EL JOVEN DE LA PINTURA SENSUAL

EL JOVEN DE LA PINTURA SENSUAL

Muchos se habían preguntado en qué andaría el muchacho aquel -pintor, sí... de Medellín, sí- que hace unos tres años alertó a los galeristas, a la crítica y a los coleccionistas, cuando se tomó la Galería Garcés Velásquez de Bogotá, y unos meses después el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, con una pintura refrescante, por decirlo con una sola palabra. Sí, la palabra podría ser refrescante, por varias razones. Primero, porque la pintura de Germán Londoño -así se llama- aparece para el gran público en un momento en el que parece reinar entre los jóvenes artistas la idea de que sólo es posible innovar por medio de la instalación.

13 de julio 1994 , 12:00 a.m.

Segundo, porque a pesar de ser pintura, sus cuadros llevan ese toque de algo nuevo , que no es copia, ni capricho, sino un algo nuevo que parece obedecer a un proceso que debió mantenerlo durante mucho tiempo encerrado entre un estudio, dándole vueltas al color y a las formas, para que su aparición no fuera un paso en falso. Dicho con otras palabras, debieron ser muchos los lienzos que destruyó antes de darle a una de sus obras el visto bueno para que fuera colgada en una galería.

Tercero, y ésta es la razón más importante, porque su obra es, en definitiva, sensual. Sensual, sí, porque sus formas cautivan, porque hay composición, porque el muchacho maneja bien el color, porque no se adivinan sus intenciones con la primera mirada... su obra tiene esa magia de permitir tantas lecturas como vistazos se le den.

Finalmente (aunque podría haber más razones en este listado incompleto) porque su obra aparece con el sello de garantía de que el autor llegará lejos. Pero, en qué andaba Germán Londoño? Andaba, al mismo tiempo, estudiando en Estados Unidos, probando suerte en otros mundos, y trabajando para sus galeristas.

Por estos días, la galería Barnard Biderman Fine Art, de Nueva York, expone la obra reciente de Londoño. Se trata de pinturas en las cuales su estilo de siempre es indiscutible, pero también es indiscutible el proceso de maduración de su obra.

Motivos de esta cosecha, y los que surjan en los próximos meses de trabajo, se podrán ver en 1995 en la Garcés Velásquez de Bogotá, en La Tertulia de Cali y en Tribes Gallery de Nueva York.

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