LAS VÍCTIMAS ALERTAN: OJO CON EL ZUMBIDITO

LAS VÍCTIMAS ALERTAN: OJO CON EL ZUMBIDITO

El sitio no parece peligroso, pero lo es.

29 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El sitio no parece peligroso, pero lo es.

Se trata del puente peatonal de la calle 53 que comunica a la Universidad Nacional, entre las carreras 30 y 50. Estos casos de robo sucedieron hace pocos días, pero también hay otros que ocurren a diario.

Uno de los profesores del Alma Mater se dirigía a clases: 7:00 a.m., día laboral. En sentido contrario venían dos señores, bien vestidos. De pronto, cuando están cerca de él, se le avalanzan. Le pegan, le rasgan la ropa y lo roban. El profesor llega a comentar lo sucedido entre sus compañeros, y uno de ellos le responde: "a mí me pasó algo parecido": era un comienzo de semana, a las 2 p.m. Subía el puente en dirección a la universidad cuando un tipo, con toda la pinta de ser un ladrón, lo agarró por detrás y, casi ahorcándome y armado de un gran cuchillo, lo amenazó para que le diera la plata, y así fue. Cuando la víctima llegó a la portería de la Universidad, por el costado de la calle 53, comentó el caso con los vigilantes, quienes llamaron inmediatamente a los CAI de Galerías y de Pablo VI. En ninguno de los dos obtuvo respuesta. Varias alumnas se unieron con testimonios no gratos en este mismo punto, que resulta ideal para cualquier tipo de atracos, por su falta de vigilancia y gran afluencia de alumnos y profesores.

Decenas de lectores sugieren, a través de mensajes a este diario, que el Distrito inicie una campaña de vigilancia en todos los puentes peatonales, que en su mayoría se encuentran muy solos y donde se puede aumentar la presencia de policías bachilleres.

Aquí, el peatón no sabe qué camino tomar. Usar el puente para cruzar la avenida, como es debido, y correr el riesgo de que lo roben o lo chucen? Cruzar la avenida sin tomar el puente y correr el riesgo de morir atropellado? Otro estado de indefensión.

La inseguridad impone su parte.

Esta historia tiene qué ver con el atraco del que fui victima el pasado 12 de Enero, en el semáforo de la calle 127 con Av Boyaca. La cuento para alertar a todos los que transitan por este sector, donde los ladrones se esconden detrás de un matorral después de cometer sus fechorías. Venía de la universidad, a las 9:30 de la noche, estaba en primera fila, esperando la luz verde del semafóro, cuando se me acercó un muchacho realmente joven. Miró por la ventana y luego rompió el vidrio. Se llevó mi cartera, con todos los objetos personales, y se perdió en el matorral. Yo quedé en shock, y debido a mi embarazo tuve problemas de salud y fui incapacitada. Los documentos me los entregó una señora que se los encontró tirados en la carrera 30 con calle 26. Lo curioso es que después, en ese mismo punto, un conductor hizo un cruce prohibido, y ahi sí apareció el policía para ponerle la multa... Ojalá la Policía esté más pendiente de este cruce, no sólo para poner infracciones.

Preferiero permanecer en el anonimato.

Marcado con el dedo.

Quiero comentarles que hace unos días transitaba por la carrera Décima con calle 15, en pleno centro de Bogotá, cuando me hicieron el zumbido , esa modalidad en la que tres tipos atacan: uno me agarró por los brazos mientras los otros dos me esculcaban los bolsillos. Luego salieron corriendo, rapidísimo. Los que me marcaron con el dedo , es decir, los que le indicaron a los delincuentes sobre la posibilidad de robarme justo a mí, fueron dos hombres que se hacían pasar por vendedores estacionarios. Yo creo que muchos atracadores se esconden como vendedores para hacer de las suyas, entonces, qué debemos hacer para restablecer la seguridad?.

Atentamente, ciudadano marcado.

Inseguridad, al parque.

Estuve en el Parque Simon Bolívar entre semana, caminando y montando en bicicleta. Hacía tiempo que no iba en días no feriados. Durante todo el recorrido no encontré un solo agente de policía como tampoco ningún celador. El parque se ve muy solo y la mayoría de las cafeterías estaban cerradas. Yo acudía con frecuencia pues era delicioso pasar un rato entre semana en este sitio. Parece que la dicha se acabó.

Atentamente.

Jorge E. Buriticá.

Si tiene algún testimonio para compartir puede enviar un mensaje a bogota@eltiempo.com.co

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