INFORMÁTICA: MATERIA DE SEGUNDA CLASE

INFORMÁTICA: MATERIA DE SEGUNDA CLASE

Cada día más instituciones de educación preescolar, primaria y secundaria incluyen en sus programas materias relacionadas con computadores, bajo los pomposos títulos de computación, informática o sistemas. Pero qué tan efectiva es esta instrucción? El tema es importante, pues de las políticas y orientaciones que se le den en estos niveles dependen también las de la educación superior. Sin embargo, es el más descuidado e improvisado en los currículos: no hay programas educativos, no hay objetivos base y no hay profesores especializados en el área.

30 de enero 1991 , 12:00 a.m.

La orientación en esta materia depende casi siempre del rector o del director de turno; y el programa académico y los objetivos, del maestro, provocando confusiones en los estudiantes, mayores aún si cambian de colegio durante el proceso formativo.

El primer gran problema parece causado por la máxima autoridad, porque a nivel del Ministerio de Educación Nacional no hay definida política alguna al respecto. Es más, la materia no es importante como básica y pasa a las filas de las vocacionales u optativas.

Y agregar una materia al pensum educativo colombiano no es tarea fácil. La informática entonces entra a formar parte del taller de matemáticas, remplaza la mecanografía, compite con la contabilidad, toma horas de educación física y recreación y, en algunos casos, genera horarios adicionales.

El segundo problema tiene que ver con las directivas de los planteles, llámense rectores, directores, coordinadores, asociaciones de padres de familia o, en el peor de los casos, combinación de todas ellas.

El caso es que quieren que los alumnos de cualquier nivel educativo tengan los mismos conocimientos y destrezas en el manejo de los computadores que cualquier especialista egresado de una institución de educación superior.

Entonces se le exige al docente alteraciones en su planeación si la tiene con el fin de satisfacer estos deseos. Estas presiones le causan frustración y desorden en su instrucción.

Y aquí viene un tercer problema: el maestro. La mayoría es especialista en otras ramas de la educación (matemáticas, física, literatura...) o son ingenieros de sistemas, los cuales, con pocas excepciones, no conocen de técnicas pedagógicas.

Algunos maestros cuentan hoy con especializaciones en computación (Universidad Antonio Nariño y otras instituciones intermedias) pero, infortunadamente, solo sirven para ganar puntos en el escalafón y aumentar su sueldo en unos miles de pesos.

Por último, y casi siempre como consecuencia de los anteriores, está el problema de los alumnos. Estos toman la materia como una especialización o como una área de recreación, queriendo entonces que se les den temas avanzados o juegos de computador, sin entender la verdadera necesidad y el verdadero aporte de la materia.

Estas inclinaciones son tomodas a la ligera por el maestro. Les enseñan juegos o se encierran en tecnicismos, pero pocas veces con una verdadera pedagogía de apoyo a la vocación del alumno.

Es este, pues, un ligero bosquejo de la problemática actual de la computación y los sistemas en la educación en Colombia.

Queda por hablar de las causas, de las consecuencias en la sociedad y en la educación superior y de las soluciones y el estilo pedagógico que se debe utilizar para corregirlas. Notorio avance en la educación El balance de la educación colombiana en los últimos cuarenta años es muy positivo. Aunque aún subsisten serios problemas, el esfuerzo hecho por el país para educar a su gente fue grande durante ese período.

Así lo comprueba un estudio de Fedesarrollo sobre el impacto social de las últimas cuatro décadas, encargado y publicado por el Banco Popular con motivo de la celebración de sus 40 años.

Según el documento en este espacio de tiempo, el país ha avanzado considerablemente en la construcción de un sistema de planificación educativa, el cual, si bien adolece aún de la solidez deseada, cuenta ya con una historia importante y con personal capacitado para mejorar su desarrollo futuro .

El libro, profusamente ilustrado con información estadística y fotografías, observa que el impacto educativo sobre la población ha sido notable. El analfabetismo, por ejemplo, se redujo sustancialmente, al pasar del 40 a menos del 11 por ciento en ese período.

Asimismo, el principal cuello de botella que los planificadores encontraban en los años cincuenta la insuficiente infraestructura en materia de construcciones y disponibilidad de docentes para la enseñanza primaria ha sido superado en gran medida.

Sin embargo, persisten graves problemas. Si el país ya no tiene como principal reto la construcción de más escuelas o la formación de más docentes, sigue pendiente un desequilibrio regional importante en virtud del cual el campo continúa siendo marginado.

Este problema, serio aún en la primaria, es especialmente agudo en los niveles de secundaria y superior, que se hallan dramáticamente concentrados en algunas pocas ciudades.

Además dice el estudio Colombia deberá afrontar el problema de elevar la calidad de la educación ofrecida, aún insuficiente en todos los niveles.

En lo que concierne a los otros sectores del sistema educativo, como son la cultura, la recreación y la investigación científica los parientes pobres del sistema educativo observa que ha llegado el momento en que seguirlas discriminando puede resultarle a Colombia excesivamente costoso en un futuro no muy lejano .

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