MBARACAYÚ, NUEVA RESERVA EN PARAGUAY

MBARACAYÚ, NUEVA RESERVA EN PARAGUAY

Un lugar donde se puede escuchar el trinar de más de 400 especies de aves, donde se puede navegar en piragua, donde se puede caminar por senderos y escalar enormes cascadas de más de 50 metros, es el que acaba de abrir sus puertas: Mbaracayú.

27 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Un lugar donde se puede escuchar el trinar de más de 400 especies de aves, donde se puede navegar en piragua, donde se puede caminar por senderos y escalar enormes cascadas de más de 50 metros, es el que acaba de abrir sus puertas: Mbaracayú.

Aunque resulta un poco difícil pronunciar su nombre, puede ser más fácil aventurarse a conocer este parque natural, el primero de Paraguay declarado reserva de la Biósfera y protegido como tal por las Naciones Unidas.

De hecho, alberga especies de fauna y flora que están en vía de extinción y representa el 17 por ciento de la superficie del llamado Bosque Atlántico del Alto Paraná, que comprende además un conjunto de reservas naturales en el sur de Brasil y el norte de Argentina.

Otro de sus atractivos es la visita a la comunidad Aché, un grupo de indígenas cazadores y recolectores que hasta 1978 no entró en contacto con la civilización. Ellos mantienen vivas las destrezas ancestrales en el uso del arco y el conocimiento de la flora para la supervivencia.

Los Aché tienen la particularidad de que son apellidados con nombres de animal, alfabetizados en su propia lengua -el guaraní- y en español, además de que hablan portugués por la fuerte influencia brasileña en esta región.

Dentro del parque hay otra comunidad indígena, los guaraní propiamente dichos, que representan a un gran número de pobladores del Paraguay. Sin embargo, "y como resultado de su contacto con la civilización europea por siglos, dependen más de la agricultura de subsistencia y de empleos en establecimientos agropecuarios que de la cacería", como explica la página oficial de la reserva en Internet.

Impacto ambiental.

Ya el año pasado, las autoridades habían hecho el intento de abrir el parque al público, pero lo cerraron durante un tiempo hasta que la Fundación Moisés Bertoni se hizo cargo de la parte ecoturística.

Entre sus objetivos está el de controlar el impacto que pueda generar la afluencia de visitantes, para lo cual van aumentando los permisos de entrada gradualmente. Sin embargo, "si dicho impacto es negativo, la Fundación puede detener todo el proceso", afirmó Danilo Salas, del área de biología de la Fundación.

La reserva está protegida por 18 guardabosques que se movilizan en una flota de motocicletas y vehículos todo terreno con sistemas de posicionamiento global (GPS) para registrar las novedades del recorrido diario.

Entre 1999 y el 2003, la región Oriental, la más poblada y fértil de Paraguay, ha perdido casi 500.000 hectáreas de bosques y, en contrapartida, ha acelerado el cultivo extensivo de soya, según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza, la organización privada ambientalista más grande del mundo.

René Palacios, otro biólogo del parque, explicó que últimamente la mayor amenaza para el contorno del parque ya no son tanto los cazadores furtivos y la proliferación de cultivos de soya sino los campesinos de los asentamientos aledaños que ingresan para cazar y talar el bosque.

Por ello, la Fundación, que opera con fondos provenientes de Estados Unidos y Europa, creó una comisión de Desarrollo Rural para fomentar actividades agrícolas y de conservación en la propia colonia de los campesinos.

Si usted va.

La reserva fue creada hace 13 años y está en el departamento de Canindeyú, 365 kilómetros al noreste de Asunción, muy cerca de la frontera con Brasil. Son unas siete u ocho horas de recorrido por tierra, desde la capital paraguaya, por caminos que no han sido pavimentados.

No por descuido, sino tal vez, con la conciencia de que "la ruta asfaltada trae el progreso, pero detrás de él amenazas para la adecuada preservación de la fauna y la flora de la reserva y de la comunidad indígena aché", como explicó el guía Oscar Rodríguez, guía turístico.

También puede conocer la comunidad guaraní, la cordillera del Mbaracayú y el complejo de lagunas que se ve desde un mirador que tiene 12 metros de altura, entre otros atractivos.

En sus 64.406 hectáreas hay posibilidad de alojamiento para 25 personas.

Informes: www.mbertoni.org.py/tur.htm.

Fotos: Cortesía Efe.

CINCO MIEMBROS de la comunidad aché hacen una demostración del uso del arco y la flecha, su principal arma de caza. Son expertos también en reconocimiento de la flora de su región.

ESTE LARGO DESCENSO, que parece internarse en un precipicio, conduce al Salto Carapá, uno de los atractivos de la reserva.

UNA DE LAS CASCADAS que tienen más de 50 metros de caída, en las cuales se pueden practicar deportes extremos como el rappel.

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