LOS ESTADOS UNIDOS Y LA REVALUACIÓN

LOS ESTADOS UNIDOS Y LA REVALUACIÓN

Tanto el déficit comercial como el déficit fiscal de los Estados Unidos se encuentran en uno de los niveles más altos de la historia. Este fenómeno, sin lugar a dudas, seguirá definiendo el rumbo de la economía mundial y de la economía colombiana durante 2005

31 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Tanto el déficit comercial como el déficit fiscal de los Estados Unidos se encuentran en uno de los niveles más altos de la historia. Este fenómeno, sin lugar a dudas, seguirá definiendo el rumbo de la economía mundial y de la economía colombiana durante 2005.

El primer efecto de tales desbalances es el cambiario. Aunque el mayor impacto lo ha sufrido Europa, y se especula que durante este año el Euro puede alcanzar niveles cercanos a 1,40 dólares, los países emergentes, como Colombia, también han sufrido dicho impacto. Los altos flujos de dólares provenientes de los Estados Unidos han inundado las economías latinoamericanas, las que, salvo contadas excepciones, han experimentado una notable revaluación de sus monedas. En Colombia, el país más afectado por este fenómeno, la apreciación del peso con relación del dólar en 2004 superó el 14 por ciento.

El fenómeno continuará en 2005 mientras las condiciones de rentabilidad en los países emergentes sean mayores que en Norteamérica. En la actualidad, un inversionista internacional puede conseguir el 12 por ciento de rentabilidad en un papel de deuda interna colombiana que, adicionado a una revaluación del 14 por ciento, se traduce en una rentabilidad total de cerca de 26 por ciento. Nada mal, teniendo en cuenta que un bono del Tesoro norteamericano sólo alcanza a rentar cerca del 4,2 por ciento.

Para que esta tendencia se revierta, se requiere que el Tesoro de los Estados Unidos eleve las tasas de interés hasta niveles neutros (entre el 3,75 y el 4 por ciento), que se incremente la tasa de ahorro personal (hoy representa 0,3 por ciento de los ingresos, la más baja de toda la historia) y que se disminuya el déficit de los hogares, estimulado por el crédito a bajas tasas de interés.

Cuando se comiencen a dar estas condiciones, la moneda estadounidense se fortalecerá, será atractivo invertir en activos norteamericanos y el peso colombiano volverá a recobrar su tendencia devalacionista. En ese momento, las autoridades monetarias colombianas se volverán a ver en la necesidad de adoptar medidas eficaces conducentes al estímulo de la inversión extranjera, contradiciendo las medidas contraccionistas que se han venido adoptando, sin medir suficientemente su impacto fiscal.

Un ejemplo de ellas es la regulación del ingreso de los capitales de corto plazo, con la que el primer afectado es el mismo gobierno; son precisamente esas inversiones las que le permiten parte de su financiamiento, mediante la compra de papeles de deuda pública.

Por otra parte, son precisamente estas inversiones las que vienen sustentando el ya de por sí precario crecimiento del PIB, a falta de una política decidida de fomento del consumo interno.

Por eso, las medidas que el gobierno está adoptando para frenar la revaluación, al cambiar la tendencia, su rigidez influirá en una devaluación más acelerada que lo presupuestado, agravando aún más el déficit fiscal. En ese momento, las autoridades económicas comprenderán, quizás demasiado tarde, que el remedio fue peor que la enfermedad.

FOTO: Rafael Amador

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