CÉSAR RINCÓN Y EMILIO MUÑOZ DIERON LA TARDE

CÉSAR RINCÓN Y EMILIO MUÑOZ DIERON LA TARDE

Gracias a un buen encierro de toros enviado por el doctor Ernesto González Caycedo, del cual se destacó el lidiado en cuarto lugar por Emilio Muñoz, la afición bogotana pudo disfrutar el domingo, en la plaza de Santamaría, una gran tarde taurina. Rayaron a gran altura los diestros Emilio Muñoz y César Rincón, pero el tercer espada, Jesulín de Ubrique, tuvo la actuación menos lucida de las tres corridas en que ha tomado parte. El sevillano Emilio Muñoz rodó con la fortuna de que le correspondiera un toro ideal para triunfar, de embestida noble y suave, indudablemente bravo, pero sin las dificultades que conlleva la excesiva bravura, la cual implica un gran poderío para mandar y dominar. Muñoz lo toreó excelsamente bien con el capote, luciendo en verónicas bellísimas, lentas y templadas. Después de tomar un puyazo con bravura y buen estilo, el astado que pesó 483 kilos, cumplió en banderillas y pasó a la muleta pidiendo una gran faena. La de Emilio tuvo dos partes: una regular, por di

29 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Pero, a mi juicio, la gran figura de la tarde fue César Rincón. No le correspondió el mejor lote, pero como todo un señor torero, pudo superar las deficiencias de los astados con inteligencia y valor. No sé que admirar más, si la forma de torear ajustándose con sabiduría taurina a las condiciones de sus enemigos, o el valor que siempre derrochó dejando pasar muy cerca los pitones de sus enemigos, sin desplazarlos hacia afuera, sin meter el pico de la muleta, sino acompañando la embestida con mucho temple, trayendo el toro hacia adentro, obligándolo a seguir en semicírculos, en esa media luna soñada que caracteriza el mejor arte de torear. No por colombiano, sino por gran torero, es que considero a César como una figura mundial de la fiesta brava.

En épocas pasadas Rincón perdía muchas orejas porque fallaba a la hora de matar. Ahora está matando superiormente. Anteayer mató de dos certeras estocadas, ejecutadas a ley. Pero, sobre todo, la de su segundo toro puede figurar entre la lista de las mejores de la temporada.

En su tarde triunfal del domingo 27 de enero, César cortó tres orejas, dos en su primero y una en el otro. Ambos fueron astados que poco se prestaban para el lucimiento. Qué pasará el día en que le toque un toro de esos que piden a gritos una gran faena? El tiempo, bien pronto lo dirá.

En Jesulín de Ubrique, nativo del pueblo andaluz de ese nombre, se encierra un torero con mucho futuro. Pero en la actualidad le falta mucho para poder lucir con astados que no sean fáciles y se acomoden a su forma de concebir el toreo, con lentitud y majestad, quedándose quieto, la figura muy erguida, cual estatua viviente. Pero el domingo no le salieron los bureles adecuados para hacer todo eso que es bellísimo, y por ello estuvo francamente mal, toreando muy de prisa, sin quietud, con trapazos que mucho desdicen de su gran estilo artístico. Pero en este caso, también el tiempo dirá que puede llegar a ser una figura cumbre, cuando adquiera más oficio y experiencia para poder con toros difíciles.

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