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EL MOKO INVADE AL PLÁTANO

EL MOKO INVADE AL PLÁTANO

Un estudio realizado por la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoíca) estableció que más de la mitad del área evaluada se encuentra contaminada por una bacteria que ocasiona la enfermedad del moko o ereke y que pudre el cultivo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de abril 2005 , 12:00 a. m.

Un estudio realizado por la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoíca) estableció que más de la mitad del área evaluada se encuentra contaminada por una bacteria que ocasiona la enfermedad del moko o ereke y que pudre el cultivo.

El ingeniero agrónomo Alfonso Martínez Garnica, investigador de Corpoíca y con una especialización en nutrición vegetal dicen que si no se le pone coto a esa situación registrada en el Meta, el cultivo del plátano tenderá a desaparecer.

El estudio fue realizado en una muestra de 1.800 hectáreas sembradas de plátano en el departamento.

Actualmente en el Meta hay sembradas unas nueve mil hectáreas de este producto y aunque no son muchas esta zona es la que más productividad tiene por área cultivada, toda vez que alcanza las 14,7 toneladas por hectárea, mientras que el promedio nacional está en siete toneladas.

El plátano del Meta es privilegiado y cuenta con gran aprecio en los consumidores del centro del país por su calidad y por tal razón tiene copado el 82 por ciento del mercado de Bogotá.

El mismo estudio de Corpoíca reveló que en el departamento de Casanare no hay presencia de esa enfermedad y que esa región se puede utilizar como productora de semillas sanas que pueden servir para sembrar en los sitios afectados.

Por ello, recomendó, el ICA tiene que estar pendiente que no entren colinos de plátano (primer brote del fruto) a ese departamento, porque el Casanare puede servir para la producción de semillas sanas.

Martínez Garnica explicó que la evaluación fue posible gracias al apoyo de la agencia de cooperación internacional de Japón JICA, que permitió la elaboración de cinco trabajos que se repartieron en cuatro proyectos de investigación básica y uno de transferencia de tecnología.

Los proyectos de investigación básica consistían en determinar cuál es la incidencia del moko en el cultivo de plátano en Meta y Casanare y cuánto tiempo era prudente esperar para volver a sembrar sin el riesgo de que se presentará de nuevo la enfermedad.

De igual modo, cuál sería la contaminación de afluentes (agua de río y subterránea) y finalmente establecer cuál de las malezas presentes en el cultivo de plátano sirven de hospedero alterno a la bacteria.

El especialista de Corpoíca señaló que el agua de riego y el agua subterránea son factores fundamentales para la difusión de la enfermedad. Así mismo se descubrió que de 79 malezas evaluadas, 12 resultaron ser hospederos alternos de moko.

Uno de estas evaluaciones permiten concluir que es urgente bajar el nivel freático del suelo en donde se cultiva plátano y por ello es necesario hacer drenajes, agregó.

HAY QUE HACER UN MANEJO INTEGRADO.

Para enfrentar la enfermedad del moko en los cultivos de plátano se deben hacer buenas prácticas en el manejo de las semillas, examinar los niveles freáticos (acumulación de aguas subterráneas), llevar semilla sana y evaluar los suelos para que no estén contaminados.

Todo ello es posible si se ejecuta un plan de manejo integral de la enfermedad en donde participen todos los campesinos y las instituciones que trabajan por el desarrollo rural de la región.

Así lo manifestó el investigador de Corpoíca, Alfonso Martínez Garnica, quien precisó que ese proyecto se debe complementar con la entrega de semillas sanas a los productores.

Consejos prácticos.

Para enfrentar la enfermedad es prudente seguir las siguientes recomendaciones: control estricto a malezas, aislar el foco, eliminar las plantas afectadas con la aplicación de glifosato al 20 por ciento unos 100 centímetros cúbicos por mata adulta y entre 10 y 20 centímetros por mata pequeña.

Eliminar las plantas que están alrededor de la planta afectada, hacer drenajes para bajar los niveles freáticos.

Hay que comenzar a hacer prácticas como la desinfección de las herramientas, de las botas y el calzado de las personas que entran a la plantación.

Se recomienda el embolsado de la semilla que es un poco más costoso, pero si se siembra colino pequeño la bolsa mata al moko. Con el colino pequeño las posibilidades de que la bacteria llegue son muy difíciles.

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