LUIS CARLOS MEJIA

LUIS CARLOS MEJIA

Es un ser extraviado en el tiempo, de los que creen en el poder de las flores y en la opción de hacer el amor y no la guerra. El cantante caleño Lukas es de los pocos que trata de mantener el espíritu de los sesenta en plenos años noventa.

08 de agosto 1992 , 12:00 a.m.

Es un soñador; un adicto de la fantasía, por lo que es difícil ubicarlo en un mundo cotidiano.

No pasa inadvertido en ninguna parte; su pinta lo delata: flaco, mediana estatura, barba, pelo largo recogido en una bandana, muy al estilo de Mark Knofler o Axl Rose de Guns N Roses.

Su discurso es básicamente el mismo de hace 18 años, cuando debutó en las eliminatorias del concurso de la OTI con la canción Israel, Israel. En aquellos años, su intención era la de seguir los pasos de sus ídolos John Anderson, Ian Anderson, Bob Dylan, George Harrison, Cat Stevens y en general todos los músicos de su generación.

El estilo de Lukas marcó toda una época en la música colombiana. Sus canciones eran una especie de folk-rock a la colombiana, que dejó en el recuerdo canciones como América India y Hermanos del sol.

Lukas no gusta de las frases tradicionales, y huye de lo cotidiano. Cuando habla siempre aparece la palabra Dios; es su inspiración, una leitmotiv que lo acompaña a todas partes.

A lo largo de su vida siempre ha buscado la armonía con el medio que le rodea y especialmente con la naturaleza. Vive en La Calera, cerca de la naturaleza y lejos de Bogotá. Allí tiene la paz y la soledad suficientes para escribir.

Está llegando a la edad en que la edad se empieza a esconder. Nació en diciembre 9 de 1948, pero asegura que es eterno, que existía antes de los átomos.

Si se buscan términos para definirlo no hay nada más apropiado que decir... música. Esa ha sido la constante de su vida, aunque también, a veces, ha hecho algo de pintura.

Su espíritu sesentero lo ha llevado a pequeños malentendidos con la industria disquera; por esto mismo, aparece y desaparece sin dar aviso. La última vez que estuvo en el mercado del disco fue en el 85 cuando grabó Mi gran loco y dulce amor.

Luego desapareció y repartió su tiempo en pequeños recitales y en su matrimonio con Iza Heshusius.

Este año, después de ocho intentos, logró conformar su primera banda musical, se llama Azul Amazonas.

Esta nueva aventura cósmica le resultó muy reconfortante porque logró encontrar un grupo de músicos que sintonizaron con su forma de ser y de pensar. Un combo de gente que a pesar de venir de diferentes tendencias de las música moderna dan todo de su parte para lograr la fusión musical que ha sido siempre una de las obsesiones de Lukas.

Este nuevo proyecto musical de Luis Carlos Mejía Mora su nombre de pila, tendra hoy una prueba de fuego en el Teatro Los Ladrillos, de Chía.

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