ZONAS SEGURAS DESPLAZAN DELINCUENCIA

ZONAS SEGURAS DESPLAZAN DELINCUENCIA

Residentes y comerciantes que están dentro y fuera de los perímetros de las llamadas Zonas Seguras del centro de Medellín coinciden en que la delincuencia ha buscado otros sectores aledaños para su accionar.

27 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Residentes y comerciantes que están dentro y fuera de los perímetros de las llamadas Zonas Seguras del centro de Medellín coinciden en que la delincuencia ha buscado otros sectores aledaños para su accionar.

Este fenómeno es corroborado por el gerente del centro, Jorge Melguizo, para quien la Zona Segura opera como una masa de pizza que a medida que se va preparando y extendiendo, se corren hacia la periferia los problemas de delincuencia y espacio público.

En la misma línea, el presidente del Comité Cívico del Parque Berrío, Jairo Hernández, recuerda que en las reuniones organizadas entre la comunidad del sector y la policía para la conformación de la Zona Segura se previó que el fenómeno podría presentarse.

Actualmente operan dos Zonas Seguras. La primera corresponde al parque Berrío, la plazuela Nutibara y la plaza Botero; la otra opera en la denominada Gran Manzana, una zona comercial conformada por 750 establecimientos de los bulevares, pasajes y centros comerciales del sector de Junín, entre la avenida Primero de Mayo y Maracaibo.

Tales perímetros fueron reforzados desde finales del año pasado de manera permanente con cerca de 50 agentes y auxiliares bachilleres que a cargo de un alto oficial previenen atracos, controlan la indigencia y la prostitución.

La iniciativa de la Policía Metropolitana es coordinada con la comunidad, comerciantes y diferentes entidades de la Alcaldía para que la seguridad facilite la apropiación de estos espacios por parte de los habitantes de Medellín.

Para ello trabajan en conjunto Frentes de Seguridad Local, cerca de 25 alarmas sonoras y otras conectadas con el Número Unico de Emergencias 123.

El problema.

En un recorrido por las Zonas Seguras y perímetros adyacentes, EL TIEMPO consultó a comerciantes, venteros ambulantes y residentes frente a su percepción de la delincuencia desde que comenzaron a funcionar estos dispositivos de seguridad.

En el sector de la avenida Oriental, entre Villanueva y San Juan, los consultados coincidieron en que notan un aumento de los atracos y llamados raponeos en los últimos meses.

Un ventero callejero, que pidió reserva de su nombre y con más de seis años ubicado a los pies de la Iglesia de San José (calle Ayacucho con avenida Oriental) y a una cuadra del Comando de la Policía Metropolitana, manifestó que ha notado la presencia de una banda de 10 a 15 mujeres cosquilleras o bolsilleras , como se conocen en el sector.

"Uno las ve después de las tres de la tarde en parejitas y cuando menos piensan se acercan a una persona indefensa, sobre todo mujeres, y le rompen el bolso y le sacan sus cositas o les ponen una navaja en la garganta para que les entreguen todo. Y lo peor, es que nadie vio nada", comenta el ventero quien concuerda con otros habitantes del sector el estar sorprendido por la falta de presencia policial en comparación con la época navideña.

Al respecto, el subcomandante operativo de la Policía Metropolitana, coronel Emigdio Ortiz, explica que durante la temporada de fin de año la seguridad en el centro fue apoyada por 300 alumnos de la escuela de policía Carlos E. Restrepo.

"Ellos siguen prestando seguridad en puntos críticos, donde se presenta el atraco callejero y en paraderos durante los fines de semana", agrega el oficial. Dice, además, que ya dispuso de personal de la Sijín en las inmediaciones de La Playa con La Oriental para detectar a la banda de mujeres.

Un residente de un edificio de Maracaibo, entre las carreras Palacé y Junín, límite de la Zona Segura de la Gran Manzana, sostiene que no obstante la mejoría de la seguridad en el área de noche no se puede decir lo mismo. "Uno a cada rato escucha cójalo, cójalo! y la policía no se ve como en el día, además la gente ve el atraco y no se inmuta", agrega.

Según reporta la Secretaría de Gobierno, en la comuna 10 (centro) de los 182 homicidios comunes registrados el año pasado, 115 se cometieron en horas de la noche.

A unas cuadras de allí, en la avenida Oriental con Maracaibo, en las postrimerías de las Zonas Seguras, un vendedor de una caseta denunció que el viernes pasado vio como a las 7:30 a.m. entre cuatro hombres atracaron a un señor de edad y le quitaron su dinero y algunas pertenencias mientras aguardaba el cambio del semáforo para cruzar la calle.

"A esos raponeros los ve uno a cada rato, pero ahora están atracando muy temprano y de noche, cuando el muchacho de la Convivir no está. Es que uno se da cuenta que por allá abajo (parque Berrío) la cosa mejora y aquí, a comparación del año pasado, también pero los atracadores se están volviendo a alborotar", cuenta en voz baja el vendedor que omite su nombre por temor a retaliaciones.

Otro de los sectores que está por fuera de las Zonas Seguras es el bancario y comercial de la calle Colombia, entre carreras Bolívar y Cúcuta.

Jaime Valdés lleva 15 años en las escalas de uno de los cajeros automáticos ofreciendo su servicio de báscula para personas. Dice que el fleteo y el raponazo son los delitos más comunes. "Uno los ve actuando en esta esquina y luego corriendo de aquí para abajo, porque ya no se pueden meter a El Hueco", relata.

Esto por cuenta de la organización de 3.500 de los 5.100 comerciantes del sector en Asoguayaquil que mantiene en relativa seguridad el barrio con la presencia de 300 vigilantes y apoyo de la policía.

Frente a la problemática, el secretario de Gobierno del Municipio, Alonso Salazar, dijo que no ha recibido denuncias, que evaluará el fenómeno del posible desplazamiento de la delincuencia y que la ampliación de las Zonas Seguras requiere más pie de fuerza.

"En este momento estamos en capacidad de abrir nuevas Zonas Seguras, pero hay que tener en cuenta también las necesidades de toda la ciudad. Estas iniciativas se basan en comunicación y no solo en presencia policial", argumenta Salazar. Anunció que para febrero está previsto el arribo de 200 uniformados y 50 motos más para la Policía.

El coronel Ortiz asegura que se incrementará el personal de inteligencia para dar con los cosquilleros .

"Para acabar con el problema necesitamos que la gente denuncie. No ganamos nada reteniendo a estos delincuentes para luego soltarlos porque no tienen denuncias", solicita el oficial que proyecta durante este año la instalación de 25 Zonas Seguras en puntos críticos del área metropolitana como el parque de Itagí y el barrio Manrique.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA.

Dentro de las Zonas Seguras del centro la realidad es otra.

El comerciante Roberto Posada, del pasaje Junín Maracaibo, incluido dentro de la Gran Manzana, afirma que la seguridad ha mejorado.

"Hay una presencia policial que garantiza seguridad a los clientes y se redujo el fenómeno de los escaperos , que el año pasado nos robaron mucho", cuenta Posada.

Los escaperos son bandas de jóvenes atracadores que en grupos de cuatro o cinco entran a un local y mientras unos distraen a las vendedoras, los otros aprovechan para hurtar debajo de sus anchas ropas algunas prendas o artículos. "Incluso a veces usan a niños como ladrones, mientras ellos despistan", sostiene el comerciante.

Por su parte, el jefe de seguridad del hotel Nutibara, Oscar Echavarría, destaca que durante la última temporada vacacional no tuvo quejas de inseguridad por parte de los huéspedes que recorren el parque Berrío y la plaza de Botero.

"De todas maneras uno nota, y por comentarios que llegan, que no es la misma sensación de seguridad en zonas como Colombia con Cundinamarca y los bajos del Metro, entre Caracas y la estación Prado del Metro. Algunos hoteles del sector padecen problemas de inseguridad", cuenta Echavarría.

Un vendedor de frutas de uno de los 58 puestos que existen en la Zona Segura del parque Berrío afirma orgulloso que con ayuda de las alarmas instaladas en sus casetas han podido mantener a raya a los delincuentes. "Uno ya sabe reconocerlos y en cuanto uno alarma, la policía llega y captura", dice.

Además, en los casos registrados por la Policía Metropolitana se aprecia una disminución en los últimos cuatro meses de la delincuencia en el centro (comuna 10), tiempo durante el cual comenzaron a organizarse y operar las Zonas Seguras.

Con base en los registros de los Policía Metropolitana se presentó en este período una reducción del 27 por ciento de delitos de mayor participación como las lesiones personales, el homicidio y los hurtos a personas, a entidades comerciales y de automotores.

Estos indicadores de delincuencia se redujeron en el parque de Berrío en un 45 por ciento, la Gran Manzana, 36 por ciento y el sector de El Hueco, 16 por ciento.

En cambio, es notoria la disminución de los indicadores de operatividad en el sector de El Hueco y los barrios San Benito, Bomboná, La Candelaria, Barrio Triste y Villanueva.

En general, en la zona céntrica de Medellín en el 2004 se registraron 161 homicidios frente a 224 del 2003. También se presentaron 31 por ciento y 33 por ciento menos casos de hurto a comerciantes y vehículos, respectivamente. La piratería terrestre disminuyó en un 61 por ciento.

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