URIBE ES DE CENTRO , DICE SU MANO DERECHA

URIBE ES DE CENTRO , DICE SU MANO DERECHA

Queremos que se conozca el punto de vista del Gobierno . Así, el asesor presidencial José Obdulio Gaviria Vélez traduce el propósito del libro Sofismas del terrorismo en Colombia. Y, a renglón seguido, lanza una sentencia que, sin duda, provocará reacciones encontradas, pues, al contrario de lo que muchos creen, asegura que el presidente Alvaro Uribe es un hombre de centro.

01 de febrero 2005 , 12:00 a. m.

"Queremos que se conozca el punto de vista del Gobierno". Así, el asesor presidencial José Obdulio Gaviria Vélez traduce el propósito del libro Sofismas del terrorismo en Colombia. Y, a renglón seguido, lanza una sentencia que, sin duda, provocará reacciones encontradas, pues, al contrario de lo que muchos creen, asegura que el presidente Alvaro Uribe es un hombre de centro.

"La incorrecta ubicación de Uribe en la derecha del espectro político se debe tal vez a que él, marchando en contra de una corriente deslegitimadora del Estado que hizo carrera en Colombia, predica y practica el ejercicio firme de la autoridad estatal", dice.

En 283 páginas, este funcionario -uno de los hombres que más escucha el Presidente, quien le escribe sus discursos y ha estado cerca de él desde hace años- defiende de esta manera la política de seguridad del Gobierno.

En su criterio, la Seguridad Democrática no milita ni en la izquierda ni en la derecha: "Es una política humanitaria, basada en los más elevados principios del constitucionalismo moderno que establece como fin esencial del Estado otorgar seguridad a los asociados".

Así, insiste desde las páginas de su libro que en Colombia no hay un conflicto interno -en lo que ayer insistió el Presidente (ver nota anexa)- y que la guerrilla colombiana hace mucho rato perdió su brújula ideológica.

Sin ambages, Gaviria explica "el por qué las guerrillas colombianas actuales no son ni se parecen a las que combatieron el régimen social, jurídico y político hasta 1991".

A partir de estos conceptos, la mano derecha de Uribe se refiere a la posición del Mandatario frente a los procesos de paz, su negativa al despeje y al carácter beligerante de la guerrilla, y cita palabras textuales de Uribe: "El Estado no hace la guerra, impone la Constitución y la ley y persigue a quienes se levantan contra ellas".

Pero quizás el debate que levantará más ampolla, y que el mismo Gaviria ve venir, es su posición frente a la definición de la situación colombiana. Se va lanza en ristre contra intelectuales, académicos y especialistas en el tema del conflicto y les cuestiona severamente el lenguaje que, a su juicio, afectó la forma de llamar a las cosas por su nombre.

"Quienes cayeron embrujados por ese lenguaje obstruyeron o neutralizaron, consciente o inconscientemente, la acción estatal. A quienes reclamaron presencia de la Fuerza Pública, ellos les respondieron: No! Qué tal un escalamiento del conflicto! Busquemos una salida negociada!. A quienes hablaron de gobernar con mano firme las riendas del Estado los llamaron fascistas".

De este calibre son las afirmaciones de Gaviria en su libro, en el que insiste en que la guerrilla se quedó sola en América Latina peleando por razones "prosaicas y pasadas de moda".

Pero, además, critica a los periodistas que firmaron el Manifiesto de 1992, en el que se conminaba a la guerrilla a poner fin a su accionar violento. "No tuvieron "la persistencia y combatividad (...) no captaron la trascendencia política e histórica de tamaña declaración", escribe.

"En estas páginas se entabla una polémica enérgica pero respetuosa con los difundidos conceptos deslegitimadores del Estado colombiano, que justifican la lucha armada como presunta respuesta al carácter tiránico de nuestro régimen político", advierte Gaviria.

Para el autor, esa caracterización analizada a la luz de la ciencia política es absolutamente ridícula.

Lo que dice sobre...

La presencia de la ONU en Colombia.

"El embajador Frhling (director de la oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia) y en general todos quienes han ocupado su cargo llegaron a Colombia convencidos de que tendrían en sus manos, ante todo, la aplicación del Protocolo II de Ginebra, que incluye los conflictos no internacionales que tienen lugar en el territorio de un Estado en el que se enfrentan las fuerzas armadas de ese Estado con insurrectos o fuerza armada disidente que actúa bajo un mando responsable y control parte del territorio nacional (...) Con la tesis del Presidente (expuesta en Costa Rica y que no reconoce la condición de combatiente de la guerrilla ni de los paramilitares), su oficina quedaba reducida a funciones aparentemente prosaicas o, por lo menos, no tan históricas como lo es mediar en una guerra civil".

"Los funcionarios de la ONU no debieran resentirse por la nueva caracterización de la situación que hace el gobierno del presidente Uribe. Si el protocolo II no se aplica las situaciones de tensiones internas y de disturbios interiores, tales como los motines, los actos esporádicos y aislados de violencia y otros actos análogos, que no son conflictos armados: pues así será; es del abecé. Y nadie tiene por qué sentirse mortificado si un gobierno, racional y conscientemente, basado en hechos, estadísticas y testimonios comprobables, determina enfrentar una grave situación de seguridad como actos de violencia y no como una guerra civil (...) Quién dijo que es necesario crear la ficción de que hay un conflicto interno armado para poder aplicar el DIH?".

El proceso de paz.

" Por qué fue tan desgastador el proceso del Caguán para la mayoría de los extranjeros que intervinieron en él? Porque se equivocaban al creer que cuando hablaban con las Farc estaban interactuando con comandantes de una fuerza beligerante en un conflicto armado . Por esa falsa apreciación todo el mundo esperó de los guerrilleros un comportamiento elevado, como el de un Rafael Uribe Uribe en la Guerra de los Mil Días, que siempre actúo dentro de las normas morales y jurídicas de la guerra...".

Gaviria desarrolla en su libro varias tesis, entre ellas, la que denomina los neutrales de los que dice están en todos los sectores de la sociedad y con la más buena fe son activistas de la solución negociada "a cualquier precio entre el Estado y la guerrilla".

- Presidente insiste en que en Colombia no hay conflicto.

A dos días de realizarse en Cartagena una reunión entre el Gobierno Nacional y representantes de por lo menos 34 países, agrupados en lo que se conoció en un primer momento como el G-24, el presidente Alvaro Uribe le dijo anoche al cuerpo diplomático acreditado en Bogotá que en el país no se puede hablar de "conflicto" y que los grupos guerrilleros que operan en el territorio colombiano son terroristas.

"Nosotros no podemos aceptar legitimidad alguna a lucha de los grupos violentos, por eso los denominamos terroristas", señaló el Presidente, quien explicó que en el país los períodos de violencia solamente han traído más pobreza, más miseria y más desigualdad.

La declaración toma importancia debido a que el término "conflicto" ha sido una de las palabras motivo de discusión entre los representantes europeos y el Gobierno Nacional en la declaración final que saldrá de la reunión de Cartagena.

"Estos grupos han espantado el capital, han producido una estampida de los colombianos hacia el interior y el exterior. Estos grupos solo han aumentado la miseria, la desinversión y el desempleo, por eso nos les cabe el calificativo histórico de insurgencia con algún vicio de legitimidad para poder tipificar un conflicto", señaló.

El Presidente aclaró que si bien no acepta que "hay conflicto con los terroristas", sí reconoce que hay problemas sociales, pero advirtió que no se pueden unir los dos temas.

"Colombia sufre todos los días la acción bárbara del terrorismo, por eso con ellos no reconocemos conflicto", enfatizó.

En su discurso el Presidente también habló de paz y dijo que "al no reconocer el conflicto con ellos, las puertas están cerradas". Por eso, señaló que ojalá haya expresiones de voluntad de paz y "si quieren con este Gobierno negocian en cinco minutos".

Agregó que los procesos de paz necesitan buena fe. "Esos procesos no pueden ser para que los grupos violentos se refuercen y avancen hacia la toma violenta del poder, hacia la destrucción terrorista de la sociedad colombiana", agregó.

El mandatario también les habló de los avances en derechos humanos, de la inversión social y de los programas de protección social que tiene el Gobierno.

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