HABLEMOS SOBRE LOS HÉROES

HABLEMOS SOBRE LOS HÉROES

Bob, Helen, Dash, Violeta y Jack Parr constituyen una familia bastante atípica. Cada uno tiene un poder diferente y debe ocultarlo para que nadie se entere de que es un superhéroe en potencia.

08 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Bob, Helen, Dash, Violeta y Jack Parr constituyen una familia bastante atípica. Cada uno tiene un poder diferente y debe ocultarlo para que nadie se entere de que es un superhéroe en potencia.

Esa es la trama de la película que por estos días de vacaciones están viendo niños de todo el mundo. Los increíbles, un éxito de los Estudios de Animación Pixar y de la empresa Walt Disney, que, además de recaudar cerca de 250 millones de dólares en las salas de cine de Estados Unidos y Canadá, ha puesto de nuevo el tema de los héroes.

Esos hombres y mujeres que ayudan a otros gracias a sus habilidades y que, precisamente por eso, dejan temerosos a los padres que piensan que sus hijos pueden llegar a asumir posiciones de héroes riesgosas para ellos (volar, trepar paredes o esquivar objetos) o, por el contrario, dan elementos a los padres para enseñar valores a sus hijos.

"Pueden ser una buena excusa para hablar con los chiquitos acerca de la solidaridad, la honestidad y las situaciones que estén pasando", señala la psicóloga María Claudia Abello.

Justamente, esa capacidad que tienen los héroes para seducir a los niños es de la que se pueden valer los adultos para enseñarles conductas apropiadas. En eso coinciden los expertos.

"Es importante relacionar esa fantasía con la realidad -agrega la psicóloga familiar Lucía Vargas Posada-, y eso se hace explicándoles que también existen héroes de carne y hueso que se arriesgan a salvar a una persona de las llamas, como lo hacen los bomberos, o sacar personas de las aguas o de catástrofes como el tsunami, tal y como lo hacen los socorristas".

Un modelo?.

Los especialistas insisten en que de los adultos depende que los niños aprendan algo con películas como Los increíbles, pues ellos no ponen atención a la historia, solo les interesan los efectos especiales.

"A diferencia de los grandes, no les da pena reconocer que les gusta ver que existen seres opacados, anónimos, que pueden transformarse en salvadores de la patria", dice el psicólogo Hugo Mastrodoménico.

Y agrega: " Quién no ha soñado con ser el protagonista de una historia? Ser el centro de atención, el importante, el campeón, algo que está lejos de la realidad de la mayoría de las personas".

Aprovechar lo positivo de los héroes es mostrarles a los menores que sus ídolos poseen cualidades que puede tener cualquier ser humano, aunque no tenga poderes, como son el valor, la generosidad, la honestidad, la humildad y la solidaridad, entre otras.

Sin embargo, algunos psicólogos creen que esto no es del todo cierto, pues precisamente esa condición de no ser humanos no permite que se puedan poner como ejemplo.

"Los chicos se benefician cuando tienen modelos que son replicables -señala el psicólogo Jorge Alba-, pero no cuando se alimentan de una fantasía. Ellos no pueden atravesar muros, ni volar".

Alba incluso considera que los héroes de las tiras cómicas y de las películas son contraproducentes para fomentar valores porque dan la visión de que se necesitan poderes extraordinarios para obrar bien.

"Con la solidaridad, por ejemplo, el niño percibe que debe tener habilidades extraordinarias para ayudar a alguien", dice.

Lo cierto es que los héroes de películas o libros son un buen pretexto para hablar sobre este término que, para algunos, ha perdido su significado. " Quién es un héroe? Qué significa ser héroe? Si un arquero tapa un gol, es héroe; si un guerrillero deserta, también. Es necesario tratar el tema", ha dicho el científico Emilio Yunis en algunas oportunidades.

PARA TENER EN CUENTA.

- La fantasía y ese apego por los héroes deben ser una etapa de transición en los niños. Máximo hasta los 7 u 8 años, después puede ser visto como un período de inmadurez.

- Los padres pueden ser cómplices e incluso alcahuetas con sus hijos en el tema de sus héroes favoritos: comprarles el disfraz, objetos relacionados con ellos, decorarles el cuarto; pero eso debe tener un límite y siempre debe mostrárseles que sus ídolos son irreales.

- Es conveniente que los adultos se cercioren de si el niño gusta del héroe o del antihéroe, pues las características que este último promueve son contrarias a la convivencia.

FOTO/Rodrigo Sepúlveda EL TIEMPO.

Algunos padres se angustian por los comportamientos que asumen los niños tratando de imitar a sus héroes.

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