LAS VERGENZAS DEL TSUNAMI EN ASIA

LAS VERGENZAS DEL TSUNAMI EN ASIA

El tsunami que devastó varios puntos del sudeste asiático, y que ya suma 160 mil muertos, ha unido a la humanidad en una demostración de solidaridad sin fronteras que no se veía desde hace mucho tiempo. De todos los rincones del planeta llueven ayudas y gestos de condolencia. Pero la tragedia también ha disparado una serie de comportamientos que son una absoluta vergenza para toda la humanidad.

09 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El tsunami que devastó varios puntos del sudeste asiático, y que ya suma 160 mil muertos, ha unido a la humanidad en una demostración de solidaridad sin fronteras que no se veía desde hace mucho tiempo. De todos los rincones del planeta llueven ayudas y gestos de condolencia. Pero la tragedia también ha disparado una serie de comportamientos que son una absoluta vergenza para toda la humanidad.

La lista no es precisamente breve y la encabeza el secuestro de niños que quedaron huérfanos por el maremoto: niños que estarían siendo vendidos por bandas dedicadas al negocio de las adopciones ilegales o al tráfico de menores con fines de explotación sexual.

Brigitte Lund-Henriksen, jefa del departamento de Protección a la Infancia de Unicef-Indonesia, reportó que ya hay un caso confirmado de un niño de cuatro años secuestrado en Aceh, una de las zonas más golpeadas por el tsunami y donde se calcula que no menos de 35 mil niños perdieron al menos a uno de sus padres.

Unicef en máxima alerta.

La Unicef se encuentra en estado de máxima alerta porque segúná explicó Lund-Henriksen "el tráfico (de menores) es algo que existía ya antes del tsunami", y las mafias sin duda "sacarán ventaja del caos actual".

Y versiones cada vez más preocupantes parecen confirmar que el temor no es infundado. Un miembro de una ong afirma haber visto a un centenar de niños que fueron sacados de noche en una embarcación de la provincia de Aceh y la oficina de Unicef en Malasia dice tener noticia de que ya hay en venta hasta 300 huérfanos de entre 3 y 10 años.

El Sri Lanka, el Ejército denunció que la guerrilla tamil está "secuestrando" a niños huérfanos para nutrir sus filas. Y en Tailandia, famoso destino del turismo pedófilo, también hay alarma.

Los temores son de tal magnitud que el Papa Juan Pablo II no ha dudado en condenar el secuestro y explotación de niños calificándolo de "tráfico vil". Y el gobierno de Indonesia prohibió la salida de niños menores de 16 años de la devastada provincia de Aceh y reforzado los controles en todo el país.

Paralelamente, decenas de estafadores utilizan internet para intentar sacar provecho de la generosidad internacional que ha despertado la tragedia.

Plaga de estafas.

Las estafas están a la orden del día en la web. La policía de Hong Kong y la ong Oxfam denunciaron la existencia de unos mensajes de correo electrónico atribuidos a la rama local de la ong en los que se piden donaciones a una cuenta bancaria en Chipre que no pertenece a Oxfam.

Pero el método más común es el del correo electrónico que lleva al destinatario a portales falsos en internet, donde los cyber-estafadores roban los números de las tarjetas de crédito de los donantes, o dirigen sus donaciones a sus cuentas.

También se reportan estafas telefónicas, ejecutadas por personas que dicen pertenecer a la Cruz Roja o a una organización de ayuda reconocida.

La explotación con fines delincuenciales de la tragedia ha llegado al extremo de que unos ladrones que pretendían desvalijar varias casas en cuestión de horas, se inventaron el rumor de la llegada de un tsunami a Dili, la capital de Timor Oriental. La ciudad quedó parcialmente paralizada.

Macabro humor.

Pero otros sujetos han aprovechado el desastre para divertirse un poco . Es el caso del británico Christopher Pierson, de 37 años, quien esta semana admitió ante un juez que envió más de 30 correos electrónicos a parientes de británicos desaparecidos en los que les confirmaba la muerte de sus seres queridos. Pierson se hacía pasar por un oficial del Foreign Office y obtuvo la lista de los desesperados avisos de búsqueda de los familiares.

Sin embargo. la vergenza más grande es sin duda la de que miles de vidas se hubieran podido salvar si los países del Indico hicieran parte de la red de detección y alerta de tsunamis que opera en el Pacífico.

A los 15 minutos del terremoto submarino que causo el tsunami, frente a la costa de Sumatra (Indonesia), el Pacific Tsunami Warning Center, ubicado en Hawai, emitía una alerta. En los sitios cercanos al epicentro había ya poco tiempo para reaccionar, pero las olas gigantes tardaron entre tres y cuatro horas en llegar a sitios como Sri Lanka (30 mil muertos y 4 mil desaparecidos) o India (10 mil muertos y 5 mil desaparecidos). Y todo esto en la era de los satélites.

FOTO/AP.

Unicef está en alerta porque en la zona del tsunami ya se han registrado casos de secuestro de niños

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