LLEGÓ LA HORA DE TOMAR

LLEGÓ LA HORA DE TOMAR

Hay rojas, negras, verdes o blancas; de hierbas y sin sabor o con él: jazmín, rosa, naranja, ananá, frutilla o frutos del bosque.

05 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Hay rojas, negras, verdes o blancas; de hierbas y sin sabor o con él: jazmín, rosa, naranja, ananá, frutilla o frutos del bosque.

La lista de propiedades buenas para la salud que proporcionan las infusiones que salen del té es tan larga como las variedades que existen de esta bebida milenaria. Aunque todos los té provienen de la misma planta, la camelia sinensis, existen cuatro tipos (negro, verde, rojo y blanco) y unas 3.000 variedades.

A todas se les reconocen, entre otros beneficios, el retraso del proceso de envejecimiento debido a su poder antioxidante y la reducción de riesgos cardiovasculares. Estudios realizados en Japón y Estados Unidos le atribuyen la propiedad de reducir hasta en un 44 por ciento la probabilidad de infarto.

"Todas las variedades de té son cardioprotectoras, lo que no significa que si una persona toma 20 tazas se cura, sino que el conjunto de alimentos saludables es el que aporta beneficios al organismo", explica Susana Gutt, jefa del Servicio de Alimentación del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Según la nutricionista, el que dichas variedades sean de distintos colores o tengan diferentes sabores, nada tiene que ver con sus propiedades, pues todos tienen el mismo origen: se puede cambiar el sabor o el aroma, pero el objetivo cardiosaludable se obtiene con cualquier té.

En cambio, para Elba Albertinazzi, presidenta de la Asociación Argentina de Médicos Naturistas, entre los té de colores hay diferencias y el verde sería el más sano porque no se lo deja fermentar durante su procesamiento como a los otros.

"La fermentación aumenta los taninos, las sustancias químicas que impiden que el organismo absorba los minerales naturalmente, por lo que al té se lo considera un robador de estas sustancias", dice la especialista, que no recomienda el té común (o negro) por la acidez que produce.

Eduardo Segal, jefe de Gastroenterología del hospital Durand, sostiene que no hay infusiones que no aumenten la secreción de ácidos, por lo que siempre recomienda tomarlas livianas, sobre todo las de frutillas, pues en una taza se suman la acidez del té y la de la fruta.

Entre las contraindicaciones, además de la acidez, se le reconoce al té un efecto astringente, pero si se mezcla en una dieta con frutas, fibras y verduras, el estreñimiento puede solucionarse.

Poder rejuvenecedor.

Sin importar el color, al té se le reconoce poder antioxidante por la concentración de flavonoides, sustancias que evitan que los radicales libres (moléculas que producen las células) se combinen con el oxígeno del organismo para oxidar los tejidos y desatar enfermedades.

. Una taza de té verde equivale -según Gutt- a tres tazas de té negro en este efecto rejuvenecedor al aportar 450 miligramos de flavonoides frente a 150 del té negro. Por día, una persona necesita ingerir entre 350 y 500 miligramos de estas sustancias (tres tazas de té negro o una del verde).

Al té blanco, que se obtiene de las yemas nuevas de la camelia sinensis, se le atribuye en China el poder antioxidante de unos 12 vasos de jugo de naranja. De ahí que en ese país, donde se cultiva a unos 6.000 metros de altura, desde hace siglos se lo considera el elixir de la juventud. Según estudios en universidades chinas, su infusión alivia el cansancio, evita la retención de líquidos, activa la circulación sanguínea y oxigena la piel.

El té rojo no es más que un té verde añejo: se conserva en barriles hasta más de 50 años. Se le reconocen la mejoría de la digestión y la desintoxicación y reducción de las grasas del organismo.

El verde y el negro.

El proceso de producción del té verde (secado con calor sin fermentar) le permite mantener propiedades que el té negro no retiene. Distintos trabajos le atribuyen un mayor poder antioxidante y la capacidad de inhibir la absorción del colesterol malo, prevenir las caries (en Japón, los chicos lo beben después del almuerzo por el flúor que contiene), reducir la presión, prevenir el crecimiento de células cancerígenas y mejorar el metabolismo.

Para acopiar estos beneficios, dicen que dos a tres tazas diarias son suficientes. Se estima que tres tazas diarias aumentan un 4 por ciento el gasto energético, unas 70 calorías por día. Los expertos dicen, no obstante, que como método adelgazante no es bueno, porque lo que debe perderse es grasa y no agua.

Al té negro, en tanto, se le reconoce la propiedad de disminuir el nivel de glucosa y de colesterol malo (LDL) en la sangre, prevenir las enfermedades coronarias y ayudar a mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Al fin y al cabo, propiedades similares para una infusión con un único origen.

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