F R A N Q U I C I A LUTO EN EL JET

F R A N Q U I C I A LUTO EN EL JET

Se palpó el viento de tristeza. Un dolor solidario se asoció a los malos días que pasan Estefanía y Carolina, las princesitas de Mónaco. Se sabe que Stefano Casiraghi, el muchacho italiano con cara de marido bueno y zanahorio, se ahogó cuando conducía por el mar un bote de alta velocidad. Lamentable que un excelente marido, especie casi en extinción, deje solitos a una bella viuda y a tres pequeños niños. Es cierto que hasta aquí llegó el luto. Los colombianos que seguimos las noticias, tan indiferentes con la tragedia diaria de miles de niños que quedan huérfanos por la vida, esta vez dejamos escapar algunas lágrimas. Se nota que aún tenemos sentimientos. No hay derecho , decía una amiguita chic , que a la gente bella, noble y con leyenda, le llegue la tristeza.

10 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

En los países donde existe esa logia que llaman Jet-Set, se agotaron los sufragios. En Colombia existe y tiene apellidos de permanente circulación en las revistas Aló, Cromos, Semana y en la página social de este periódico.

Se sacudió el Jet-Set local con la trágica noticia que llegó de Mónaco. En mi barrio la Cabrera, los Lazzaron Riascos, Sotogrande, Pumarejo, López-Uribe, Paccini, Olavarrías, Bragazza y Obregón, apagaron muy temprano las luces y pusieron música fúnebre. Algunos en la madrugada dijeron en voz alta: por qué te nos fuiste si eras de los nuestros? El absurdo sin respuesta. Fueron muchos los golfistas del Country que en señal de luto desertaron de los Hoyos. En Islas del Rosario, los yates navegaron con crespones negros en la proa. No paró allí el duelo: en La Manuela , finca de Uto Sáenz, donde ha sido huésped Phillipe Junut, el ex-marido de Carolina de Mónaco, se ofició una misa con nutrida asistencia del Jet-Set criollo. Allí, Carlos Mattos, íntimo amigo de nobles europeos y ex de la condesa Braschi, pronunció un sentidísimo discurso en el que terminó pidiendo el regreso de la nobleza al poder porque la democracia la maneja el pueblo y el pueblo siempre se equivoca.

Y a todas estas, cómo son y qué hacen los hombres y mujeres del Jet-Set? Pues así me lo contaron: las mujeres van a cocteles con trajes legítimos de Chanel que andan por los cinco mil dólares. Llevan joyas de Bulgari y jamás de los jamases usan una de esas horrorosas carteras de marca Loui Witton. Mujer del Jet-Set que se respete, debe tener siquiera un divorcio a cuestas, ser rica, casi frígida y muy liberada. Enamorarse es de mal gusto porque eso se lo dejan a las clases medias que ven telenovelas.

Para los hombres no demandan muchos requisitos: ser ricos, frívolos, hablar idiomas, ser noctámbulos y lucir talante de aburridos porque reírse es para la gente del común. Deben, sin falta, tener yate, casa de verano, jugar bien al golf, al polo, viajar mucho a París, Marbella, Nueva York, y no ser devoto del Divino Niño . Trabajar? Jamás. Ellos no tienen tiempo para esas vainas. Alguna duda? Ninguna; ya se, ustedes están muy lejos para llegar al Jet-Set.

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