PARTEN COBIJAS EN LEONISA

PARTEN COBIJAS EN LEONISA

Tras un año de duras diferencias, las familias Urrea Jiménez y Urrea Arbeláez, herederas de los hermanos Joaquín y Julio Ernesto Urrea, fundadores de Leonisa, se dieron la mano en Panamá para sellar un acuerdo que puso fin a los desacuerdos sobre el manejo de la empresa antioqueña.

15 de marzo 2005 , 12:00 a.m.

Tras un año de duras diferencias, las familias Urrea Jiménez y Urrea Arbeláez, herederas de los hermanos Joaquín y Julio Ernesto Urrea, fundadores de Leonisa, se dieron la mano en Panamá para sellar un acuerdo que puso fin a los desacuerdos sobre el manejo de la empresa antioqueña.

Las dos ramas familiares, propietarias hasta ayer cada una del 50 por ciento de la empresa, intercambiaron ofertas para quedarse con la otra parte, y el resultado fue la salida de las hermanas Urrea Jiménez del negocio, en un acuerdo que dejó satisfechas a ambas partes.

La transacción, de la cual no se conoce su monto, se concretó a través de una operación de martillo, donde las hijas de Julio Ernesto Urrea, uno de los fundadores de la compañía, aceptaron vender su participación, como parte de un preacuerdo logrado en noviembre del año pasado, durante una reunión realizada en la Superintendencia de Sociedades en Bogotá.

Con esta operación, la empresa queda en manos de una sola familia y continúa con sus proyectos de expansión tanto en el mercado local como en el de exportación, pues una de las preocupaciones de la Superintendencia de Sociedades y de las personas que siguieron de cerca el conflicto dentro de la compañía, era que terminara en liquidación, a pesar de ser una de las más sólidas económicamente y con un elevado reconocimiento de marca.

Leonisa nació el 20 de noviembre de 1956, como una sociedad comercial colectiva, bajo la denominación Jiménez Aristizábal & Cía. Creció como una empresa de carácter familiar y siempre estuvo al mando de los hermanos Julio Ernesto y Joaquín Urrea.

Como es común en todas las sociedades, hubo aspectos en los que Julio Ernesto y Joaquín Urrea no podían ponerse de acuerdo. Sin embargo, siempre había solución para todo y los problemas nunca trascendieron más allá del ámbito familiar.

Pero con la muerte de Julio Ernesto, en septiembre del 2003, las diferencias entre las dos familias comenzaron a ser más evidentes. Las tres hijas de Julio Ernesto y los hijos de Joaquín no pudieron ponerse de acuerdo sobre el manejo de la herencia familiar.

La gota que rebasó la copa fue la distribución de utilidades del 2003. Mientras que las Urrea Jiménez eran partidarias de reinvertirlas en la misma compañía, la familia de sus primos consideraba que se debían repartir para invertirlas en otros negocios.

En ese punto no lograron ponerse de acuerdo y fue cuando la situación se salió del entorno familiar para pasar a la Superintendencia de Sociedades, donde las partes acudieron en busca de encontrar una salida al conflicto.

A instancias de la Superintendencia de Sociedades, las familias Urrea Arbeláez y Urrea Jiménez firmaron un acta conciliatoria el pasado 11 de noviembre, donde establecieron la posibilidad de vender las acciones mediante subasta y fue de esta manera, como ayer lograron poner fin a este capítulo en la historia empresarial de Leonisa.

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