ESTAR SOLO NO ES MALO, MUCHAS VECES ES NECESARIO YO, MI MEJOR COMPAÑÍA

ESTAR SOLO NO ES MALO, MUCHAS VECES ES NECESARIO YO, MI MEJOR COMPAÑÍA

Ermitaños empedernidos, amargados, neuras, sin amigos... Hay de todo en el complejo mundo de la soledad. Son muchos los aspectos que ayudan para que se presenten casos crónicos como esos. De ahí que quienes sufren ese encierro necesiten, primero que todo, reconocer que tienen un problema, para después entender que con ayuda pueden salir de él. La soledad no es una característica exclusiva de la vejez. Al contrario, hay quienes la buscan para poder escribir, meditar, encontrarse con Dios, pensar o simplemente conocerse a sí mismo.

08 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Este tipo de solitarios se sienten plenos, sin angustias, ni temores. Aman el hecho de poder estar apartados del mundo exterior y se realizan en ese aislamiento.

Tienen un argumento muy sencillo para no sentirse deprimidos. Se quieren como personas. Esa es la mejor manera de no sentir el vacío que puede producir la soledad: quererse a sí mismo. Es la parte luminosa de la soledad. Incluso, todo el mundo debe sufrirla para encontrar muchas respuestas existenciales.

Pero el asunto no siempre es tan plácido. Para muchos, el no tener compañía significa fracaso, depresión, angustia y muchas veces se constituye en un complejo tan grande que no los deja salir de ahí. Se empequeñecen ante sí mismos y se dejan aplastar por el enorme vacío que puede representar su soledad.

María Cecilia Betancur, sicóloga de la Universidad de Santo Tomás, se ha especializado en curar a los solitarios empederninos. La soledad --dice-- es un vacío donde uno está. Y es tan grande en la medida en que la persona sea pequeña. Pero si se es igualmente grande se ocupa todo el espacio y no se deja aplastar por ella. La idea es llenarlo .

Ella ha dividido a los solitarios en cuatro grandes grupos. Existe quien sin querer estar solo, se siente solo; la segunda casilla corresponde a la persona que no está físicamente sola pero interiormente vive muy solitario. El tercero es quien ve en la soledad la plenitud. Gente que está físicamente sola pero no siente vacío. Y finalmente, hay un caso extremo, tal vez el más grave: la persona que busca la soledad a pesar de que le duele .

Para la especialista únicamente el tercer caso es bueno porque se realiza en su condición de solitario. Los demás viven un enorme vacío, constituyéndose en personas con problemas sicológicos.

Por eso diariamente se ve gente que siente mucho miedo de estar sola. Seres que están en medio de todo el mundo pero siguen sintiéndose sin compañía. Individuos que siempre buscan la presencia de más gente para estar acompañados. Tienen una pequeñez inmensa porque sienten temor de sufrir una ausencia de sí mismos .

Los vacíos de amor se deben a que no tienen un sentido total de lo que significa amar. Ver en la relación de pareja la única perspectiva de dar el cariño que se tiene es una concepción muy limitada . Por ello se ven solteros muy amargados o divorciados y viudos que se derrumban en el momento en que falta su pareja.

Para este caso amargo de soledad, la sicóloga tiene una teoría clave: no hay que esperar a que la Virgen se aparezca, sino aparecérsele a ella . Con esto, quiere decir que todo en la vida hay que construirlo. Aprender a amar, cambiar lo malo que pueda tener la persona.

En este punto radica todo el problema sicológico de la soledad. En el momento en que la persona se siente a gusto con sigo misma, cuando descubre que es una persona valiosa, que tiene defectos pero también muchas cualidades, es cuando puede llegar a ser un solitario sin que eso destruya su vida. Al contrario, puede aprovechar al máximo su situación y tratar de enriquecer su vida con ella, para luego darse a los demás. En la soledad está nuestra grandeza, pero en la sociedad está nuestra eficacia .

Cuando se sabe estar solo se crece el ego y se proyecta esa riqueza interior. La persona primero debe ser una buena compañía para sí misma . Seguramente de ahí en adelante todo le será mucho más fácil.

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