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EL HEREDERO DE LA RAZA DE ESCARABAJOS

EL HEREDERO DE LA RAZA DE ESCARABAJOS

Cuando Oliverio Rincón, a escasos metros de la meta en Andorra soltó el manubrio, cerró la cremallera de su uniforme lila y rojo del equipo Seguros Amaya, se santiguó y cruzó victorioso la línea blanca, estremeció lo más profundo de las entrañas de treinta millones de colombianos. No era solo la exitosa conclusión de una heroica fuga que se había iniciado 194 kilómetros antes y que incluia el paso por nueve premios de montaña; no solo era el merecido premio a un atrevido joven que decidió no obedecer la estrategia diseñada por su técnico y arrancó solitario en pos de la gloria; no solo era la primera victoria de un colombiano en esta edición del Tour de Francia; no solo era la confirmación de que por obra y gracia del supercampeón español Miguel Indurain, de Alvaro Mejía y, ahora, de Oliverio Rincón, la prueba gala tenía otro idioma, el castellano.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de julio 1993 , 12:00 a. m.

No. Era la luz al final de un tormentoso y oscuro túnel que se inició hace cinco años, lapso durante el cual los ciclistas colombianos, grandes animadores del Tour entre 1984 y 1988, vivieron una cadena de amarguras y frustraciones.

Por eso, al unísono de la sonrisa del boyacense mientras levantaba los brazos en señal de triunfo, del pecho de todos los que hemos tenido el privilegio de nacer en esta prodigiosa tierra salió un profundo y sentido suspiro. En la víspera de la fiesta nacional de la Independencia, este humilde campesino boyacense de 25 años nos dio la oportunidad de entonar con la máxima satisfacción aquel canto de qué orgulloso me siento de ser un buen colombiano .

Como si supiera que ayer la mañana laboral se transtornó en el país entero porque todos estábamos pendientes del televisor desde las 9, cuando empezó la transmisión en directo de las incidencias de esta memorable etapa, Oliverio se esforzó por demostrar a propios y extraños que hoy, como antes, el ciclismo colombiano vive y tiene cómo brindar nuevas alegrías.

Así como Alvaro Mejía comenzó el Tour picado por las buenas actuaciones de Rincón en la Vuelta a España y el Dauphiné Liberé y se había robado el protagonismo durante estas dos semanas de carrera, Oliverio empezó este tramo que le venía como anillo al dedo con la firme intención de demostrar que también está listo para hacer el ansiado relevo generacional.

Siguiendo las indicaciones de su técnico Javier Mínguez, se metió en una fuga que, gracias a la colaboración mutua, prosperó. Como si fueran uno solo, pedaleó, hizo relevos y devoró kilómetros al lado del venezolano Leonardo Sierra y del francés Richard Virenque.

En una cabalgata sin precedentes, coronó uno a uno los nueve premios de montaña del día, sumó 180 puntos! en la clasificación de montaña y, en contra de la indicación de Mínguez, se desprendió de sus ocasionales compañeros de fuga cuando se dio cuenta de que estos no tenían su misma grandeza, su misma aspiración, su misma hambre de gloria.

Entonces, emulando a los dos grandes inspiradores de la raza de los escarabajos (Luis Herrera y Fabio Enrique Parra), emprendió el último tramo en solitario. Cuando en el corazón de muchos entró la duda, al ver el acelerón de ritmo que se producía en el lote, miró al cielo, le rogó al Altísimo y pedaleó con la fuerza del alma para conservar la diferencia que había cosechado y que le permitió entrar en la historia.

Sí, en los temibles Pirineos, donde solo Pacho Rodríguez, otro escarabajo , otro boyacense, había logrado vencer paradójicamente en esta misma Andorra, Oliverio Rincón se confirmó como el mejor corredor joven del Tour, consiguió esta histórica cuarta victoria personal del año y revivió la época en la cual sobre las páginas de todos los diarios de Europa acababan sus existencias de tinta después de escribir cuartillas y cuartillas inspiradas en las gestas de estos valientes de la bicicleta.

El Tour no ha terminado aún; restan cinco etapas muy duras en las que las cosas todavía pueden cambiar. Lo que sin duda no se modificará es esta inmensa felicidad que hoy sentimos todos los colombianos por obra y gracia de nuestros mejores embajadores: los ciclistas... Récord de etapas Con su victoria de ayer, Oliverio Rincón impuso un récord de triunfos de etapa en Europa durante una misma temporada: completó cuatro. Ningún otro escarabajo , ni siquiera Luis Herrera y Fabio Parra, habían logrado superar la barrera de los tres éxitos.

De paso, el astro de Duitama sumó la séptima alegría de su palmarés, igualando así al pionero de las victorias colombianas en el Viejo Continente: el gran Cochise Rodríguez. Lucho Herrera, con 14 etapas ganadas, es el escarabajo que más triunfos acumuló.

En el Tour de Francia, solo se había vencido en cinco oportunidades. Fueron Luis Herrera en los tramos Grenoble-Alpe D Huez (1984), Pontarlier-Avoriaz y Austrans-Saint Etienne (1985); y Fabio Parra, en Morzine-Lans en Vercoors (1985) y Besancon-Morzine, en 1988.

El palmarés de victorias de Rincón en Europa es: 1991: 1. Vuelta a Burgos (agosto 8): Briviesca-Burgos, 167 kilómetros.

2 y 3. Escalada a Montjuic (octubre 20): tramo en línea, 24,3 kilómetros; y contra reloj, 8,7.

1993: 4. Vuelta a Aragón (6 de abril): Osera-Teruel, 204.

5. Vuelta a España (mayo 12): Santander-Lagos de Covadonga, 179,5.

6. Dauphiné Liberé (junio 6): Grenoble-Bourg Saint Maurice, 200,4.

7. Tour de Francia (julio 19): Perpiñán-Andorra, 231 kilómetros.

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