UNOS CERROS PARA DISFRUTAR

UNOS CERROS PARA DISFRUTAR

A Nicolás Echeverri le gusta subir al cerro Nutibara, hasta llegar al Pueblito Paisa. El joven, equipado con sus tenis para correr, realiza esta rutina en las mañanas cuando sale a hacer ejercicio.

04 de enero 2005 , 12:00 a.m.

A Nicolás Echeverri le gusta subir al cerro Nutibara, hasta llegar al Pueblito Paisa. El joven, equipado con sus tenis para correr, realiza esta rutina en las mañanas cuando sale a hacer ejercicio.

"Yo vivo en Belén y este es el mejor sitio que he encontrado en el barrio para trotar. Cuando tengo clases solo subo los fines de semana, pero ahora en vacaciones lo hago todos los días, cuando no hay invasión de turistas que vienen a ver los alumbrados", dice.

El cerro Nutibara no es solo un sitio turístico para visitar en diciembre, es también un espacio de recreación para utilizar todo el año.

Según Echeverri, aunque al cerro le construyeron una ruta verde el año pasado y han ido mejorando sus instalaciones para que sea visitado por más deportistas, en muchas ocasiones se han presentado problemas de inseguridad por falta de mantenimiento en las zonas verdes. "Si no es porque llega diciembre con los turistas, al Nutibara se lo come la maleza", agrega Echeverri.

Esta misma situación la viven otros seis cerros tutelares ubicados en el área urbana y en los corregimientos. Como vigilantes de la ciudad: El Volador, El Picacho, La Asomadera, Santo Domingo, Pan de Azúcar y Padre Amaya, en compañía del Nutibara, custodian a Medellín, mientras la inseguridad y la falta de atención por parte del Municipio invaden sus laderas.

"Estos cerros tienen vocaciones muy diferentes como áreas recreativas, deportivas, de cultivo o habitacionales que no están siendo aprovechadas por los habitantes de la ciudad, pues en las últimas administraciones los cerros no han estado a cargo de nadie", afirma la secretaria Municipal de Medio Ambiente, Marta Ruby Falla.

Aunque el Nutibara está en custodia del Instituto de Recreación y Deportes del Municipio (Inder) y El Volador es administrado por Metroparques, los demás no tienen doliente.

Buscando darles una nueva cara a los cerros para que vuelvan a ser referente de ciudad, la Alcaldía esta empezando un proyecto por 900 millones de pesos con el apoyo del Area Metropolitana.

Según la Secretaría de Medio Ambiente, durante siete meses, un grupo interdisciplinario, conformado por funcionarios del Municipio y la Corporación Ambiental de la Universidad de Antioquia, realizarán un estudio para encontrar las potencialidades de cada uno de los cerros, con el objetivo de construir circuitos para trote, senderos ecológicos, sitios de visualización, placas deportivas, alumbrado y vías de acceso. Además se trabajará de la mano con la Secretaría de Gobierno para mejorar la seguridad en las zonas.

El proyecto pretende, además, que los cerros sean administrados por una misma institución para que estén bajo la tutela de un ente responsable, ya sea público o privado.

Trabajo con la comunidad.

Los vecinos de los cerros serán parte activa dentro del estudio. "Si la gente que vive en las laderas no siente que los cerros y el proyecto son propios, no van a colaborar para el mejoramiento de éstos. Además si los vecinos están pendientes de lo que pasa a su alrededor, mejora la seguridad", afirma Falla.

De manera conjunta con el estudio de las potencialidades de los cerros, la Secretaría de Medio Ambiente realizará proyectos alternos con la comunidad.

En convenio con Metrojuventud se llevarán a cabo unas jornadas educativas para convertir a los jóvenes habitantes de los cerros en los futuros guardabosques, al tiempo que con el Sistema Municipal de Prevención y Atención (SIMPAD) se realizará este año un censo de los habitantes de los cerros que viven en zonas de alto riego cercanas a quebradas y laderas inestables, con el fin de evitar futuras emergencias.

Con una inversión cercana a los 500 millones de pesos y en convenio con Corantioquia, en el 2005 se iniciará en el cerro Padre Amaya un proyecto de parcelas sostenibles. "Pretendemos que los vecinos vuelvan a cultivar y se fortalezca la cultura agrícola en los corregimientos de Palmitas y San Antonio, pero con vocación forestal y agricultura ecológica y sostenible", explica Falla.

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