Secciones
Síguenos en:
LA PRUDENCIA INDISPENSABLE

LA PRUDENCIA INDISPENSABLE

Nuevamente habló el actual presidente de la Corte Constitucional. En entrevista publicada el domingo en este diario, el magistrado Jaime Araújo Rentería propuso que las sesiones de debate y votación que hacen los magistrados sean públicas. Contó, además, que cuando planteó el tema a sus colegas, salió derrotado. Araújo, sin embargo, ha decidido insistir y, en la sesión de la Corte que tendrá lugar el día de hoy, pondrá de nuevo el punto a consideración.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de febrero 2005 , 12:00 a. m.

Nuevamente habló el actual presidente de la Corte Constitucional. En entrevista publicada el domingo en este diario, el magistrado Jaime Araújo Rentería propuso que las sesiones de debate y votación que hacen los magistrados sean públicas. Contó, además, que cuando planteó el tema a sus colegas, salió derrotado. Araújo, sin embargo, ha decidido insistir y, en la sesión de la Corte que tendrá lugar el día de hoy, pondrá de nuevo el punto a consideración.

Dos fueron los argumentos del doctor Araújo a favor de sus tesis. Por un lado, sostuvo que, "por arte de magia, los periodistas se informan sobre las decisiones y su información es muy parcial". Por el otro, dijo que la justicia debe ser "abierta" y que "es mejor que los ciudadanos conozcan las tesis que cada magistrado defiende".

En cuanto a lo primero, habría que decir que el deber de los periodistas es contar a la opinión sobre los hechos de relevancia pública que conocen y que las votaciones de las Cortes, en especial de la Constitucional, casi siempre lo son. Y que, si hay filtración, esta tiene lugar en la misma corporación. Si se pretende que tales filtraciones no ocurran, lo que deben hacer los magistrados es tener un mejor control de lo que ellos mismos y sus empleados dicen. Lo que saben los periodistas es aquello que los magistrados y los funcionarios de la Corte cuentan.

En relación con la publicidad de los argumentos de los magistrados, la posición de Araújo puede resultar a primera vista atractiva: los magistrados de cara al país debatiendo públicamente sus posiciones y votaciones. Pero la verdad es que ventilar de esta manera las deliberaciones de la Corte puede contribuir a su descrédito total. Sería abrir la puerta de par en par a la tentación de la pantalla y el micrófono, que tanto daño le ha hecho al poder judicial.

Es obvio que se deben conocer las posiciones de los magistrados y cómo votan. Pero esto tiene que saberse por vía de sus fallos. Es en las sentencias donde deben leerse los argumentos de cada magistrado y la manera como deciden. Los jueces hablan a través de sus sentencias y solo a través de ellas. O hablaban, porque cada vez son más usuales las declaraciones de los magistrados a los medios de comunicación. Y no siempre con el ánimo pedagógico, pero riesgoso, de explicar sus posiciones a la ciudadanía, sino con la intención de polemizar a través de los medios con sus colegas de otras cortes, o de sentar posiciones sobre cualquier problema nacional del momento en foros muy distintos a las salas de los tribunales. Protagonismos que lesionan la credibilidad de la Corte.

Además, la propuesta del presidente de la Constitucional es inconveniente porque, como le dijeron sus compañeros, hacer públicas las sesiones de la Corte, que a veces tarda meses debatiendo un caso, abriría las puertas a presiones indebidas y, con seguridad, algunas veces peligrosas. Para rematar, si ya deja mal sabor que antiguos jueces hagan sus campañas electorales con base en los fallos que profirieron cuando hicieron parte de la Corte, ahora se correría el riesgo de que los actuales y futuros magistrados decidan impulsar sus aspiraciones políticas a punta de hacer públicas las polémicas con sus colegas. La justicia como espectáculo no le hace bien a nadie.

Son ya famosas las punzantes declaraciones de Araújo sobre el presidente Uribe. Por cuenta de ellas, podría ser incluso recusado en el estudio de la constitucionalidad de la reforma que abre las puertas a la reelección inmediata del Presidente de la República. Ahora vuelve a lanzar al público sus ideas. Quizás lo mejor es que guarde prudente silencio, se concentre en sus deberes, que son muchos, y empiece a dar tranquilidad a una opinión pública que cada vez está más inquieta con la posibilidad de que los fallos del alto tribunal respondan menos a su tarea de proteger la Carta Constitucional y más a los intereses o simpatías ideológicas y políticas de algunos de sus miembros.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.