EN TARSO, LOS NIÑOS DECIDEN

EN TARSO, LOS NIÑOS DECIDEN

El sábado pasado, como todo un delegado de la Asamblea Municipal Constituyente Infantil de Tarso, Brian Alejandro Urquijo, de 10 años, estudiante del grado quinto en la institución educativa José Prieto Arango, ocupa su lugar en la mesa principal, porta la camiseta distintiva y se dispone para la instalación del proyecto.

02 de mayo 2005 , 12:00 a.m.

El sábado pasado, como todo un delegado de la Asamblea Municipal Constituyente Infantil de Tarso, Brian Alejandro Urquijo, de 10 años, estudiante del grado quinto en la institución educativa José Prieto Arango, ocupa su lugar en la mesa principal, porta la camiseta distintiva y se dispone para la instalación del proyecto.

Organiza sus papeles, ensaya en voz baja la lectura y se traslada en su silla de ruedas hacia el micrófono, para contarles a los demás delegados y a la comunidad las disposiciones generales de la Asamblea.

"Nos encontramos reunidos para ser parte de un proceso muy importante para Colombia: ser actores de la participación ciudadana desde la escuela", leyó del papel que tenía en sus manos para después anunciar la agenda de actividades, que la fiesta de instalación prometía a los pequeños asistentes.

Con el fin de cerrar el círculo de la convivencia y la participación ciudadana en Tarso, municipio del suroeste antioqueño, que cuenta desde hace cuatro años con una Asamblea Municipal Constituyente, el grupo liderado por la Alcaldía, la Asamblea Constituyente y el sector educativo se propuso involucrar a 150 niños tarsenses.

Ellos cursan entre preescolar y quinto de primaria y empezarán a prepararse para su transición hacia una juventud participativa y una ciudadanía activa que incida en lo público.

Acompañada por un grupo de educadoras, que serán las asesoras en la definición de los proyectos que los niños propongan, la Asamblea Infantil del municipio estableció su mesa principal a través de votación popular en las instituciones educativas urbanas y rurales de Tarso.

Luz Miriam Obando, una de las asesoras de la mesa de trabajo, reconoce la importancia de que toda la comunidad se vincule. "Es labor de todos hacer que los niños empiecen a reconocerse como participantes del municipio. La idea es hacer que la propuesta se convierta en un ciclo en el que pasen a ser jóvenes constituyentes y luego adultos", afirmó.

Buen balance.

Una asamblea municipal constituyente es un mecanismo de participación de la comunidad en su planeación y desarrollo. La meta para el alcalde de Tarso, Ignacio Castaño es lograr que los infantes sigan este proceso hasta llegar a la Asamblea de los adultos, que se ha convertido en un referente en Colombia.

Instalada el 28 de enero de 2001, fue la segunda en el país después de Mogotes (Santander). La de Tarso ha arrojado hasta hoy resultados satisfactorios para la comunidad. Entre los logros más importantes, el mandatario resalta el desarrollo del presupuesto participativo y la rendición de las cuentas claras.

"Así como tenemos una Asamblea muy bien establecida, los niños se harán cargo de que su Asamblea permanezca en el tiempo y el espacio. Además, los adultos ya no decidirán por ellos sino que por el contrario dejarán que nuevas ideas le den frescura a la administración", dijo el Alcade.

Los jóvenes y los niños son el 65 por ciento de la población conformada por 7.000 personas. Están conscientes de que al Alcalde no se puede dejar solo en la labor administrativa, y se preparan para intensas jornadas de capacitación que después los llevarán a definir sus propuestas.

Entre tanto, Brian Urquijo ya imagina sus ideas convertidas en obras concretas. "Lo primero que voy a hacer es poner jardines en las instituciones educativas urbanas y rurales, y darle vida a ese parque infantil que ya está deteriorado", concluyó.

HIZO FALTA ADRIANA.

El pasado 5 de febrero la comunidad de Tarso celebró la llegada de los soldados campesinos al pueblo, de los cuales un 90 por ciento nacieron en el Municipio. Después de la fiesta de bienvenida, la comunidad se percató de la ausencia de Adriana Isaza Chica, niña de 10 años y hermana de uno de los soldados tarsenses. Hasta ahora no hay muestras de supervivencia ni indicios de quién la tiene. Sin embargo, la comunidad aprovecha esta jornada para pedir su liberación.

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