EL DUELO

EL DUELO

Si por algo me gusta escribir es porque saco a flote mis fantasmas. Hoy tengo encima el fantasma de la ira por la villanía que hicieron con mi camarada Diana Turbay. Era muy audaz Diana. Por eso abrió la primerita rendija con los del M-19. Me llevó a escribir en HOY X HOY. Fue Diana Turbay quien me desafió a salir en televisión en vivo, haciendo entrevistas para el Noticiero Criptón. Alejandro Montejo, el director, y yo, nos pusimos colorados porque eso de salir en vivo, en pareja con un señor que habla despacio y rebuscado, es cosa muy difícil.

30 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Me pudo el pantallero que tengo adentro y acepté el reto de mi amiga Diana. Por el cuento semanal de las entrevistas tuve que verla 50 domingos consecutivos. Por eso conocí su regia calidad humana. Era guapa y tenía coraje al asumir posiciones. No era ociosa y escogió el camino de la política para fundar luego un noticiero y una revista en los que gastó toneladas de paciencia. Sus amigos y amigas más cercanos eran gente alegrona y sencilla.

Parrandeaba y bailaba salsa en Ramón Antigua , un sitio que reúne a la reducida lista de seguidores de Papo Luca, Cheo Feliciano y el Grupo Niche. Hablaba por dos teléfonos a la vez y como era incansable, a lo que le gastaba menos tiempo era a dormir. Su falta de pereza la demuestra al aceptar ir a ver a la guerrilla en los recovecos donde planean sus atentados contra los buses en que montan los humildes.

Tres disparos por la espalda le dieron en la tarde del viernes. Me explico que el joven sicario se los diera por la espalda para no verle la cara en el fatídico momento. Le hubiera dado pena porque estaba matando a una buena mujer que desde la esquina de la paz quería servirle a su país.

En la otra orilla vemos a su madre doña Nydia. La vimos por televisión mostrando todo el dolor que sienten las madres cuando les matan una hija. Para las miles de madres que en Colombia entierran a sus hijos, fue como verse en el espejo. Le quedan el luto y la tranquilidad de que movió cielo y tierra para evitar la tragedia. El dolor lo llevará por el resto de la vida.

Un columnista decía hace ocho días que en la guerra que vive este país no juegan las mujeres porque ellas no hacen la guerra. A ellas solamente les toca recibir el cadáver de sus hijos. Doloroso y terrible que el país se llene de luto porque será y ya es un país de gente triste.

Cuántas familias hay de luto en Antioquia, Urabá, los Llanos, el Cauca y el Magdalena Medio? No son cuentas que lleve el Dane y por eso no las podemos conocer. Cuántos son los huérfanos? Es otra estadística que ignoramos y que podría fastidiar nuestra conciencia de confortables pequeños-burgueses. Es mejor que no la publiquen porque sería penoso para los que nos creemos civilizados.

A mi amiga Diana, esa extraordinaria mujer, paz en su tumba y que por favor pida por la nuestra, tan esquiva.

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