LA SECRETA OPERACIÓN J.M.

LA SECRETA OPERACIÓN J.M.

La caída del famoso guerrillero Mono Jojoy estuvo a punto de ser titular de primera página en todo el mundo. Era junio del 2004, la información de inteligencia era precisa. De inmediato se encargó de la misión a las Fuerzas Especiales que salieron de la base de Larandia (Caquetá) con las coordenadas en grados, minutos y segundos. Iban resueltos a dar el gran golpe y asegurar el éxito del Plan Patriota. (VER INFOGRAFIA: EL CAMPO DE OPERACIONES DEL PLAN PATRIOTA)

03 de mayo 2005 , 12:00 a.m.

La caída del famoso guerrillero Mono Jojoy estuvo a punto de ser titular de primera página en todo el mundo. Era junio del 2004, la información de inteligencia era precisa. De inmediato se encargó de la misión a las Fuerzas Especiales que salieron de la base de Larandia (Caquetá) con las coordenadas en grados, minutos y segundos. Iban resueltos a dar el gran golpe y asegurar el éxito del Plan Patriota.

(VER INFOGRAFIA: EL CAMPO DE OPERACIONES DEL PLAN PATRIOTA).

Pero la suerte estuvo de parte de los 70 hombres que custodiaban a Jorge Briceño Suárez, jefe del Bloque Oriental y miembro del Secretariado de las Farc. El conocimiento del terreno jugó a su favor; El Mono y sus guardias se camuflaron entre una mata de monte a la orilla de un caño y lograron salvarse. Su seguridad había sido vulnerada, pero no se cumplió el objetivo.

Pese a esto, un campamento principal de las Farc, ubicado en el área de La Tunia, fue descubierto, inspeccionado y bombardeado. Lo confirman los militares que estuvieron en la operación de asalto y los propios guerrilleros del bloque que sintieron la tropa a menos de 12 metros de distancia. "Dios también es comunista", afirmaron días después.

Este es uno de los momentos de más agitación y ansiedad vividos en la confrontación que describen la dimensión del plan militar estratégico más grande y ambicioso emprendido por gobierno alguno: El Plan Patriota.

Su nombre salió a la luz pública de manera sorpresiva para los militares en diciembre del 2003, luego del éxito alcanzado por la operación Libertad Uno que desalojó del departamento de Cundinamarca a más de 400 guerrilleros. Los generales advierten sin embargo, que "nunca han hablado, ni hablaran, por ahora, del Plan". Explican eso si, que el Plan Patriota -que también le dicen Patriotas -, es el componente militar de la Política de Defensa y Seguridad Democrática del presidente Alvaro Uribe Vélez. Aseguran que no es sólo una Operación, sino una campaña militar a largo plazo y enfatizan en que el despliegue en el sur, es sólo una de sus aristas.

Pero ya poco pueden hacer para que el país no lo vea así. La apuesta política la puso sobre la mesa el Presidente, al mencionar en varias ocasiones que de allí "los iban a sacar". Desde que nació este Plan estuvo rodeado de un hermetismo, que aún hoy, un año después de su puesta en marcha, se mantiene.

Las entrañas de las decenas de operaciones militares que se han gestado desde abril del año pasado, no han sido reveladas a la opinión pública. Los militares argumentan "discreción para buenos resultados y falsas expectativas".

Se han tejido múltiples historias que hablan de la huída de los subversivos, de fosas comunes con cuerpos de militares y de coca enterrada en el suelo de varios caseríos del que fuera el país del grupo insurgente por muchos años.

A finales del 2003, se conoció que en las más recónditas poblaciones de Meta, Guaviare y Caquetá, avanzaba con paso firme La Otra Colombia es Posible . El gran proyecto del Comando Conjunto Central de las Farc que pretendió por más de cinco años imponer su propio sistema de gobierno. "Aquí somos la primera autoridad" sentenció el grupo subversibvo en un comunicado en agosto del 2.000. Y de eso dan fe, los habitantes de Miraflores, Cartagena del Chairá, El Retorno y Calamar, al mostrar los carnés que certificaban su identidad y nacionalidad: Farianos.

Este hecho, según el General Ospina, significaba que las Farc, resueltas a cumplir con su objetivo estratégico de tomar el poder, ya tenían una fase avanzada. "Si nos vamos por ellos allá, cuando nos demos cuenta están en las ciudades" explicó. Esto motivó a estructurar la ofensiva contra ese estado paralelo .

Fue entonces cuando el Plan Patriota tomó forma y nombra: La campaña militar J.M. , compuesta por operaciones menores con objetivos específicos en más de 300 mil kilómetros cuadrados.

Hasta hoy, nadie conocía que el famoso nombre de J.M. es el homenaje que los hombres del Ejército quisieron hacerle a su ex comandante de Fuerzas Militares, el general Jorge Enrique Mora Rangel.

Jorge Mora fue quien planeó durante días y noches enteras la estrategia a seguir en las selvas del sur. Hoy es ejecutada por sus subalternos, quienes lo escucharon hablar de cientos de fórmulas en su oficina del CAN en Bogotá, sobre cómo penetrar la fuerte retaguardia de las Farc.

Frente a sus hombres repasó una y otra vez el pensamiento de Sun Tsu sobre la guerra, recapituló en decenas de libros y documentos los conflictos de Centroamérica y diseñó a lápiz y en hojas de papel, los puntos críticos del sur, las ventajas y debilidades de sus tropas y el momento del día D (definitivo).

El no lo alcanzó a vivir, pero sus hombres de confianza lo ejecutan hoy.

La primera fase, que inicialmente contemplaba también parte del Putumayo, empezó con la organización del equipo de trabajo de la Fuerza de Tarea Omega entre noviembre del 2003 y enero del 2004. Se designó al general Reinaldo Castellanos como comandante de la unidad, se hizo el esquema de las tropas que participarían, se calcularon los recursos y los puntos clave.

En tres meses se levantó en la base militar de Larandia en Caquetá, el centro de operaciones y puesto de mando. Otros tres similares en la base militar de Tres Esquinas en Solano (Caquetá); el Batallón Cazadores en San Vicente del Caguán (Caquetá); y el Batallón Joaquín París en San José del Guaviare, donde también se levantaron hospitales de campaña con capacidad para recibir 50 hombres en una sola emergencia.

Desde estos puntos, donde se concentraron, además de diez brigadas móviles, las unidades elite de la Fuerza Aérea, la Infantería de Marina y la Aviación del Ejército, se lanzó la ofensiva inicial (ver infografía).

La retoma incluyó Miraflores (Guaviare); Puerto Cachicamo, sobre el río Guayabero entre Meta y Guaviare; caseríos menores y cabeceras municipales en Caquetá y Meta. Y el gran desembarco: 400 hombres bajando por sogas rápidas desde helicópteros Black Hawk en la inspección de Peñas Coloradas, en Cartagena del Chairá.

La tropa fue recibida con ametralladoras punto 50, cilindros lanzados desde extraídos del oleoducto, minas y trampas rústicas como las que utilizó el Vietcong en la península de Indochina en la década de los 60. Días y noches de bombardeos, combates con guerrilleros a menos de 10 metros de distancia y las inclemencias del terreno.

Así, se cumplió la primera etapa del Plan.

A mediados de julio se conoció un primer parte del Ejército: 28 muertos y 47 heridos militares. De los guerrilleros no había cifras, pero por los bombardeos, se calculaban varios.

Vendría la ocupación de los últimos cascos urbanos y la consolidación de los puestos avanzados del Ejército en Lagos de El Dorado y la Serranía de Chiribiquete entre Guaviare y Caquetá, el lugar donde estaría guarecido, en medio de la manigua, el campamento secreto de Manuel Marulanda .

Para el gobierno era oportuno presentar un primer balance oficial y el 7 de septiembre de 2004 se conocieron cifras, videos y fotos: Más de medio millón de munición decomisada, 49 militares muertos, 154 heridos, 328 guerrilleros fuera de combate entre capturas y bajas y más de 117 toneladas de víveres incautados. Ninguna captura de un miembro del secretariado o el Estado Mayor del Bloque Oriental como lo había prometido el Presidente.

"Que nos esperen allá tranquilos porque por más espesa la selva y agreste la topografía allá llegaremos para derrotarlos", había sentenciado Uribe meses atrás en medio de una ceremonia en la Escuela Militar de Cadetes.

"Se cumplió la primera fase de las operaciones, que consistía en la ocupación y control territorial. Ahora viene la parte de intensificación de las acciones", dijo el entonces comandante de la Fuerza de Tarea Omega, general Reinaldo Castellanos.

Se presentó como un logro importante la llegada al campamento del Mono Jojoy , pero de su huída nunca se habló.

En ese balance oficial, que ha sido el único hasta el momento, las Fuerzas Militares midieron el éxito de las operaciones en el desabastecimiento de los guerrilleros, en los golpes a logística y estructura de las finanzas. Sin embargo, Castellanos fue enfático al decir que "... las circunstancias y el terreno son diferentes a todos los que hemos enfrentado en el campo de operaciones. Somos nosotros contra una retaguardia de más de 30 años".

La Segunda Fase.

La segunda etapa empezó el 17 de septiembre. Ahora se lanzaban a la persecución de los jefes guerrilleros en 160.600 kilómetros cuadrados de selva. Allí donde todavía se mantienen las acciones. Romper selva implicó un choque con unas enemigas que causaron el mayor número de bajas en el Ejército: las enfermedades endémicas. (Ver cifras). El caso más dramático lo vivió la Brigada Móvil 10 que se fraccionó totalmente. Para diciembre del 2004 tenía fuera de combate a 884 hombres, representando el 76 por ciento de su capacidad; tan solo por paludismo tuvo que evacuar del área de los combates en el Guaviare a 671 militares.

Hasta el momento la baja más importante registrada oficialmente, es la de Humberto Valbuena Morales, alias Yerbas , quien se desempeñaba como segundo comandante de la Columna Móvil Teófilo Forero .

Según el general Carlos Alberto Fracica, quien reemplazó al general Castellanos en noviembre del año pasado.

Los cuatro primeros meses del 2005 han transcurrido para el Plan Patriota en la zona Omega sin mayores resultados. Lo evidencia la poca información al respecto y solo dos hechos fueron registrados por el Comando General. Son episodios que se conocen entre líneas. Sin embargo, hay otros, de los que hablan en voz baja los militares, funcionarios de la embajada estadounidense y personas cercanas a las operaciones.

Algunos dudan de la efectividad de una estrategia que busca controlar territorios cuando las Farc no los defienden. Argumentan falta de suerte o precisión para llegar a algunos los objetivos. Según las fuentes, en repetidas oportunidades se han entregado coordenadas y ubicación en tiempo real de jefes guerrilleros o campamentos donde podrían estar, pero la reacción ha sido tardía.

Por ahora, según lo manifestó el propio comandante de las Fuerzas Militares, no se moverá un solo hombre de la selva. La campaña continúa.

Pero, Qué podría pasar ante un cambio de gobierno?, se mantendría el Plan Patriota?.

El general Ospina señala que por ahora el Plan es una política de gobierno y no de Estado. "Otro gobierno tal vez lo revertería", señaló.

De todos modos, él y los uniformados comprometidos en este gran plan militar, aseguran que la guerrilla se está defendiendo con tácticas, sin una estrategia clara hasta el momento.

Para las Farc, el Plan Patriota ya fracasó. Su respuesta a la ofensiva fue bautizada como "Plan Resistencia" que según algunos de ellos, ha entrenado mas comandantes para lo que consideran está por comenzar: "La ofensiva final".

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