DONA UN PERRO, SALVA UNA VIDA

DONA UN PERRO, SALVA UNA VIDA

Con la degradación del conflicto armado que padecemos hace cuatro décadas, se ha incrementado el uso de las llamadas Minas Antipersona, en abierta contradicción con la convención de Ottawa (Canadá), que las proscribe drásticamente. La más ruin de las armas de guerra, por las muertes, mutilaciones e incapacidades que en forma indiscriminada producen en la población civil: mujeres, niños y ancianos; y que en los últimos meses del año pasado causaron siete muertes y nueve heridos en la zona rural de San Juan de Arama.

11 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Con la degradación del conflicto armado que padecemos hace cuatro décadas, se ha incrementado el uso de las llamadas Minas Antipersona, en abierta contradicción con la convención de Ottawa (Canadá), que las proscribe drásticamente. La más ruin de las armas de guerra, por las muertes, mutilaciones e incapacidades que en forma indiscriminada producen en la población civil: mujeres, niños y ancianos; y que en los últimos meses del año pasado causaron siete muertes y nueve heridos en la zona rural de San Juan de Arama.

Con el apoyo de organizaciones no gubernamentales de orden internacional se viene adelantando una campaña de cobertura nacional, que se ha centrado primordialmente en la atención integral a las personas afectadas por las minas: Su asistencia medicoquirúrgica (incluyendo el suministro de prótesis) y económica, a través de indemnizaciones. En el campo de la prevención poco se ha avanzado: Aparte de foros, talleres, conferencias y publicaciones, no sé de propuestas concretas para la evitar la ocurrencia de accidentes.

En la fabricación de instrumentos apropiados para la detección de los campos minados y su destrucción los adelantos científicos son pobres. Su localización sigue siendo manual, con el ítem de que el detector no funciona cuando en la elaboración de la mina no hay un componente metálico y sabido es que buena parte de las minas que siembran los insurgentes son artesanales, armadas con elementos de la región. En su rastreo, lo más efectivo, según los entendidos en la materia, es el concurso de perros debidamente adiestrados.

Si las tales minas conservan su poder letal hasta por 60 años, así se ponga fin al conflicto interno como todos anhelamos, su amenaza perdurara, y con el retorno de los campesinos a sus parcelas hoy abandonadas, muy seguramente se disparará la accidentalidad producida por esos nefastos artefactos.

Como medida de prevención de momento y con proyección al futuro, se me ocurre la creación de una perrera o espacio donde criar y adiestrar masivamente sabuesos aptos para el rastreo y localización de minas y artefactos bélicos abandonados. Este podría funcionar como anexo a la facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de los Llanos, bajo su dirección, con el asesoramiento y concurso del personal especializado con que cuentan las Fuerzas Militares. Antes que comprar canes a aprecios exorbitantes (incluidas las comisiones y peajes de la contratación oficial), criarlos y amaestrarlos con una modesta apropiación presupuestal y la solidaridad de los metenses. Una solución criolla, sin botar mucha corriente.

Qué mejor regalo para un campesino de las zonas afectadas que un perro amaestrado que lo acompañe en sus desplazamientos cotidianos y le denuncie la presencia de las minas y desechos de la guerra abandonados en el campo?.

* Abogado e historiador.

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