TRAS 15 DÍAS DE INFIERNO, VOLVIERON A VIVIR

TRAS 15 DÍAS DE INFIERNO, VOLVIERON A VIVIR

Al viernes pasado, luego de 14 noches de insomnio, los Beltrán Garavito, habitantes de un barrio pobre del extremo sur de Bogotá, por fin pudieron dormir tranquilos.

16 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Al viernes pasado, luego de 14 noches de insomnio, los Beltrán Garavito, habitantes de un barrio pobre del extremo sur de Bogotá, por fin pudieron dormir tranquilos.

La tarde anterior, Flor Garavito, un ama de casa del barrio San Miguel, en Bosa, había recibido una llamada telefónica con noticias de su hijo mayor, Jeisson.

Era la primera razón que tenía de él desde el pasado 30 de diciembre cuando las Farc lo secuestraron, junto con otros dos policías, en Sipí (Chocó), donde prestaba servicio militar obligatorio.

"Vamos a liberar a su hijo y a los otros muchachos en Istmina. Avíseles a las otras familias, a la Cruz Roja y a los medios de comunicación. Dígales que los entregamos mañana entre la una y dos de tarde", le anunció una voz anónima que colgó de inmediato.

Flor llamó a los padres de los otros uniformados, Jhon Edison Castillo y Elkin Vertel Rivera y, junto con su esposo Enrique y sus otros dos hijos, Giovanni y Diego, ubicaron a Istmina en el mapa escolar que tiene pegado junto a su cama.

Flor se imaginó que a su hijo y a sus compañeros les habría tocado caminar mucho en medio de la selva, rodeados por los fusiles de los hombres que se los llevaron.

Esa noche nadie durmió en la casa de los Beltrán Garavito. En la estrecha sala de paredes de cemento rústico, la familia y algunos vecinos rezaron, igual que todas las noches, frente a un cuadro del Niño Jesús.

La tragedia para ellos comenzó el 31 de diciembre, cuando Enrique, quien trabaja como vigilante, llamó al cuartel de la Policía en Sipí. Se quedó frío cuando un compañero le informó que las Farc habían secuestrado a su hijo la víspera, durante un ataque a la población.

"Fui a la Policía y nadie me daban razón de nada... mi esposo tuvo que dejar de trabajar... todo se nos vino abajo", cuenta Flor Garavito.

En las últimas dos semanas, los vecinos, vigilantes, albañiles y vendedores informales en su mayoría, les reunieron cien mil pesos y estuvieron pendientes de las noticias de Jeisson.

El muchacho, de 18 años, había sido reclutado luego una batida del Ejército en los alrededores de la discoteca Africa, en Bosa, a donde Jeisson iba a rumbear con los pesos que se ganaba como ayudante de albañilería.

Lo asignaron a la Policía y luego de tres meses de entrenamiento, Jeisson le anunció a su familia que lo mandaban para Sipí.

"Y eso donde queda?", le preguntó Flor. Y bien pronto comprendió que era una zona selvática del sur del Chocó.

Desde allá los llamaba Jeisson a menudo. Siempre les decía que estaba bien, pero su madre supo por un compañero que permanecía con fiebres.

Por eso, al conocer del secuestro la preocupación se duplicó.

"Lo que vivimos no se lo deseo a nadie", dice Flor Garavito.

"Nadie dormía tranquilo, rezábamos y llorábamos todo el día", agrega.

Ese infierno acabó por fin el viernes pasado a las cinco de la tarde. Tras permanecer casi todo el día en la sede del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr), un funcionario de esa entidad les avisó a las tres familias que sus muchachos ya estaban en manos de ese organismo.

Una hora más tarde, los inquietos familiares pudieron hablar durante unos segundos con los recién liberados.

"Me dijo que estaba bien y yo con eso ya puedo dormir tranquila", dice Flor, quien lleva la vocería de la familia.

Ayer, al cierre de esta edición, los Beltrán Garavito y las otras familias esperaban reunirse con los jóvenes, quienes tendrán que seguir en las Fuerzas Armadas durante año y medio más para poder obtener su libreta militar.

FOTOS:.

- Flor Garavito (sentada), Enrique Beltrán y sus dos hijos, esperan que Jeisson regrese hoy a su casa del barrio San Miguel, en el sur de Bogotá.

- A los 18 años, Jeisson Beltrán fue reclutado para pagar el servicio militar obligatorio en la Policía.

Fotos: Carlos Julio Martínez /EL TIEMPO

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