EL FÚTBOL O... ELLAS

EL FÚTBOL O... ELLAS

Las marcas en la cara y los párpados caídos, son un fiel reflejo de una agotadora jornada de trabajo y para eso no hay mejor plan que salir de rumba...

28 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Las marcas en la cara y los párpados caídos, son un fiel reflejo de una agotadora jornada de trabajo y para eso no hay mejor plan que salir de rumba...

Sin embargo, no todo puede ser perfecto, ya que se encuentra atravesado, como una piedra en el zapato, el partido de fútbol de la selección Colombia.

Es que por estos días, en que se juega el Campeonato Suramericano sub-20, miles de bares, restaurantes y hasta cigarrerías hacen su agosto con la programación de televisión como si fuera una promoción o ventas de gangas exclusivas.

No hace mucho tiempo, el servicio de pantalla gigante, lo ofrecían solamente grandes y pequeños cinemas, y la cita futbolera era como ir al teatro; pero, de diez años para acá se volvió común ver los partidos en bares y discotecas, con la clara intención, de pasar una inolvidable jornada...

Siendo él nuestro un país machista, y el fútbol un espectáculo masculino, las mujeres cuando van a un bar a ver fútbol, pasan a un segundo plano y son simples acompañantes, que se entretienen con el celular, con un palillo de dientes o se la pasan acomodándose la ropa interior, deseando que ese espectáculo de hombres en pantaloneta termine rápido.

Es tortuoso para ellas, que el novio no les pare ni cinco de bolas , cuando los acarician o les besan la oreja.

La coquetería.

Entonces la coquetería se vuelve en una de sus mejores armas y los tipos que hasta veinte minutos atrás les parecían feos, pasan entonces a ser el objeto de deseo .

No faltará el morboso que aproveche está situación y se lance al ruedo o que en un gol le coja la cola a una de las niñas; tampoco, faltará la escena de celos pública, en pleno partido a cinco minutos de terminar un partido en plena final .

Hay grupos de amigos, poco afectos al deporte, que a esos sitios solo van a rumbear ; entonces se la pasan hablando durante dos horas de cosas triviales y hasta picantes .

Lo lamentable para ellos es que en ocasiones, el público -a propósito se calla- y hacen el ridículo y lo que era secreto de estado pasa a ser el chisme del año .

Insinuantes y calentadoras , algunas mujeres lucen atuendos que no tienen nada que ver con un plan de hombres .

En algunos casos es común, ver a la parejita de novios que aprovechan el escenario, como si fuera un cine, para que en un contacto salival prolongado, demuestren todo su amor , pero eso es por escasos segundos, porque ella vuelve... a segundo plano!.

También aparece uno de los personajes públicos más representativos: el idiota de dos metros y 90 kilos, que para ir al baño da toda una larga vuelta, pero en vez de ir en dirección al baño pasa al frente de la pantalla de televisión en una jugada decisiva y recibe, como es lógico, toda clase de improperios.

Esos gritos...

Los aullidos, sobre todo de las mujeres, son supremamente estresantes. Esta bien que ellas griten cuando hay un gol o una jugada de peligro, pero es cansón que lo hagan al oído, por un saque de banda o un tiro de esquina.

Pero lo más fastidioso, es que aparezcan los sabihondos a dárselas con frases como: "Toja no le hizo marcación zonal flotante en el vértice del área a Peirone y por eso nos metieron el gol", dejando boquiabiertas a niñas que no han podido aprender que al hombre de negro no se le pasa el balón.

El gol.

El gol es el momento cumbre y el clímax de la noche. Por espacio de un minuto, la locura se apodera de los asistentes que tiran al piso mesas, vasos y botellas, pero en ocasiones, todos pueden pasar un gran ridículo porque el juez de línea alzó la bandera y la anotación queda invalidada.

Cuando el partido termina, independientemente del resultado, ya todos están prendidos , esperando la rumba. Lo más común en esos casos, es que las mujeres estén ebrias y mimosas, porque tienen que calmar con algo su desidia por el balón .

Contentas porque ya todo terminó, ellas están listas para mover el esqueleto toda la noche; mientras, los dueños del lugar quitan la pantalla y la decoración para que se perciba un ambiente de rumba.

Pero son tan de malas, que el novio que las ignoró toda la noche tiene ganas de irse.

El fútbol y rumba es, sin ninguna duda, una mezcla explosiva que atrae día tras día a mucha gente, pero como recomendación, para que la velada sea inolvidable hay que poner todo en su lugar: el fútbol o ellas . Los caballeros tienen la palabra.

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