EL SOLDADO VÁSQUEZ MATÓ A CINCO COMPAÑEROS MIENTRAS DORMÍAN

EL SOLDADO VÁSQUEZ MATÓ A CINCO COMPAÑEROS MIENTRAS DORMÍAN

En una garita estrecha Jaime Vásquez Mojomboy cumplía su primer día como centinela en la fría madrugada de ayer en el batallón Boyacá, en Pasto. De pronto, dejó su puesto y se encaminó hasta uno de los dormitorios. El silencio absoluto se quebró con una descarga de fusil disparada por este muchacho que no hablaba con casi nadie.

15 de enero 2005 , 12:00 a.m.

En una garita estrecha Jaime Vásquez Mojomboy cumplía su primer día como centinela en la fría madrugada de ayer en el batallón Boyacá, en Pasto. De pronto, dejó su puesto y se encaminó hasta uno de los dormitorios. El silencio absoluto se quebró con una descarga de fusil disparada por este muchacho que no hablaba con casi nadie.

Muchos de los 30 soldados acostados a esa hora pensaron que era un ataque de la guerrilla y se tiraron al suelo, otros se metieron debajo de los camarotes y se cubrieron las cabezas.

La guerrilla no podía ser, pues un solo hombre disparaba desde la penumbra y adentro del propio cuarto. La sorpresa fue mayúscula al constatar que el atacante era justo el mismo hombre que tenía como misión velar por el sueño de todos, en un turno de guardia que había arrancado a las 4 de la mañana.

A cinco de los uniformados la muerte les llegó por sorpresa. Allí cayeron César Yandar Benavides, Víctor Narváez Jojoa, Alexánder Caipe Criollo, José Alexander Correa Escamilla y Achicanos Cuaspa. Otros cinco resultaron heridos cuando trataron de refugiarse en algún rincón.

Vásquez, oriundo de Palmira (Valle), había ingresado como soldado raso al batallón hacía cuatro meses. Era poco sociable y casi nadie lo conocía. Salía todas las mañanas hacia las instalaciones de la base de Chapalito, en las afueras de Pasto, para entrenarse, y regresaba en las noches a dormir.

"Al hombre lo castigaban mucho. Le mamaban gallo y estaba como aburrido", le contó a EL TIEMPO un soldado de la unidad militar que no reveló su nombre. En el batallón hay hermetismo sobre las razones que habrían llevado al militar a tomar la decisión de asesinar a varios de sus compañeros.

El soldado cuenta que Vásquez tenía diferencias con dos de sus compañeros en el batallón, que precisamente se hallaban en el dormitorio adonde entró disparando. No se sabe si quedaron entre las víctimas.

La tragedia pudo ser mucho mayor, pero a Vásquez se le trabó el arma a los dos minutos de haber iniciado la matanza. Fue el instante que aprovecharon varios soldados para caerle encima y quitarle el fusil.

"Todo sucedió en cuestión de segundos. Teníamos que reaccionar o nos mataba a todos", dijo uno de los heridos que fue trasladado al Hospital Departamental de Pasto.

El ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, explicó el hecho como un aparente acto de locura del centinela. "Tenemos que registrar la muerte, con dolor en el alma, de cinco de los uniformados -dijo-. Son circunstancias muy difíciles las que tiene que vivir un soldado o un policía en las condiciones del país. Están sometidos a presiones sicológicas por la acción de los grupos criminales".

Afuera de la sede del batallón se vivieron escenas de dolor y angustia por parte de los familiares de los muertos cuando les confirmaron las identidades.

Los soldados heridos son Carlos Chirán, Oscar Eduardo Villota Aux, Mauricio Alexander Buchelli, Jhonatan Díaz Ruales y Javier Alexánder Landázuri Mosquera. El hospital informó que su estado es estable.

Vásquez Mojomboy permanece detenido dentro del batallón por seguridad. Ayer oficiales del Ejército lo sometieron a toda clase de interrogatorios y exámenes sicológicos.

Luego las preguntas las hizo el fiscal 10 seccional, Hermes Yela. El turno fue después para el procurador Provincial, Jesús Armando Rodríguez, quien asumió la investigación de carácter disciplinario.

No estamos exentos de casos como este.

Para el coronel José Daniel Toledo, jefe de psiquiatría del Hospital Militar, casos como el de Pasto son situaciones de las que el Ejército no puede estar exento.

"Nosotros no somos gente distinta al resto de colombianos. Por eso, el nivel cultural del uniformado, su relación con sus compañeros y su entorno familiar, entre otros factores, pueden causar situaciones como la ocurrida", asegura Toledo.

El Ejército cuenta con 98 sicólogos y cuatro siquiatras para atender todas las unidades militares en todo el país. Además, todos los oficiales, especialmente los comandantes de unidades, e incluso los sacerdotes castrenses, son capacitados para detectar posibles problemas entre la tropa y atenderlos inmediatamente.

Se realizan evaluaciones sistemáticas a todo el personal en cada curso de formación y de reentrenamiento. Se realizan de programas de prevención del suicidio, estrés postraumático, relaciones con la familia y manejo de secuestrados, entre otras actividades.

Según el coronel Toledo, las principales causas de atención sicológica están la depresión, episodios sicóticos y problemas de adaptación.

Cada vez que ocurre un evento crítico (un combate, una emboscada, un secuestro) se realizan brigadas de salud mental para establecer la condición síquica de los involucrados.

Respecto al caso de suicidios de militares, el oficial indicó que los casos se han reducido. Asegura que en el año 2000 ocurrieron 63 casos por cada 100.000 soldados, mientras que el año pasado ocurrieron 34 por cada 100.000 uniformados.

Respecto a la incidencia de las operaciones del Plan Patriota en la atención sicológica a las tropas, el coronel Toledo indicó que hasta el momento este no ha incidido en un aumento de los casos.

Otros incidentes.

Abril 17 del 2004.

El soldado Narciso Silgado Escudero se tomó durante hora y media la Unidad Central de Sanidad del Ejército, en Chapinero, norte de Bogotá. Silgado Escudero Tuvo un ataque de ira, al parecer porque los médicos le informaron que aún no estaba recuperado de su problema de salud.

Diciembre 10 de 2003.

En Campoalegre (Huila) el soldado Juan Carlos Mosquera Hermosa fue asesinado por su compañero Alfredo Martínez Bolaños porque el primero no quiso compartir su gaseosa.

Enero 5 del 2002.

El dragoneante José Erney Barón Toro y el soldado John Cardona murieron en extrañas circunstancias en interior de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez en Cali.

22 de octubre del 2002.

El soldado José Antonio Roldán disparó contra sus compañeros cuando estaban de guardia en una base del Ejército cerca de la hidroeléctrica del Porce, en Antioquia. En el ataque murieron el capitán Juan Vargas Tobón y al sargento Marco Antonio Munera.

15 de diciembre de 1995.

Dos soldados del Batallón Nariño se enfrentan con sus armas de dotación cuando realizaban un patrullaje. En el intercambio de disparos murió el soldado Jader Balvin de la Hoz. Por este hecho, el Tribunal Administrativo de Bolívar condenó a la Nación pagar 100 millones de pesos a los familiares del uniformado.

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