NELSON MANDELA EXHORTA POR LA PAZ

NELSON MANDELA EXHORTA POR LA PAZ

Los dirigentes negros Nelson Mandela y Magosuthu Burthelezi se reunieron ayer, por primera vez en casi 30 años, y emitieron una exhortación conjunta a sus partidarios para que pongan fin a sus luchas faccionales. Mandela, quien es jefe del Congreso Nacional Africano (CNA), y Buthelezi, dirigente del Partido Inkatha (Libertad), dijeron que los seguidores de un bando deben cesar inmediatamente todo ataque contra los otros .

30 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Al leer una declaración preparada, Buthelezi dijo empero que ambas partes pueden existir como partidos políticos con sus programas .

Decenas de cámaras fotográficas recogieron ayer el histórico apretón de manos que intercambiaron Nelson Mandela y Mangosuthu Buthelezi. Los dos líderes se reunieron ayer en un hotel de Durbán en la provincia de Natal, para tratar de poner fin a la violencia étnica en el país, la cual ha cobrado cerca de seis mil vidas en los últimos cinco años de luchas.

A su llegada a la sede de la reunión, Walter Sisulu, una destacada figura del CNA, se limitó a señalar que no se puede especular sobre las conversaciones . Buthelezi, quien encabeza una delegación de 67 personas, aseguró por su parte la absoluta disposición a contribuir al éxito de la reunión, porque de lo contrario no estaría aquí .

Mandela, por su parte, dijo que no somos tan cándidos para pensar que un mero apretón de manos puede poner fin a la violencia. Hemos venido a intercambiar opiniones .

El CNA, integrado en su mayoría por miembros de la etnia xoxa y de tendencia socialista, ha defendido a lo largo de muchos años y hasta el pasado agosto la lucha armada contra el régimen de Pretoria. En materia económica, el CNA es partidario de las nacionalizaciones y apoya las sanciones internacionales contra el Gobierno.

La actitud de Inkatha, movimiento conservador integrado en su mayor parte por zulúes, ha sido luchar contra la segregación racial dentro de la legalidad, defender la economía de mercado y criticar la política de sanciones económicas como medio de presión.

En los últimos cinco años, los enfrentamientos entre los partidarios de ambas organizaciones han causado unos cuatro mil muertos en la provincia de Natal y, posiblemente, cerca de mil más el pasado año en los suburbios negros de Johannesburgo.

Para la mayoría de los observadores, si ambas organizaciones no llegan a establecer un acuerdo de paz que ponga fin a la violencia, todo el proceso negociador en curso en Suráfrica para erradicar el sistema de segregación racial corre el peligro de fracasar.

Por muchos años, la política surafricana de segregación racial se ha aplicado no solo entre las distintas razas, sino en la disgregación étnica de la propia comunidad negra, a la que se ha clasificado en once grupos que han sido agrupados geográficamente por separado.

Los bantustanes son provincias reservadas a los negros en función de sus orígenes tribales, al igual que ocurre con los suburbios de las grandes ciudades. Soweto, un inmenso barrio negro en las afueras de Johannesburgo, está organizado en áreas distintas para cada grupo étnico. Estas cuentan con sus propias escuelas o zonas de recreo, con el fin de evitar la unidad dentro de la propia comunidad negra.

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