AL ENCUENTRO DE UNA CIUDAD MODERNA

AL ENCUENTRO DE UNA CIUDAD MODERNA

Las ciudades reflejan en su organización el estilo y comportamiento de sus administradores. Algunas veces, como ocurre con Bogotá, el crecimiento vertiginoso de su población desborda el marco ordenador de la vida colectiva, promueve los desequilibrios sociales y, en ocasiones, desdibuja el esfuerzo de sus conductores. En los primeros meses de esta administración distrital hemos canalizado la acción gubernamental hacia áreas críticas en la existencia de los bogotanos.

29 de enero 1991 , 12:00 a. m.

En consecuencia, el sanear las finanzas de la ciudad a través de la racionalización del gasto, del seguimiento a las obligaciones que los ciudadanos tienen con Bogotá, y del recorte de horas extras, entre otras estrategias, nos han permitido mejorar la situación financiera para acometer la vasta transformación social e institucional en la cual hemos comprometido nuestro empeño.

En forma simultánea abordamos, luego de rigurosas evaluaciones de su organización y eficiencia en la prestación de servicios, los problemas de la Empresa Distrital de Transporte Urbano ETDU y de la Empresa Distrital de Servicios Públicos EDIS. En ambos casos, los gigantescos costos de su funcionamiento actuaban como un cáncer que carcomía sin piedad las finanzas de la ciudad. En la primera, optamos por liquidarla para darle paso a la posibilidad de crear una nueva, con capital mixto, y en la segunda, realizamos una operación de alta cirugía administrativa, cuando decidimos suspender 1.211 cargos de apoyo burocrático.

En el caso de la EDIS es importante resaltar que, aun cuando ya se habían privatizado sus servicios en un orden del 40 por ciento, se dejó intacta la estructura operativa de la empresa. Ello se tradujo en que la carga presupuestal para el Distrito se duplicó. No obstante, nos alienta el propósito de respetar en toda su dimensión los derechos de los trabajadores y, ante todo, el de buscar alternativas de solución distintas de la liquidación o privatización de la EDIS.

De otra parte, en estos meses hemos tomado decisiones como la reparación del sistema de Chingaza para prevenir una sequía de incalculables consecuencias en Bogotá y, al mismo tiempo, no hemos dudado, para modernizar la ciudad, en recuperar instrumentos como el concepto de valorización por beneficio general. Este mecanismo nos permitirá poner la Capital a tono con las exigencias de su crecimiento y coadyuvará a la disminución de las grandes especulaciones en el mercado de la propiedad raíz, ya que involucró tanto los predios sin construir ( o lotes de engorde ) como las propiedades institucionales.

Ahora bien, hemos concretado diversas obras y programas para incrementar el nivel de vida de los asociados. En el sector social se reorganizó la nueva Secretaría de Salud, y se vinculó a 260.000 familias al servicio del gas natural. 2.200 viviendas en Ciudad Bolívar cubren ahora los anhelos de un grupo de bogotanos marginados, y 35.000 nuevos estudiantes podrán ingresar, con la ampliación de los cupos, a la educación secundaria.

Asimismo, se crearon las comisarías de familia, la Secretaría de Tránsito y Transporte y el Instituto de Vías y Transporte.

De otro lado, 500 radiopatrullas, 600 nuevos policías, 30 nuevos CAI, y un plan de mejoramiento de estos centros, generan ahora un ambiente de tranquilidad para los habitantes de la Capital.

La construcción de la Autopista Monteblanco-Usme, la instalación de cinco Centros de Atención al Distrito Especial CADE, que impulsan la política de desconcentración de servicios, así como la repavimentación de las principales vías de la ciudad, señalan la ruta de un nuevo orden institucional y de infraestructura de servicios sociales para la comunidad.

Este conjunto de realizaciones, más las dos casas vecinales de Corinto y La Igualdad, el Hogar Renacer, y el Centro de Desarrollo Comunitario de Fontibón, restituyen para el sector social la atención que merecen las zonas subnormales y de escasos recursos económicos de la ciudad.

En la medida en que estas obras se han concretado, proyectamos en el Plan Integral de Desarrollo otras variables para el progreso de la ciudad. Para mencionar solo algunos programas baste citar, por ejemplo, la distribución del 20 por ciento del presupuesto entre las alcaldías menores, de acuerdo con la calidad de vida de las zonas de la ciudad; las 724.000 nuevas líneas telefónicas, y la telefonía celular; los estudios sobre el canal de televisión; el avance en el Proyecto Guavio y la nueva financiación japonesa para la represa de San Rafael; los eventuales mecanismos de financiación para el Metro, y por último, los análisis de la Misión Bogotá Siglo XXI, que permitirán, con modernos instrumentos de prospección, desbrozar los caminos, equilibrar el crecimiento e inaugurar para los habitantes de la Capital de la República un futuro cierto y promisorio.

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