ESTAFA CON PLATA DEL PLAN COLOMBIA

ESTAFA CON PLATA DEL PLAN COLOMBIA

Más de 500 millones de pesos de recursos girados al Plan Colombia por el gobierno de Estados Unidos y que debían ser destinados a pagar la construcción de tres hangares en la base militar de Larandia (Caquetá) se encuentran hoy embolatados. (VER CUADRO: LO QUE DICE LA EMBAJADA)

17 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Más de 500 millones de pesos de recursos girados al Plan Colombia por el gobierno de Estados Unidos y que debían ser destinados a pagar la construcción de tres hangares en la base militar de Larandia (Caquetá) se encuentran hoy embolatados.

(VER CUADRO: LO QUE DICE LA EMBAJADA).

Los hangares, para uso exclusivamente militar, fueron realizados por la compañía colombiana Metalcont Limitada, desde hace año y medio, a un costo de 1.441 millones de pesos.

Sin embargo, las directivas de Metalcont denunciaron que la firma Codinem Consulting Company, filial de la empresa estadounidense del mismo nombre, literalmente se esfumó, luego de haberles girado 923 millones de pesos del total del valor de las obras.

La firma "desapareció" no solo debiéndole 518 millones 038.962 pesos a Metalcont, sino más de 80 millones a las empresas bogotanas Incolmallas y Ferricortes La Campiña Limitada, en contratos de adquisición de materiales y obras.

Todo empezó hace ya dos años cuando Metalcont, una reconocida empresa de metalmecánica (ha fabricado algunos de las estructuras metálicas de las estaciones de TransMilenio en Bogotá) fue subcontratada por Codinem.

Esta última había obtenido entonces una licitación de la Embajada de Estados Unidos, a través del Corp Of Enginneers (COE) (Cuerpo de Ingenieros), para la construcción de los hangares y obras complementarias en Larandia y La Tagua.

Codinem y otras empresas habían sido escogidas por la embajada estadounidense para realizar obras del Plan Colombia, por su experiencia, capacidad y otros requisitos.

Según el ingeniero Mauricio González Gutiérrez, de Metalcont, Codinem les pidió una cotización de las obras y los tuvo en cuenta para participar en una licitación para fabricar los hangares, licitación que al final ganaron.

Los contratos.

Inicialmente, Codinem y Metalcont firmaron siete contratos por un total de 1.213 millones y medio.

"Arrancamos desde principios del 2003. Los hangares se dividían en tres casas grandes: una, el gran hangar; otra, un warethouse, y la tercera, un shophouse (almacén). Eran tres edificaciones y fabricamos las estructuras de esos edificios. Hicimos todo el montaje", explicó González.

La construcción, según el ingeniero, tuvo una demora de casi siete meses debido a contratiempos en la obras civiles. Además tuvieron que realizar trabajos adicionales, por lo que al final los contratos costaron casi 1.442 millones de pesos.

"Teníamos muchos obreros y personas allá en la obra, esperando a que Codinem hiciera las obras civiles y nos costó una fortuna tener la gente allá y todo eso se facturó", asegura González.

Pese a los contratiempos, Metalcont entregó las obras a finales del 2003 y Codinem le pagó anticipos por casi 924 millones de pesos.

Después, según el ingeniero de Metalcont, en Codinem empezaron a barajarles los pagos de los siete contratos y de las obras adicionales.

"De pronto Codinem empezó a despedir gente de su oficina en Bogotá. Todo el mundo se fue yendo, solo quedaron dos o tres personas que no daban razón del pago de las facturas. Se desapareció hasta el gerente, cerraron la oficina y no había con quien hablar", cuenta González.

Codinem, asegura el ingeniero, les quedó debiendo, además, un contrato para la prefabricación de una base militar flotante, el montaje de una bodega y un puente-grúa.

Cerraron las oficinas.

"No hay nadie con quien hablar en Codinem, no hay interlocutor, cerraron las oficinas y el propietario, Luis Fernando Arias, está viviendo en Miami. No se consigue ni por teléfono", sostiene el ingeniero.

Ante esta situación, las directivas de Codinem acudieron al COE de la embajada de E.U., pero, según González, no les pasaron ni al teléfono. Entonces decidieron acudir a la justicia y entablaron una demanda ejecutiva en el Juzgado 32 Civil de Bogotá.

Este despacho ordenó, en embargar las cuentas de Codinem en varias entidades bancarias.

Incluso, el juzgado le envió un oficio al COE notificándoles que los saldos de los dineros que aún le debían a Codinem por la licitación estaban embargados.

"El gobierno de Estados Unidos tiene que escoger gente idónea para que le hagan sus trabajos y si era plata del Plan Colombia ellos son responsables de lo que contratan", sostiene el ingeniero González.

"Codinem solo tenía un capital de 200 millones de pesos. No es lógico darle un contrato de 3 o 4 millones de dólares a una empresa con un capital de 80.000 dólares. Si avalan una empresa con ese capital y la firma incumple, entonces quién responde?", se pregunta.

A Metalcont le queda aún la opción de embargar las obras de Larandia y La Tagua que Codinem no ha pagado, pero sería un proceso tan engorroso como inútil, explica González, toda vez que pertenecen a la Nación.

EL TIEMPO se comunicó con funcionarios de la embajada de E.U., los cuales se limitaron a decir: "La embajada es conciente de que hay una disputa entre el contratista y el subcontratista y está mirando cuáles son las razones para esa disputa. No se ha tomado decisión alguna en cuanto a la solución de esta".

Igualmente, llamó varias veces a la oficina del abogado de Codinem, Humberto Sánchez, pero nunca devolvió la llamada.

Foto:.

Este es el hangar de la base aérea de Larandia (Caquetá) / Archivo particular.

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