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LA ORIMULSIÓN PRENDE MOTORES

LA ORIMULSIÓN PRENDE MOTORES

Todavía se enseña en colegios y universidades que el agua y el aceite no se mezclan. Eso era cierto hasta que llegó la orimulsión. Un producto made in Venezuela , que se robó el show en el Seminario Latinoamericano de Periodismo Científico que se realizó en Caracas. No era para menos. La orimulsión es apetecida por Japón e Inglaterra, por ser un combustible que remplaza al carbón, se vende al mismo precio y cuya producción, para el próximo año, ya está comprometida.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de agosto 1992 , 12:00 a. m.

Ante algo tan revolucionario, las nuevas técnicas de refinación del petróleo y las denominadas tecnologías limpias quedaron un poco relegadas durante los 15 días de conferencias.

Para Venezuela, la orimulsión le abre un campo de nuevas divisas y la saca, principalmente, de un gran problema con los residuos de petróleo, que ni siquiera son considerados como hidrocarburos. Ese es el caso del bitumen, la materia prima del nuevo combustible, que no es más que el crudo que queda en el fondo de los pozos explotados.

El bitumen es un líquido, pero por su composición química parece un sólido. Tanto, que hasta se puede agarrar con las manos como si fuera una piedra.

La tecnología de las emulsiones consiste en mezclar compuestos pesados con agua. Sin embargo, en este caso se utilizó el proceso contrario: en vez de hacer una emulsión se creó una imulsión.

El compuesto tiene treinta por ciento de agua y setenta por ciento de bitumen. El secreto, que es una fórmula registrada y patentada por Venezuela para evitar el robo del descubrimiento, está en los aditivos (1,5 por ciento), que tienen la magia de que el crudo, como gotas de aceite, se mezcle con el agua y se mantenga allí sin separarse.

Pero al igual que las emulsiones, las imulsiones son termodinámicamente inestables, en otras palabras, tarde o temprano se separan.

La forma de mantenerlas unidas hasta por tres años es conservándolas en movimiento, con los aditivos. Así se pueden almacenar sin que sus características cambien. A simple vista, la orimulsión se ve como agua sobre la cual flotan gotas de aceite. Hasta se tiene la sensación de que es más agua que petróleo. Pasos de progreso En los primeros experimentos, lo más complicado era extraer el bitumen del fondo de los pozos. Su composición no ayudaba; era difícil moverlo. Había que calentarlo a setenta u ochenta grados centígrados y los riesgos de accidente aumentaban.

Entonces, se decidió incorporarle directamente la mezcla al pozo y transformar el bitumen en el nuevo producto. Por medio de la mágica combinación de surfactantes o aditivos, mezclada con agua, se extraía sin problemas el combustible.

Aunque las experimentaciones comenzaron en la década de los 70, fue hasta diciembre de 1981, en las pruebas básicas, cuando los investigadores dieron con la clave. Fue algo así como un regalo de Navidad o descubrir la estrella de Belén.

En 1983, gracias a los éxitos obtenidos en el laboratorio, construyeron una planta piloto en la cual realizaron nuevas pruebas. En ese momento, comenzó el rápido ascenso del nuevo combustible hacia los mercados mundiales.

El momento crucial fue en abril de 1986, cuando se comprobó que la orimulsión puede usarse como combustible. Un año después, se dio paso a su producción y en esta década de los 90, a su comercialización.

La evolución tecnológica de la orimulsión aún no termina. Por ahora, puede competir en el mercado mundial. Su problema está en el grado de contaminación ambiental.

Produce tanto azufre como el carbón, lo que podría poner en peligro su vida en un futuro muy cercano, si se tienen en cuenta las nuevas legislaciones ambientales de Estados Unidos y Europa.

Este es el reto de los venezolanos: transformar la orimulsión en un combustible limpio. Lo sorpresivo es que no están lejos. Ya trabajan en la nueva generación de la orimulsión: veinte por ciento de agua y ochenta por ciento de bitumen.

Algo de esa segunda generación vieron los periodistas de 19 países invitados al Seminario de Periodismo Científico, que fue organizado por la Unesco y el Círculo de Periodistas Científicos de Venezuela. La orimulsión es la gran estrella y las mejores noticias sobre ella están aún por darse. Si se logra disminuir su contaminación, el combustible del futuro estaría en Latinoamérica.

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