LA PROCESIÓN Y BOLÍVAR, LO MEJOR

LA PROCESIÓN Y BOLÍVAR, LO MEJOR

En noche fresca y con tres cuartos de plaza, se lidiaron seis toros de Salento, terciados, encastados y mansos, protagonizaron un festival en el que brilló el toreo enjundioso y hondo de Luis Bolívar.

03 de enero 2005 , 12:00 a.m.

En noche fresca y con tres cuartos de plaza, se lidiaron seis toros de Salento, terciados, encastados y mansos, protagonizaron un festival en el que brilló el toreo enjundioso y hondo de Luis Bolívar.

A las 8 de la noche se apagaron las luces de la plaza, se prendieron miles de faroles, los altavoces amplificaron el Ave María, y en el oscuro ruedo apareció, bajo un reflector, la procesión de la Virgen Macarena en hombros de los toreros, seguida por las cuadrillas y encabezada por el tenor Franscesco , quien cantaba.

Caminaron cerca de las tablas y al completar media circunferencia, la melodía sagrada fue sustituida por el pasodoble Monumental de Cali , simbolizando el hermanamiento histórico del toreo y el catolicismo. Fue un acto corto, sobrio y conmovedor. De aquí, hasta salir el último toro, casi todo hubiese podido ser suprimido y nos habríamos ahorrado tiempo y tedio.

Los toros de Salento, que tenían edad adulta y apariencia juvenil, trajeron su encopetada casta Santacoloma, pero en versión mansa. Además les dieron palo con una saña no sufrida por la mayoría de las corridas de toros. Así cómo.

Miguel Abellán abrió con seis verónicas y media, pero El Soro , como desagradeciendo las embestidas, le infirió un solo de barrena. Pese a ello, la víctima fue a los ocho muletazos iniciales que le ejecutaron en los medios y allá se hizo el loco. Bajonazo de metisaca y pinchazo. Y disgusto, claro.

Paco Perlaza dio con un avisado que le anduvo buscando las cosquillas toda la faena. En vez de reír, el caleño, con exposición insólita en festivales, puso la gente a gritar del susto y en una de esas el pitón abrió la calzona de pe a pa. Una estocada caída fue la réplica y el valor recibió ingrato silencio.

Antón Cortés tuvo uno codicioso y revoltoso, pero, en lugar de atemperarlo, le repartió trapo y pico sin consideración desde distancias injustificables. Puso la espada desprendida, pasada, con degello y encima saludó.

Serafín Marín enfrentó a un soso escarbador y huidizo. Cinco doblones, después unipase, luego nada y al final estocada caída.

Matías Tejela, que tan displicente y a disgusto anduvo en las corridas de Ambaló y Alhama, pareció querer saldar antenoche su deuda con empresa y público, pero la res, que tomaba las de Villadiego, lo hizo trotar interminablemente por todo el ruedo. A las horas, la estocada desprendida permitió que una oreja premiara largamente su extemporánea laboriosidad.

Luis Bolívar pasó por encima de la mala clase de un animal que reculó, escarbó, se escupió del peto y tardeó. Cuatro verónicas, una explosiva larga de rodillas y, en el platillo, tandas fajadas, cadenciosas por uno y otro pitón. Voltereta (es fija). El paisanaje jaleaba de lo lindo viendo a un toro, no mejor que los anteriores, dominado por una muleta trazadora, cuando un pinchazo y una estocada corta, delantera e ineficaz, prolongaron la agonía hasta casi sonar el tercer aviso. Esto impidió que quien puso el toreo (el buen toreo), se fuera sin la oreja que aquí otorgan por cualquier cosa. Esa es la vida.

Triunfo de Rincón y actuación heroica de Rincón.

Ayer terminó la Feria Taurina de Cañaveralejo. Casi se llenó la plaza para ver una terna compuesta por César Rincón, Miguel Abellán y Sabastián Castella, quienes lidiaron un manso encierro de Puerta de Hierro, de don Eduardo Estella. Los toros tuvieron peso y edad, aunque algunos poco ofensivos de cuerno y faltos de fuerza.

César Rincón volvió a realizar una faena técnica, de gran conocimiento, ante un toro al que fue enseñando a embestir y le sacó el máximo partido. Hubo mucho temple en la poderosa muleta de Rincón, lo cual fue premiado con música y ovaciones. Al final, luego de un pinchazo y estocada entera, el diestro cortó las dos orejas. Unos decían que solo merecía una.

El que muy seguramente se llevará el trofeo de la Feria, tuvo en segundo término un toro muy manso y peligroso, ante el que no valieron todos los esfuerzos y la sapiencia del bogotano. Mató de pinchazo y descabello. El toro fue pitado en el arrastre.

Miguel Abellán también logró lucimiento en su primero, con gran entrega. Fue aplaudido. El quinto de la tarde se veía descastado. Abellán le encontró la distancia y cuajó una faena interesante y emotiva. Recibió una cornada en el muslo izquierdo, se hizo ligar, y con valor, sangrando, heroico, vestido con un pantalón de monosabio, salió al ruedo y mató al toro, antes de irse a la enfermería. Cortó las dos orejas oreja.

Sebastián Castella terminó disgustado luego de no poder lucir ante un toro que se rajó pronto y demoró en caer. El público guardó silencio luego de la actuación del francés.

Manizales.

Manizales, la ciudad madre de las ferias colombianas, abrió ayer las puertas de su plaza de toros para iniciar la celebración de su "Temporada 50 Años" programada con seis corridas de toros, -una de rejones, una novillada y un festival taurino nocturno. En esta ocasión harán el paseíllo en la hermosa e histórica plaza seis toreros colombianos, seis españoles, tres novilleros nacionales y cuatro rejoneadores. Gran ambiente hay para este temporada.

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