TENÍA ASEGURADA MI MUERTE

TENÍA ASEGURADA MI MUERTE

La liberación del comerciante Donaldo Parra Mora y la muerte de siete secuestradores se convirtió en el primer golpe de la recientemente creada Unidad Antiterrorista de Bogotá. La patrulla especializada actuó en coordinación con agentes de la Sección de Policía Judicial e Investigación (Sijin), quienes ejecutaron la operación después de establecer plenamente donde permanecía cautivo el comerciante.

28 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Yo tenía prácticamente asegurada la muerte porque percibí algunos indicios: ellos siempre se dejaron descubierta la cara y fueron muy cuidadosos al limpiar las huellas de ellos en mi carro , dijo Parra a los periodistas.

El comerciante fue secuestrado el 15 de enero por una decena de hombres que se hicieron pasar por agentes secretos. Fue saliendo del consultorio de la odontóloga. Estaba sacando mi carro del garaje cuando se me atravesaron unos individuos que pusieron un carro en la parte trasera del mío; dos estaban uniformados, los demás, de civil, me bajaron de mi carro .

Los delincuentes le informaron a su víctima que estaba detenido por un delito que no especificaron. A mí se me hizo extraño porque yo no he cometido jamás un delito y escasamente llevo en Colombia seis meses. Pero ya era tarde, me llevaron a un lugar desconocido .

Parra fue encerrado en un pequeño cuarto de una vivienda localizada en la calle 47 con carrera 15 a sur, barrio San Jorge. Fueron momentos muy amargos, muy dolorosos, porque siempre pensé en mi familia. Es un crimen terrible. Los secuestradores no tienen perdón de Dios porque traumatizan y le hacen un daño muy grande a la familia .

Los siete secuestradores abatidos por la Policía no habían sido identificados hasta el cierre de esta edición. El comerciante califica su rescate como una operación fantástica: Yo estaba completamente encerrado porque solo salía de la habitación para comer. De repente escuché tres golpes en la puerta del garaje, pero ésta no cedió. Sinembargo, segundos después escuché que alguien logró abrirla.

Cuando entraron, oí disparos y luego alguien violentó la puerta del cuarto donde estaba encerrado con llave. Gracias a Dios, porque si no, es posible que no estuviera contando este cuento.

A los secuestradores la Policía no les dió tiempo de matarme... La investigación fue asumida por el Juzgado 83 de Instrucción Criminal. En el lugar fueron decomisados dos revólveres, dos pistolas, una subametralladora, un taxi, un automóvil Renault 18 una motocicleta y tres uniformes de uso privativo de las Fuerzas Armadas.

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