LO QUE FALTA ES ACCIÓN

LO QUE FALTA ES ACCIÓN

El plan que presentó hace unos días el grupo Proyecto del Milenio de Naciones Unidas, encabezado por el afamado economista Jeffrey Sachs, es un serio llamado para lograr el cumplimiento de las ocho metas del milenio , que el mundo se ha fijado hacia el año 2015 para reducir la pobreza y fomentar el desarrollo. Colombia debe sentirse directamente concernida.

27 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El plan que presentó hace unos días el grupo Proyecto del Milenio de Naciones Unidas, encabezado por el afamado economista Jeffrey Sachs, es un serio llamado para lograr el cumplimiento de las ocho metas del milenio , que el mundo se ha fijado hacia el año 2015 para reducir la pobreza y fomentar el desarrollo. Colombia debe sentirse directamente concernida.

Esas metas son una ambiciosa iniciativa, lanzada por consenso en la ONU. Los países en desarrollo se comprometieron, en 15 años, a reducir a la mitad el número de personas que viven con menos de un dólar diario, que pasan hambre y que no tienen acceso a agua potable o alcantarillado, a universalizar la educación primaria, a eliminar las diferencias de género en todos los niveles educativos, a reducir en tres cuartos la mortalidad materna y en dos tercios la de niños menores de 5 años, a detener el sida y la malaria, a frenar la pérdida de recursos naturales y a hacer más equitativo el comercio mundial, entre otros. Los países ricos, por su parte, se comprometieron a dedicar 0,7 por ciento de su PIB a ayuda al desarrollo.

Eso fue en el 2000. Hoy, con una década por delante, el informe afirma que, salvo quizá el Africa subsahariana, las metas se pueden cumplir. Con dos condiciones: que los países ricos eleven sus niveles de ayuda a un promedio de 0,5 por ciento de su PIB (hoy es de 0,22 por ciento y solo cinco países han cumplido la meta original) y que cada nación en desarrollo genere, antes del 2006, un plan estratégico para cumplir las metas. Una tesis central es que hay una poderosa relación entre la reducción de la pobreza y la seguridad global y que el aumento en el ingreso disminuye el riesgo de conflicto violento.

Sachs y su grupo calculan que con una ayuda de entre 135 mil y 195 mil millones de dólares anuales, entre el 2006 y el 2015, dirigida a los países más pobres, las metas podrían cumplirse. En comparación con los 900 mil millones de dólares que se invierten al año en gastos militares, el informe alega que, por primera vez en la historia, una reducción sustancial de la pobreza mundial está al alcance. Se sabe qué hacer, hay con qué y es posible hacerlo. Lo que falta es acción.

Con casi tres veces más personas viviendo con menos de dos dólares diarios hoy que en 1996 (según datos del PNUD), Colombia está en mora de preocuparse. Aunque en campos como reducción de la mortalidad infantil hay avances, y en otros, como cobertura escolar y alfabetismo, se pueden cumplir las metas incluso antes del 2015, en materia de pobreza se ha retrocedido.

Además de la inequidad en los ingresos y entre el campo y la ciudad, hay una inmensa desigualdad entre regiones, y en los departamentos, entre la capital y algunos municipios. Como vamos, aunque el país en promedio cumpliría las metas para el 2015, en realidad solo Bogotá y cuatro departamentos lo harían. Manizales, por ejemplo, tiene el más alto Indice de Desarrollo Humano del Eje Cafetero, pero el de Manzanares, en el mismo departamento, es más bajo que el de Chocó. A todo lo cual hay deben añadirse el conflicto armado y la vasta crisis humanitaria.

En términos de ayuda, no hay que hacerse ilusiones. Colombia es considerado un país de desarrollo medio y el foco está en otras partes. Tony Blair, que preside este año el Grupo de los Ocho países más desarrollados (G8), ha lanzado una campaña para ayudar a Africa. La gran campaña internacional es contra el sida. Aun la ayuda militar de Estados Unidos se puede ver menguada por las necesidades en Irak y por los miles de millones de dólares para la reconstrucción del sur de Asia después del tsunami. Casi todo depende, pues, de Colombia.

El llamado Plan 2019, que discutió el Gobierno hace unos días, promete reducir la pobreza a 15 por ciento para ese año. Sería un gran avance, pero se está en mora de convertir las recomendaciones de Sachs y su grupo en eje de la política oficial. Y ponerlas en marcha. No solo a los países ricos les falta acción, como dice el informe; a nosotros, también.

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