HACE 50 AÑOS, EL TIEMPO FUE CLAUSURADO POR ROJAS

HACE 50 AÑOS, EL TIEMPO FUE CLAUSURADO POR ROJAS

En la noche del 3 de agosto de 1955, agentes de la Policía Nacional ocuparon el taller de linotipos de EL TIEMPO y, tras comprobar que el texto de un rectificación que el gobierno del teniente general Gustavo Rojas Pinilla exigía en primera página no se estaba imprimiendo, procedieron a clausurar el periódico. (VER TABLEROS: EL RASTRO DE GOLPE DE OPINION ).

04 de agosto 2005 , 12:00 a.m.

En la noche del 3 de agosto de 1955, agentes de la Policía Nacional ocuparon el taller de linotipos de EL TIEMPO y, tras comprobar que el texto de un rectificación que el gobierno del teniente general Gustavo Rojas Pinilla exigía en primera página no se estaba imprimiendo, procedieron a clausurar el periódico.

(VER TABLEROS: EL RASTRO DE GOLPE DE OPINION ).

Al día siguiente, el ministro de Gobierno de entonces, Lucio Pabón Núñez, le comunicó al país la decisión presidencial. Por esas circunstancias, el periódico no circuló desde el 4 de agosto de 1955 hasta el 8 de junio de 1957 cuando, caída la dictadura y despejado el camino hacia el llamado Frente Nacional, el ex presidente Eduardo Santos, su propietario, decidió reabrirlo.

En los meses previos a la clausura, EL TIEMPO ejerció todo tipo de presiones informativas y editoriales para el restablecimiento de la vida democrática en el país. Las caricaturas políticas de Aldor, Chapete y Rendón no cejaron en editorializar críticamente a Rojas Pinilla y muchas de ellas se dirigieron a enjuiciar la censura extrema contra la prensa liberal y conservadora que impedía, entre otras cosas, informar sobre la grave situación de orden público en todo el territorio colombiano, y demostrar, de paso, la ineficacia de las promesas de pacificación que habían favorecido inicialmente el llamado "golpe de opinión" de Rojas Pinilla en 1953.

Diversas circunstancias como la muerte de unos estudiantes el 8 de junio de 1954, las ansias del dictador de perpetuarse en el poder a través de una Constituyente de bolsillo y la arremetida oficial para crear sus propios canales de difusión pública, comenzaron a romper la opinión casi unánime que lo rodeaba y que había alcanzado visos de una luna de miel entre la sociedad y el régimen.

Rojas dictó varios decretos sobre injuria y calumnia, extremó la censura y reglamentó la difusión de informaciones sobre la base de un pensamiento que veía a los periódicos como una "dictadura nociva", a los reporteros como defensores de los intereses de sus patrones y al Presidente como el único y legítimo representante de la opinión pública.

Aunque las opiniones editoriales de EL TIEMPO molestaban al régimen, la chispa de la ira presidencial la prendió la postura de su director, Roberto García-Peña, frente a la impunidad de los crímenes políticos, en particular sobre el asesinato de Emilio Correa Uribe, periodista liberal de El Diario de Pereira, y su hijo Carlos. Para EL TIEMPO, esto ponía de presente, "en forma patética", que la violencia política seguía.

Los hechos fueron denunciados por García-Peña en un cable enviado al periódico El Comercio de Quito, durante la visita de Rojas Pinilla a Ecuador (ver texto). La comunicación tuvo amplia resonancia y el Gobierno acusó al director de EL TIEMPO de aprovechar políticamente la muerte del periodista, ocurrida, según informó, en un accidente de tránsito. Y así lo sostuvo Rojas en una rueda de prensa en Quito.

A su regreso, el 3 de agosto de 1953, el Presidente intentó obligar a García-Peña a que durante 30 días publicara como suyo un texto escrito por el Gobierno en que aceptaba la versión oficial de los hechos imputados. A las 5 de la tarde el general Rafael Calderón Reyes le comunicó el ultimátum a García-Peña. A las 9 de la noche, en compañía de Abdón Espinosa, el gerente, y Enrique Santos Castillo y Jaime Posada, García-Peña retornó a donode Calderón para proponerle que se hiciera la publicación pero como un comunicado oficial, lo que el Gobierno no quiso aceptar, insistiendo en que se hiciera como lo exigía. Las directivas del periódico con el respaldo de Eduardo Santos desde París respondieron que eso era una "imposibilidad moral" y EL TIEMPO fue clausurado.

Los lectores del periódico solo se enteraron de los detalles completos de lo ocurrido 22 meses después, cuando reapareció.

RESCATE DE LA MEMORIA.

Este trabajo sobre el cierre del periódico tiene como base textos escritos por el antropólogo Pablo Mora Calderón, director del proyecto Memoria para EL TIEMPO, de la Dirección de Responsabilidad Social de esta casa editorial, a cargo de Wendy Arenas. En el equipo investigador también están Germán Rey (asesor), Clara López (documentadora) y Rosario Arias (asistente).

El comunicado del cierre.

"Desmentir al Presidente de la República como lo ha hecho el director de EL TIEMPO y a la vez hacer falsas acusaciones es, además de irrespeto y agravio intolerables, flagrante violación a la ley penal máxime cuando se ha hecho con la intención de dar alcance internacional a lo desmentido y hacer aparecer al Presidente de la República como abusando de la generosa y cálida hospitalidad que le brindara una nación amiga. Esto último constituye también grave lesión al buen nombre del país en el extranjero".

EL TIEMPO, un superestado ?.

Poco después de volver al país, el ex presidente Eduardo Santos, propietario de EL TIEMPO, difundió un escrito sobre la clausura y criticó la opinión presidencial de considerar el diario como un "superestado".

" Superestado un periódico sometido a censura, en peligro siempre, incendiado hace tres años en la forma incalificable que miles presenciaron, que desde hace seis años no tiene un solo amigo ni en el Palacio Presidencial ni en los ministerios, ni en las gobernaciones ni en las alcaldías? Gobierno oculto el de un periódico que sólo a plena luz vive, y sólo de ella puede vivir y cuyos actos, para que existan, tienen que ser públicos? Dictadura sobre un partido o sobre una nación la de un grupo de escritores inermes que no figuraba siquiera en directorios o comités políticos, ni tenía actividad distinta del honrado ejercicio intelectual de un perfecto derecho? Oligarquía familiar la que yo ejerzo, con un hermano y cuatro o cinco parientes, pobres todos ellos, que no han ocupado nunca puestos públicos, y no han hecho otra cosa que trabajar honradamente a mi lado? Sin duda, la historia patria tendrá que ocuparse de oligarquías familiares, pesadas y peligrosas algunas de ellas, pero en nada de eso podrá figurar, ni por asomo, mi nombre ni de gobernante, ni de jefe de partido, ni de periodista".

El cable que enfureció a Rojas Pinilla.

Bogotá, D.E., agosto 1 de 1955.

Jorge Mantilla.

El Comercio, Quito.

Según comunica la Associated Press, el presidente Rojas Pinilla declaró que EL TIEMPO y El Espectador habían aprovechado con fines políticos la muerte en accidente de tránsito de tres personas. Posiblemente el Presidente se refería al asesinato de Emilio Correa Uribe, director de El Diario de Pereira y de su hijo el abogado Carlos Correa, por asesinos que en el Valle son conocidos con el nombre de pájaros , criminales a sueldo de la violencia política. El asesinato de los Correa, que no fue accidente de tránsito, como lo quieren hacer parecer, está siendo investigado, pero sus autores materiales ya bien conocidos, no han sido sin embargo capturados y el crimen continúa impune. Ruégole publicar esta aclaración pues no es posible que la verdad se deforme al amparo de la generosa hospitalidad ecuatoriana.

Roberto García-Peña,.

director de EL TIEMPO.

El texto que quería el Gobierno.

Aparte del texto que el Gobierno exigió que EL TIEMPO publicara en primera página y como suyo: "Damos en nombre de nuestror periódico y de nuestro señor director, Roberto García-Peña, públicas excusas al señor Presidente de Colombia y confesamos que incurrimos en un agravio injusto, ya que lo dicho por él en la rueda de prensa habida en la ciudad de Quito, es rigurosamente cierto".

TESTIGOS DEL EPISODIO.

Enrique Santos Castillo, ex editor general de EL TIEMPO.

"Cuando Rojas Pinilla tumbó a Laureano Gómez llegó la solución. La prensa liberal absolutamente entregada a Rojas. Claro porque teníamos el peligro de que nos expropiaran. La pugna liberal y conservadora de esa época era tremenda, tremenda. En un año se cambió todo. Rojas comenzó a ejercer... y descubrimos que había cosas no muy claras y le abrimos la guerra. Eso fue lo que nos llevó a... Una rectificación de Rojas contra EL TIEMPO. Dijimos: `No le jalamos, no la publicamos , entonces nos cerró .

Luis Carlos Adames, linotipista.

"(El doctor Santos) dijo: `El Presidente cree que puede obligarme a ir a arrodillármele para que me deje sacar el periódico. El no me conoce bien. El no sabe que mi esposa y yo tenemos cómo vivir el resto de nuestras vidas, afortunadamente, sin necesidad del periódico. El no puede imaginarse, porque creo que él nunca ha tenido ese sentimiento, que la dignidad está por encima de la vida y que una vida sin dignidad no vale la pena vivirla. ...Yo les garantizo que algún día esto va a terminar y el personal de EL TIEMPO va a tener su puesto nuevamente".

María Eugenia Rojas de Moreno, hija del general Rojas.

En su libro `Rojas Pinilla, mi padre , María Eugenia Rojas destaca que el cierre de EL TIEMPO fue "tratado con gran flexibilidad por el Gobierno", al permitir que poco después saliera `Intermedio y dice que nunca estuvo de acuerdo con la clausura ni con el cambio de nombre. También afirma: "La censura de prensa, en un país que vivió el estado de sitio durante muchos años, permitida en la Constitución, fue durante el gobierno de Rojas un dique necesario para impedir que las pasiones políticas se desbordaran...".

José Font Castro, periodista.

"Una noche -me acuerdo mucho de esa famosa anécdota en la historia de EL TIEMPO- en que ya don Roberto García-Peña, el director, cansado de tachar tres o cuatro editoriales, dijo: `Que pongan lo que quieran en el editorial . Entonces, creo que fue `Patas , uno de los más antiguos armadores que tenía el periódico, encontró un aviso de un producto para la tos, un aviso de dos columnas que cuadraba perfectamente con el espacio editorial, que decía `Silencio, no tosa . Ese fue uno de los mejores editoriales de EL TIEMPO".

Rogelio Echevarría, periodista.

"`El Espectador seguía siendo el diario vespertino. Pero cuando Rojas Pinilla cerró EL TIEMPO, don Gabriel Cano (el director) le pidió a EL TIEMPO autorización para que mientras EL TIEMPO no saliera, saliera `El Espectador por la mañana; que si volvía a salir, inmediatamente `El Espectador volvía a ser vespertino. Y así fue. Entonces todos los avisos que tenía EL TIEMPO se fueron para `El Espectador . Don Gabriel nos explicó: `Dos grandes periódicos caben ya en Bogotá, está a la vista. De manera que nosotros ya podemos lanzarnos a esa aventura . Y se lanzaron con todo".

Lucio Pabón Núñez, Ministro de Gobierno de Rojas.

Recuerda su hijo Lucio, y está en sus memorias, que Pabón Núñez -presunto promotor del cierre- en un debate en el Senado reveló que él era partidario de multar a EL TIEMPO, pero que los argumentos del canciller Evaristo Sourdís convencieron al gabinete de optar por la clausura. "Después no hice sino coadyuvar con la sensibilidad del general Rojas para permitir no que reapareciera EL TIEMPO sino otro periódico, el que, con la aureola del martirio, iba a cobrar cinco o diez centavos más a los lectores, en nombre y provecho de EL TIEMPO. Ese fue un grave error, de ese sí que me arrepiento...".

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