MUERTA DE TRISTEZA

MUERTA DE TRISTEZA

Los dos salimos en el auto. Hablamos sobre lo que haríamos en la noche, salir con los amigos, ir a cine o comer en un buen restaurante. Antes de que partiera a dictar la clase en la Universidad La Salle, acordamos encontrarnos en la noche. Unas horas más tarde, sonó el teléfono de la casa y me anunciaron que acababan de asesinar a Enrique . Para Yoshiko Nakayama, viuda del ex ministro y ex embajador en Suiza, Enrique Low Murtra, es doloroso recordar lo sucedido el 30 abril de 1991, cuando a unos pocos metros de la Universidad y al frente de sus alumnos, mataron a su esposo.

13 de junio 1993 , 12:00 a.m.

Me ha costado mucho trabajo sobreponerme al dolor porque yo vine a Colombia, donde uno debe aguantar toda la violencia, por él, por el amor que le tenía. Es más triste ser una viuda en Colombia porque uno no cuenta con ningún apoyo del Gobierno y cuando se piden explicaciones, todos eluden las responsabilidades. Es más triste ser viuda aquí al ver que el sistema administrativo en vez de ayudar a la viuda, le coloca todos los obstáculos posibles. Es sorprendente cuántas mujeres deben sacar a sus hijos del colegio porque ni siquiera tienen con qué comer .

De abril a septiembre se dedicó a hacer los trámites para que los bienes de su marido pasaran a su nombre. Me sentí egoísta porque cuando el Gobierno resolvió ayudarme gracias a la presión de los medios, recordé la cantidad de viudas que como yo hacíamos fila para reclamar documentos y documentos y que, seguramente, aún siguen en las mismas .

Estaba tan molesta con el Gobierno y con tantos deseos de alejarse del lugar de la muerte de su esposo, que su hermano le ofreció, en Japón, un trabajo en una pequeña empresa. No era lo suyo, pero nada diferente había.

Ella no lo dudó. Yo tenía que buscar un camino de manera urgente, tenía que pensar en mi futuro. Viajé. Me sentía extranjera en mi propio país. Tenía que acostumbrarme a todo porque era más colombiana que nipona. Nadie contaba conmigo. Era una novata que llegaba a pedir puesto .

Sus dos hijas, de 27 y 25 años, se quedaron en Colombia, pero poco tiempo después, gracias a la Embajada de Japón, la menor recibió una beca para estudiar en la Universidad de Tokio. La mayor prefirió quedarse cerca a su padre.

Fue muy difícil la vida en Japón porque hacía 30 años lo había dejado para irse con su enamorado a Colombia, un país que para ella no existía. En junio de 1991, Enrique y Yoshiko iban a cumplir 28 años de casados. Incluso, habían hecho planes para celebrar los 30 años de casados.

A mis 55 años no es fácil conseguir trabajo, pero me ayudaron y logré ingresar a un hospital de Tokio para ejercer mi profesión, enfermería. Esto me ha ayudado a olvidar y a reponerme sicológica y económicamente de la muerte de Enrique. Hoy sé que la mujer no puede estar pendiente sólo del esposo porque de un momento a otro muere y uno, si no sabe hacer algo, se muere de tristeza .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.