a la democracia y la posibilidad de tener un espacio para vivir de modo digno, en una lucha que él mismo califica de divertida, al ritmo de los sones populares . Esta lucha, que le ha valido a Super Barrio tener audiencia en organizaciones de derechos humanos de Holanda, Inglaterra y España, lleva una máscara ocultando su identidad, capa y calzón de color oro y, sobre todo, varios kilos de peso.

El rojo es el coraje social , dice Super Barrio, y el amarillo el amanecer de la esperanza de los que, cuando se acuestan, no saben dónde van a levantarse . Son los colores de Super Barrio, el héroe de la Ciudad de México.

Es una realidad que supera la ficción de un escritor de México D.F. como Mauricio José Schwarz, según él mismo afirma, a pesar de que sus obras se cataloguen como de ciencia ficción policial . Dice Schwarz: en medio de una ciudad alimentada básicamente de cucarachas y monóxido de carbono, la única posibilidad es escribir, y escribir rápido. Pero a pesar de la velocidad, la realidad de la ciudad siempre me pasa por la derecha, y a mí no me queda más que seguirla, y alimentarme de eso que ella va dejando, de los personajes que crea -como Super Barrio- y de las decenas de crímenes que, al final de la fiesta cotidiana, quedan olvidados entre los deshechos .

Mauricio Schwarz, con su libro Escenas de la realidad virtual , persigue a la ciudad en narraciones cortas que tienen como denominador común esa cacería de hechos cotidianos que, como dijo Tertuliano, son creíbles porque son increíbles .

El editor mexicano Fritz Glouckner está de acuerdo: la concentración humana que se da en México es la madre de esa realidad disparatada. A los que ya están, más de 20 millones, se va sumando ese movimiento de personas que, como paracaidistas, caen en la noche sobre un territorio y se lo apropian. Al asentarse ganan un espacio vital, y Ciudad de México, dos o tres calles que la tarde anterior no tenía .

Al lado de los escritores ya mencionados, presentes en la Semana Negra, están las ficciones policiales de otros mexicanos como Juan Hernández Luna, el argentino-mexicano Rolo Diez, con Pasos de tigre, y sobre todo el que se considera como el padre de este movimiento del neopolicial , Rafael Bernal, con su obra El complot mongol. Ya muerto (en el accidente del jumbo de Avianca a las afueras de Madrid), Jorge Ibargengoitia es también uno de los grandes del género negro mexicano: obras como Las muertas, en donde se mezcla la literatura con el periodismo, o Dos crímenes, abren la ficción delictiva a otra de sus conquistas actuales: el humor.

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