LA POBREZA TIENE CARA DE PERRO

LA POBREZA TIENE CARA DE PERRO

Ciudadela Sucre y Altos de Cazucá son dos barrios de Soacha en donde la miseria no acompaña a sus moradores: vive con ellos. Las casi diez mil familias que habitan en estos populosos sectores carecen de los más elementales servicios y son víctimas del urbanizador, que para tener cautivos sus votos, a la hora de resolverles los problemas básicos los somete al cuenta gotas .

14 de octubre 1991 , 12:00 a.m.

De lejos, al ver los dos sectores, surge la pregunta de cómo hace la gente que vive allí para llegar a esas lomas. De cerca, la respuesta es cruel: subiendo por caminos angostos y en algunos casos por trochas, que en verano son una nube de polvo, y en invierno un solo barrizal.

El terreno es de propiedad del candidato al Senado de la República, Rafael Forero Fetecua, a quien, según los residentes de la zona, se le ve de vez en cuando por el lugar, pero su sombra se siente a toda hora.

Entre la Ciudadela Sucre y Altos de Cazucá, que integran las tres etapas del Villa Mercedes y los barrios Luis Carlos Galán 1 y 2, Carlos Pizarro, Santo Domingo, Loma Linda, Piedras Lindas y La Capilla, hay diferencias grandes, pese a la pobreza que los envuelve a los dos.

El primero tiene más estructura de barrio. Las casas se levantan en ladrillo y cemento y se está construyendo una amplia avenida. En el segundo no hay casi casas de material, sino ranchos de madera, cartón y latas, que guardan equilibrio en las cuchillas de la peña o se asientan en las laderas. Las calles son simples caminos de herradura.

Los dos sectores tienen las mismas necesidades: carecen de agua potable, alcantarillado, luz electrica, teléfonos, salud y escuelas.

Las soluciones están muy lejos de ser una realidad, porque el presupuesto de Soacha es muy pequeño y al decir de Carlos Hernández, Secretario de Obras Públicas de ese municipio, sale más barato comprarles lo que tienen hecho y construirles las casas en otro lugar.

La firma Solano & Plata Compañía Limitada les entregó los lotes a cambio de 45.000 pesos y les extendió un recibo en el que consta el aporte y los compromete a pagar 18 cuotas de seis mil pesos cada una, por concepto de la red de agua, luz y alcantarillado. Hoy cada lote vale $150.000.

En Ciudadela Sucre, el agua la extraen de un pozo que está más abajo del embalse natural. A éste último llegan las aguas negras del mismo barrio y de algunos de Bogotá, como el Jerusalén y el Potosí.

Este hecho hace que el agua que toman del pozo para beber, bañarse, lavar la ropa y para preparar los alimentos se contamine con las filtraciones que salen del embalse. A los niños y a los adultos se les cae el pelo y sufren enfermedades estomacales y de la piel.

Un análisis realizado por el Instituto Nacional de Salud a varias muestras de agua, señala que ésta no es apta para el consumo humano porque presenta un recuento alto de coliformes, tres de ellos positivos para coli fecal.

A la hora de las quejas, Jaime Beltrán, Cecilia Corredor, Nemesio Moreno y Esperanza Cantor acusan ante el ex alcalde Fernando Ramírez Vásquez al urbanizador de utilizar partidas departamentales para construir obras que ellos ya pagaron por cuotas.

Tal es el caso de una partida de 25 millones de pesos que el Gobierno de Cundinamarca entregó al representante legal de la Fundación Vivir P. J. , Rafael Ruiz González, para obras de alcantarillado de la urbanización Ciudadela Sucre de Soacha. Esta entidad, según los vecinos es de Forero Fetecua.

Agregan que cuando fueron a construir el centro de higiene, se presentó un delegado del urbanizador que, con la ayuda de la policía, les impidió que levantaran la obra.

La Lotería de Cundinamarca les iba a construir unas canchas de microfútbol, y el urbanizador no permitió, así como tampoco les dio el permiso ni el terreno para construir una escuela y el salón comunal.

Por esta razón, y según esta gente, los niños tienen que estudiar en el Colegio Augusto Espinosa Valderrama, de propiedad del urbanizador, en donde les cobran por pensión dos mil pesos mensuales.

Para las autoridades de Soacha es una pesadilla pensar en el momento en que Forero Fetecua entregue los 246.000 lotes de la Ciudadela Sucre y los casi cuarenta mil de Altos de Cazucá. Dicen que si con solo siete mil que ha vendido hasta hoy hay este tipo de problemas, qué será cuando todo el terreno esté construido? El solo alcantarillado para Ciudadela Sucre vale, a precios de hoy, tres mil millones de pesos.

Para solucionar el problema de la falta de agua potable, la gente tiene planeado conectarse clandestinamente al tanque de Sierra Morena, construido por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) para darle agua a Ciudad Bolívar.

De este mismo lugar se conectarán los habitantes de Altos de Cazucá, quienes, incluso, ya tienen enterrada en sus calles una manguera. Al parecer, no lo han podido hacer hasta ahora porque el Ejército mantiene vigilado el tanque de la EAAB.

En Altos de Cazucá la situación es peor. Como no hay agua cerca, la gente tiene que comprar el galón que transportan en burro, a 120 pesos, o esperar el carrotanque del Acueducto.

Este sector es de los pocos de Colombia que tiene su flota rebuzno , compuesta por una veintena de burros que tienen su terminal en el tanque de Cazucá, en donde llenan clandestinamente los bidones.

Pero si no tienen agua, tampoco tienen alcantarillado; y no pueden hacer excusados porque el terreno es inestable y con la humedad las montañas podrían derrumbarse.

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