CHINA ENFRENTA MURALLA CULTURAL EN LATINOAMÉRICA

CHINA ENFRENTA MURALLA CULTURAL EN LATINOAMÉRICA

Las empresas chinas sedientas de recursos buscan en todo el mundo, cada vez con más ahínco, toda clase de adquisiciones, desde granjas hasta activos petroleros. Pero las primeras experiencias del mundo empresarial chino en Latinoamérica, la región donde más se ha abierto paso, muestra lo difícil que resulta a estas compañías adaptarse a desafíos y localidades muy distintos a los que enfrenta en su propio territorio.

11 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Las empresas chinas sedientas de recursos buscan en todo el mundo, cada vez con más ahínco, toda clase de adquisiciones, desde granjas hasta activos petroleros. Pero las primeras experiencias del mundo empresarial chino en Latinoamérica, la región donde más se ha abierto paso, muestra lo difícil que resulta a estas compañías adaptarse a desafíos y localidades muy distintos a los que enfrenta en su propio territorio.

En Sudamérica, los gerentes chinos se han dado a conocer por su tendencia al aislamiento, al separar a los trabajadores chinos de sus homólogos autóctonos y por no ser capaces de relacionarse con los negocios y servicios locales.

Al no estar acostumbrados a enfrentar en su propio país sindicatos intransigentes o accionistas airados, las firmas chinas también han demorado en reaccionar ante las demandas de los trabajadores locales. Lo que los gerentes chinos consideran como disciplina y ahorro, las comunidades locales lo ven como arrogancia y avaricia.

Pero estos problemas no han aplacado el interés de China. Durante años, las inversiones chinas fluían principalmente hacia las firmas comerciales de Hong Kong como forma de atraer a las compañías foráneas a China e impulsar las exportaciones chinas. Pero el año pasado, por primera vez, Sudamérica superó a Hong Kong y al resto de Asia como principal destino de la inversión extranjera directa de China, acaparando cerca de la mitad de los US$889 millones que China invirtió en otros países en los primeros 11 meses de 2004.

La creciente inversión en Sudamérica es un reflejo del apetito voraz de China por el petróleo, los minerales y las materias primas agrícolas, así como de las arcas rebosantes de sus empresas, repletas de capital extranjero.

Pekín ha promovido la estrategia de que las empresas salgan más allá de las fronteras chinas y el más claro exponente de ésta fue el viaje que hizo a fines del año pasado el presidente Hu Jintao a América Latina, donde visitó media docena de capitales en la región.

Trabajar en el extranjero se va a convertir en un desafío cada vez mayor para China, a medida que sus empresas buscan transformarse de proveedores de bajo costo de las firmas occidentales a encarnizadas rivales de éstas. La tercera empresa china de petróleo y gas natural está analizando la posibilidad de presentar una oferta por Unocal Corp., un gigante estadounidense de petróleo.

Aunque no es seguro que la operación se concrete, hace poco otras empresas chinas han hecho compras de importancia. International Business Machines Corp. acordó vender su división de PC a la china Lenovo Group Ltd., fabricante de computadoras de descuento. La firma china de electrónica TCL Corp. compró hace poco la filial de televisores de la francesa Thomson SA, además de las operaciones de aparatos telefónicos de la francesa Alcatel SA.

Muchas empresas japonesas tuvieron fama de aislacionistas cuando empezaron a aventurarse en el extranjero. Pero aprendieron a operar de forma efectiva, a dominar mercados y los gobiernos que las acogieron buscaban sus inversiones.

Desde la perspectiva de muchas firmas y comunidades sudamericanas, las empresas chinas parecen rapaces. Cuando la empresa ecuatoriana de servicios petroleros Dygoil SA se adjudicó un contrato de US$69 millones para mejorar los pozos de la petrolera estatal de Ecuador, Dygoil disponía de escasas opciones de financiamiento: los prestamistas internacionales se negaron a otorgar a la empresa capital para que operara; los bancos locales cobraban tasas de interés de hasta el 20% anual.

Así fue como Dygoil se dirigió a China National Petroleum Company, que tenía acceso a tasas de entre el 3% y el 4% del Banco de China. CNPC aceptó participar como inversionista. Pero justo antes de que comenzara el proyecto, CNPC decidió trabajar por su cuenta y confinar a Dygoil al papel de subcontratista.

Así es como funcionan los chinos , dice el director general de Dygoil, César Guerra. Una vez que saben cómo hacerlo, no te necesitan .

La filial de CNPC en Ecuador, CNPC International (Amazon) Ltd., no quiso hacer comentarios. Pero Zhou Chunming, agregado comercial de Pekín en Ecuador, dice: Nuestro único objetivo es la cooperación mutua .

En el pueblo de Lago Agro, en la selva amazónica del Ecuador, la naturaleza aislada de las empresas chinas es fácil de detectar. Un pequeño complejo habitacional de CNPC, con una sola canasta de basquetbol, se encuentra al lado de un recinto gigantesco, construido en los años 70 por Texaco Corp. y que ahora está abandonado. Los encargados de las tiendas y dueños de restaurantes dicen que casi no tienen trato con los chinos. Trabajamos con principios internos , explica Lijun Wang, gerente de CNPC. Cada empleado está restringido al complejo habitacional .

Gree Electric Appliances, de Zhuhai, en China, tenía grandes designios para fabricar aires acondicionados en Brasil, pero ha recortado sus planes de inversión a la mitad. Los ejecutivos de Gree se quejan de que los sindicatos de Brasil se inmiscuyen en todo, desde los calendarios de vacaciones hasta las iniciativas para imponer disciplina entre los trabajadores. En China es sencillo , dice Ye Yonqing, ejecutivo de inversión de Gree. Los gerentes lo deciden todo .

Huawei Technologies Co. dice que ha aprendido que la forma en que las empresas chinas pueden tener éxito en Sudamérica es dejando de ser tan chinas. Después de seis años en Sudamérica, la mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones ha aprendido estas lecciones: adaptarse a la cultura, cumplir las normas del gobierno y contratar a locales, según Li Jie, vocero de la empresa. Huawei designó a brasileños para gestionar su marketing y ventas, además del centro de asistencia técnica.

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