¿Difícilmente reemplazable?

¿Difícilmente reemplazable?

Finalmente, El TIEMPO tomó posición editorial al apoyar la reelección presidencial y, más particularmente, la de Álvaro Uribe. Como firmante de una de las demandas, respeto sus argumentos. Incluso, que no hayan considerado las condiciones en que se desarrolló el debate, ni las negociaciones y prebendas que indujeron la decisión de los congresistas.

30 de agosto 2005 , 12:00 a.m.

Decir que “En la Colombia de aquí y ahora, Álvaro Uribe es un mandatario difícilmente reemplazable” es exagerado. Pero decir que, “más allá de su estilo personalista, de su inquietante neopopulismo o de las prevenciones que despierta el cambio de las reglas del juego a su favor, es el que más le conviene al país”, trasciende todos los límites.

Nadie puede olvidar que Álvaro Uribe ha sido el presidente que mayor apoyo recibió para sacar al país de la crisis. Ni mucho menos que en sus tres años de gobierno, ese apoyo ha servido para que los ciudadanos terminen aceptando que se quiebren las reglas del juego institucional, se clientelice el servicio exterior y se profundice un sistema de favores cruzados, en el que se cambian puestos por votos favorables en el Congreso.

Como gobernante, Uribe no ha sido ni es ningún prodigio. Sus propuestas de reforma de la Constitución no se han salido de la órbita particularista que ha inspirado buena parte del diseño y la gestión de las 77 reformas producidas entre 1886 y 1990 y las 20 registradas entre 1991 y el 2005. Por ejemplo, la reelección inmediata, antes que profundizar la democracia o modernizar la política, consolida un régimen presidencial de mayorías, que mantiene al Presidente como un rehén de los intereses particulares, empeora el desequilibrio que existe entre las ramas del poder público e impide que las elecciones sean competitivas.

Si de resolver los problemas de fondo se trata, hay que ver cómo, en materia tributaria, Uribe tampoco se ha salido de la horma de las 33 reformas expedidas entre 1973 y el 2004. Como sus antecesoras, esta Administración ha buscado incrementar los recaudos sin atacar los problemas de fondo y –más bien– aprovechado la oportunidad para conceder beneficios y exenciones a los sectores amigos del Gobierno.

Esas exenciones (que al finalizar el año costaban más de cinco billones de pesos), sumadas a la laxitud reguladora del Gobierno en ciertos sectores (como el financiero, donde, como sus antecesores, Uribe no ha hecho nada por fortalecer el sistema de derechos de los deudores), se constituyen en buenos ejemplos para confirmar la hipótesis formulada hace pocos días por el gerente del Banco de la República, en el sentido de que “la estructura de incentivos en el país se ha movido en una dirección que favorece la informalidad y reduce el crecimiento de la productividad”.

Aun cuando se diga que con Uribe Colombia ha “recuperado la confianza en sí misma”, tampoco hay que desconocer que, con actos como el nombramiento de Pastrana como embajador en Washington o la expedición de la Ley de Justicia y Paz, este Gobierno puede estar ayudando a que en los jóvenes renazca la creencia de que en “Colombia les va mejor a los ‘vivos’, a los que tienen suerte y aun a los deshonestos, que a quien trabaja o estudia, y que, ante una gama de varios oficios, los jóvenes consideren que el de mayor probabilidad de éxito es, de lejos, el de narcotraficante”, como lo identificó María Mercedes Cuéllar en el estudio sobre valores e instituciones en el año 2000.

A diferencia de Castro, Mockus o Peñalosa en Bogotá, Uribe no puede reclamar ninguna gesta transformadora en Aerocivil, la Alcaldía de Medellín o la Gobernación de Antioquia.

Si en verdad Uribe fuera el “conductor capaz, firme y responsable, con el don de mando que la gente reclamaba”, como consideran los editorialistas de EL TIEMPO, el país iría por un rumbo muy distinto del que va. ¿O no?

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.