LOS GUERRILLEROS NOS ENCERRARON

LOS GUERRILLEROS NOS ENCERRARON

Edison Osorio, uno de los soldados del batallón Voltígeros atacado por las Farc el martes pasado en zona rural de Mutatá (Urabá antioqueño) donde murieron 19 militares, salvó su vida gracias a que uno de sus compañeros heridos le cayó encima.

11 de febrero 2005 , 12:00 a.m.

Edison Osorio, uno de los soldados del batallón Voltígeros atacado por las Farc el martes pasado en zona rural de Mutatá (Urabá antioqueño) donde murieron 19 militares, salvó su vida gracias a que uno de sus compañeros heridos le cayó encima.

Ambos uniformados se refugiaron en un pequeño hueco donde permanecieron hasta ayer en la mañana. "Nos hicieron como una O (círculo); nos encerraron", contó Osorio quien luego de esperar toda la madrugada del jueves salió de la trinchera, se quitó las insignias para que no lo remataran y cargó con su compañero Carlos Manuel Córdoba, que tenía heridas de fusil en la cadera y esquirlas en la cara. Así llegó hasta la carretera al mar donde lo rescató el Ejército.

Ayer, luego de un corto encuentro entre el comandante del Ejército, general Carlos Alberto Ospina y el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, en la Brigada 17, en Urabá, el alto militar confirmó que 19 de sus hombres fallecieron, 5 resultaron heridos y ninguno está desaparecido como se informó inicialmente.

"No se trató de una emboscada -aseguró el oficial-. Los soldados iban en una ofensiva, pero los guerrilleros reforzaron su número y los atacaron".

Según el soldado Osorio, todo comenzó el martes en la tarde cuando llegaron a la comunidad indígena de Porroso, a hora y media de la carretera al mar, entre Mutatá y Chigorodó. Su objetivo era evitar la toma de esa población, pero cuando arribaron ya había algunos subversivos atrincherados en las viviendas.

"Desde ahí los guerrilleros tenían visibilidad de los soldados y como estaban entre los indígenas, el teniente de la unidad nos ordenó que no disparáramos para proteger a los civiles", explicó el gobernador Gaviria.

Posteriormente, los soldados avanzaron hacia la parte alta de la vereda, donde había más integrantes de las Farc. Allí se armó un intenso fuego cruzado. Cuando los soldados estaban atravesando el río Poroso -según la versión de Osorio- en plena serranía de Abibe, límites con Córdoba, los guerrilleros se multiplicaron.

"Habían hasta niños echándonos bala", contó el soldado de 27 años, con 7 de experiencia profesional y quien exhibe heridas leves de esquirlas en la cara y moretones en el cuerpo.

Otros heridos relataron a sus parientes que una guerrillera "los curó para que vinieran a contar cómo habían asesinado a sus compañeros". También indicaron que los refuerzos llegaron en helicóptero pero "no echaban las ráfagas que necesitábamos".

En la versión inicial entregada por el Ejército el miércoles se aseguró que 11 guerrilleros habían muerto en el combate. Sin embargo, ayer nadie respondió a la pregunta de dónde estaban los cuerpos. El gobernador Gaviria se limitó a asegurar que los subversivos cargaron con los cadáveres de sus compañeros caídos.

Desde el jueves en la noche los familiares se apiñaron en las afueras de la Brigada 17 para esperar alguna información de los soldados. Hacia las 11 de la mañana de ayer, con lista en mano, los militares hacían ingresar a la Brigada a los familiares que tenían soldados muertos.

"Cuando mencionaban los nombres uno ya sabía que no había esperanzas", relató Berlides Acosta, quien fue por su esposo y su cuñado, ambos de apellido Torres, quienes murieron.

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