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URGE ACUERDO HUMANITARIO: IGLESIA

URGE ACUERDO HUMANITARIO: IGLESIA

Una gran esperanza renació en las familias de los secuestrados, cuando monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, anunció que contrario a lo que todos piensan, el tema del acuerdo humanitario no está congelado.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de febrero 2005 , 12:00 a. m.

Una gran esperanza renació en las familias de los secuestrados, cuando monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, anunció que contrario a lo que todos piensan, el tema del acuerdo humanitario no está congelado.

"Algo está caminando, eso lo puedo asegurar, pero no puedo decir más porque es muy reservado para que lo poquito que se haga sea sin interferencias de ningún tipo", afirmó el prelado, para quien "no podemos, con todo esto que ha sucedido últimamente, olvidarnos de que hay seres de carne y hueso secuestrados".

La urgencia de que el acuerdo humanitario vuelva a ser la preocupación, ocupe los primeros espacios en los medios y se haga una fuerte presión para que sea una realidad en el menor tiempo posible, fue señalada al unísono por los obispos del país, al concluir ayer su asamblea plenaria 78.

"Es hora de llegar a un acuerdo humanitario que sirva para la liberación de los secuestrados y la iniciación de un proceso de negociación y de paz muy firme entre el Gobierno y la insurgencia, llámense Farc, Eln o Auc", insistió monseñor Pedro Rubiano, cardenal Primado de Colombia y presidente de la Conferencia Episcopal. "Un proceso que garantice no solo el cese de hostilidades sino también la restauración y la reparación".

Sobre el proyecto de verdad, justicia y reparación, los obispos exigieron claridad y precisión. "Esperamos que se pongan de acuerdo los congresistas sobre uno de los proyectos o la combinación de ellos. Ese marco legal es clave para no dar la impresión, también internacionalmente, de que estamos dando una gran impunidad", dijo monseñor Castro.

"Son temas que se deben manejar con mucha serenidad, hasta llegar a definiciones y acuerdos que permitan impulsar lo que anhelamos, una paz construida sobre una base firme. Esto es un primer proceso que se está haciendo con las autodefensas. Se tiene que llegar a un marco legal en donde todo quepan", explicó monseñor Rubiano.

Los prelados también mostraron su preocupación porque lejos de respetar la vida hay un gran desprecio por ella. "Apelamos al buen juicio y a la rectitud de conciencia de los legisladores para que no prosperen proyectos de ley atentatorios contra la vida, como el aborto, la eutanasia y la clonación terapéutica con células embrionarias", señalaron los obispos en su mensaje final.

A los colombianos los invitaron a que se comprometan con la Iglesia en la búsqueda de la paz, con actos sinceros y reales, desde el seno de cada familia. También la salud del Papa fue incluida en sus oraciones.

El clamor de los obispos.

Durante la asamblea de obispos, los prelados hicieron diferentes llamados para el bienestar de su región y del país.

Monseñor Julio Enrique Prado, obispo de Pasto: "lamento lo sucedido en Iscuandé (Nariño). Esta situación nos hace percibir que se quiere reactivar el fenómeno de la violencia en la región y tiene que ser una campanada para el Gobierno, para que repiense su política de seguridad nacional y mire cómo se fortalece una salida negociada al conflicto".

Monseñor Alberto Rozo, obispo de Puerto Gaitán: "la gente está temerosa de que al desmovilizarse los paramilitares llegue la guerrilla y tome represalias. El Vichada tiene muchos problemas, porque allí la acción del Estado ha sido deficiente, casi nula. Todo está por hacer, no tenemos vías. A eso se agrega el narcotráfico y la presencia de la guerrilla y de los paras. La coca es el otro flagelo".

Monseñor Nel Beltrán, obispo de Sincelejo: "se requiere una revolución educativa más integral, pues Sucre tiene un altísimo porcentaje de analfabetismo. También una salida negociada al conflicto que permita un desarrollo social, pues tenemos el honor de ser los penúltimos en pobreza, con el Chocó".

Monseñor Leonardo Gómez Serna, obispo de Magangué: "En lo que respecta al Eln hay avances, hemos llegado después de diálogos, y con las comunidades del sur de Bolívar, a que no haya más campos minados. Así como se está haciendo con las autodefensas, es importante dar un paso inmediato para volver a esos procesos con el Eln".

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Los obispos analizaron la realidad del pais y su labor como Iglesia. Insistieron en la paz negociada como única salida y pidieron un marco legal claro, global y sin ambigedades.

Carlos Julio Martínez / EL TIEMPO

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