UN GOLPE DE ESTADO CLÁSICO

UN GOLPE DE ESTADO CLÁSICO

13 de junio de 1953. Un sábado que ha comenzado como cualquiera otro en el barrio de La Candelaria y en el Palacio de Nariño. El joven Jorge Casas Santamaría, jefe del archivo del Palacio, ha venido temprano y examina diversos papeles al desgaire, en silencio. El presidente encargado, Robero Urdaneta Arbeláez, permanece en su alcoba, en la casa privada, con un leve resfrío. Todo está en calma. Alrededor de las 10 de la mañana el joven Casas advierte un movimiento. Alza la vista y alcanza a ver, por detrás, la ancha silueta de un hombre con sobretodo negro, acompañado por un edecán. La figura es célebre e inconfundible. El joven Casas la ha conocido desde niño. La ve entrar al ascensor. Inmediatamente, entre jubiloso y asombrado, llama por teléfono a su padre, Vicente Casas Castañeda: A que no sabes quién acaba de llegar , -le dice-. Quién? - Laureano Gómez! - Laureano! . Con su duelo por la muerte de Rafael, su hijo. Qué sucede? Sí. El presidente titular de la República, Laur

13 de junio 1993 , 12:00 a.m.

Los protagonistas A la presentación de los actos, que se suceden en el escenario de la política y el poder asisten, naturalmente, los ciudadanos, las organizaciones, los medios de comunicación, los partidos de la oposición, las diversas partes de la opinión. Pero los protagonistas son las instituciones, el partido, los órganos del Estado, el Gobierno y la suma de los factores que componen el poder legítimo y real instaurado en la República el 7 de agosto de 1946, cuando ascendió el conservatismo y tomó posesión de la presidencia, en su nombre, Mariano Ospina Pérez. La segunda etapa comenzó el 7 de agosto de 1950, con Laureano Gómez. La tercera un año después, al producirse la enfermedad y el retiro transitorio del presidente titular, reemplazado por el designado Roberto Urdaneta Arbeláez.

Los principales actores del drama son, por supuesto, Laureano Gómez, Roberto Urdaneta Arbeláez, Mariano Ospina Pérez, Gustavo Rojas Pinilla, Gilberto Alzate Avendaño, Jorge Leyva y Lucio Pabón Núñez. La tragedia se desarrolla dentro del Partido Conservador, que ejerce el poder y será, por eso, su primera víctima.

Los hechos Los antecedentes empiezan el 9 de abril de 1948. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, sus terrible consecuencias, la interpretación de los acontecimientos y las actitudes de Mariano Ospina Pérez y de Laureano Gómez, que son silenciosamente divergentes, dibujan un abismo entre los dos grandes hombres del conservatismo y separan sus ánimos. La nación y el conservatismo tendrán pávida noticia de la contradicción en abril de este año de 1953. El Partido Conservador está dividido. Gilberto Alzate Avendaño encabeza la rebeldía contra el Gobierno. Las dos facciones conservadoras han proclamado la candidatura para la reelección del doctor Ospina Pérez. Se celebra un banquete en el restaurante Temel, en homenaje al doctor Ospina. Sus vehementes palabras contienen críticas airadas al doctor Gómez. Laureano escribe, graba y transmite uno de los más combativos, destructores y hermosos discursos de su vida. Una obra maestra. La consecuencia de las dos piezas oratorias es la división profunda del Partido Conservador. Como él es el núcleo político del régimen, la fortaleza del poder queda descuartizada.

Cómo se han sucedido los actos del drama? Primeramente, por causa de su enfermedad, el presidente Laureano Gómez se retira. El Congreso elige a Urdaneta para reemplazarlo como designado. Luego se produce la división del partido. Hay un Directorio Nacional de amigos del Gobierno y otro, dirigido por Alzate Avendaño. El [ob11]Diario de Colombia[ob0], cuyos editoriales son bellamente escritos por Alzate, hace la oposición, que ya está realizando todo el liberalismo.

Las circunstancias de orden público han acrecentado la influencia y la órbita del poder de las Fuerzas Armadas. Su comandante general, Gustavo Rojas Pinilla, se ha convertido en un personaje del régimen. En 1949 la Unión Nacional se rompió por causas vinculadas con su acción como comandante en Cali. Ha sido ministro de Comunicaciones en el gobierno de Ospina Pérez. Abelardo Forero Benavides lo califica, con razón, como un brillante personaje uniformado del régimen conservador . Las Fuerzas Armadas lo rodean y en diciembre de 1952 han expresado el acatamiento entusiasta a su dirección. En abril, súbitamente y de manera notoria, los altos oficiales le sugieren que prescinda de un viaje a Europa. Rojas Pinilla se queda y elude el supuesto peligro del cambio de su destino. En mayo de 1953, cuando se ha extendido la división conservadora y la estructura del régimen se ha resquebrajado, las Fuerzas Armadas ofrecen un homenaje público y resonante al presidente Urdaneta. El general Rojas Pinilla dice: ... nuestra lealtad se acrecienta y reafirma... mientras más ponderosa sea la responsabilidad que os corresponda asumir y necesitéis de mayor independencia para gobernar... estamos conscientes de que los destinos de la República están en nuestras manos, pero que ellos se cumplirán con vos en el Palacio de los presidentes, hasta que la voluntad libre y soberana del pueblo colombiano elija, en elecciones puras, al ciudadano escogido para sucederos... .

Laureano Gómez ha colocado todos sus empeños en la reforma de la Constitución. Ahora surge un problema moral. El presidente titular es informado de la detención y la tortura, en las vecindades del Palacio Presidencial , de un ciudadano -Felipe Echavarría-, a quien se sindica de haber organizado una conspiración. Reiteradamente Laureano pide sanción para los responsables del atropello. No es atendido. Entonces, según dirá a sus compatriotas después, desde Nueva York, ... ví cubierta de oprobio la República bajo el manto conservador. El liberalismo, contra cuyas injusticias protesté tantas veces, esta infamia no la había cometido. Si se la toleraba ahora, cuando el alto personal del Gobierno conocía lo ocurrido, cuantos abusos, delitos y atropellos se habían cometido a sus espaldas, recibían una tácita aprobación comprometiendo su responsabilidad ante los contemporáneos y la historia . ... Comprendí que había llegado una de esas horas en que se descubren las convicciones y se prueban los caracteres. Colombia no podía pasar a ser un país bárbaro e inicuo sin que ocurriera algo, y ese algo sólo era ya la prisión del Presidente de la República . Y decide actuar. Así es como ha llegado, a las 10 de la mañana de este 13 de junio de 1953, al Palacio de Nariño, para hablar con el designado Urdaneta Arbeláez.

Lo que sucede de inmediato es ampliamente conocido: Laureano pide al presidente encargado la destitución del general Gustavo Rojas Pinilla. Roberto Urdaneta Arbeláez advierte: ... yo no doy ese paso. Lo considero equivocado. Pero bien puede el presidente titular reasumir el mando y proceder entonces de acuerdo con su exclusivo criterio... . Laureano dice: El designado observó que el golpe de Estado no dejaría de producirse. Repliqué que era peor aceptar la iniquidad para que no ocurriera. Lo que hice luego es de conocimiento público... .

Laureano reasume el poder. Cita a los ministros, los reúne en Consejo en el Salón de los Virreyes y ordena a Lucio Pabón Núñez, ministro de Guerra, la destitución de Rojas. Lucio se niega y renuncia. Laureano encarga a Leyva del ministerio y este produce el decreto de destitución. Cuando el nuevo ministro se presenta en el Batallón Caldas para ser reconocido, se le intima prisión. El secretario general de la presidencia, Alfredo Vázquez Carrizosa, recibe una llamada del director de la radiodifusora nacional, Arturo Abella. El director dice en francés que el Ejército ha ocupado las instalaciones... Se está ejecutando el golpe de Estado.

El presidente titular ha salido del Palacio. Al atardecer se reúnen allí, en el despacho presidencial, en las oficinas de las secretarías, en los salones, con numerosos acompañantes, el teniente general Gustavo Rojas Pinilla, Roberto Urdaneta Arbeláez, Mariano Ospina Pérez, Lucio Pabón Núñez, Gilberto Alzate Avendaño. Rojas Pinilla y las Fuerzas Armadas piden a Urdaneta Arbeláez que prescinda de lo sucedido y continúe ejerciendo la Jefatura del Estado. Urdaneta se niega. Rojas Pinilla asume el poder. Se designa un gabinete ministerial con dirigentes conservadores amigos de Ospina Pérez y de Alzate Avendaño y tres altos oficiales. Lucio Pabón es el nuevo ministro de Gobierno.

Las consecuencias Laureano Gómez partirá el 17 de junio para Nueva York, desterrado. Después irá a España. Gilberto Alzate Avendaño, quien con frecuencia es mejor filósofo y pensador que político escribirá estas profundas palabras: Abundan, en el orden político, ciertos amigos sinceros , muy obsequisos y serviciales cuando el estadista se encuentra en la cima del poder y otorga su privanza, pero cuando soplan vientos contrarios se retiran a prudente distancia en espera del desenlace o se ponen previsivos a buen recaudo. No les atraen los gestos bizarros, las actitudes erguidas, sino que quieren pasar agachados para no ser vistos. La Bruyére, en sus esbozos sicológicos sobre los caracteres, al examinar la vida de la corte, que discurre siempre en las antecámaras palatinas y las escaleras de servicio alude a esos sujetos emprendedores que quieren acomodarse en la pescante del carro de la Fortuna y ser, al precio de ingratitudes y apostasías los satélites de Júpiter. No dejan de ser amargas para el hombre público esas traiciones vitandas, esas clandestinas retiradas, dentro de la clase dirigente que es siempre un tanto abyecta. Abundan los oportunistas y logreros que sólo rinden culto al éxito y no tienen más partido que la victoria. Por eso decía irónico y desencantado el maestro Guillermo Valencia: Mis amigos, no hay amigos .

Lo que se ha producido es una crisis del régimen, determinada por la dispersión de sus factores reales del poder. Después, la mayor parte de esos factores vuelven a acomodarse: grandes núcleos del Partido Conservador, la mayoría de los medios de comunicación, las Fuerzas Armadas, la Iglesia, los gremios económicos, los sindicatos, el Partido Liberal. En resonante discurso Darío Echandía, hablando en nombre de su partido, califica lo sucedido como un golpe de opinión . Guillermo León Valencia hace el panegírico del General.

Cuatro años después los factores del poder real, que durante ese período se han dispersado nuevamente, vuelven a unificarse. El general rojas Pinilla intenta la reelección. En las últimas etapas del proceso los dirigentes liberales y conservadores crean el frente civil contra la dictadura. Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez acuerdan las bases, los principios y los objetivos del Frente Nacional y provocan un gran movimiento que produce un sismo en la base del poder militar. Laureano Gómez regresa. Como presidente del Senado de la restauración democrática da posesión a Alberto Lleras Camargo, elegido, a propuesta suya, primer presidente de la República recuperada y compartida. A despecho de las quiebras, las vacilaciones y los reacomodamientos de las diversas partes del poder real, triunfa nuevamente la fuerza moral. Pero el régimen conservador, dentro de cuyo seno se han producido los resquebrajamientos y la contradicciones, queda desecho y no ha logrado, hasta ahora, recuperar el dominio de esos factores del poder real. Podría decirse que ni siquiera ha podido mantener su conocimiento ni, por lo tanto, su contacto y su desarrollo con ellos. Es la postrera lección histórica legada a los protagonistas y a los observadores por el fenómeno del golpe de Estado del 13 de junio.

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