AÑO NUEVO, CRISIS NUEVA

AÑO NUEVO, CRISIS NUEVA

La industria europea de computadores inició el año bajo una nube que oscurece los esfuerzos de la Comunidad Económica (CE) para fortalecer a las empresas electrónicas ante la competencia de Japón y Estados Unidos. La industria fue alcanzada por una serie de reveses desde el verano último y los expertos critican la efectividad de los miles de millones de dólares que la CE ha invertido en investigación y desarrollo a partir de mediados de la década del 80.

28 de enero 1991 , 12:00 a. m.

El gigantesco consorcio holandés Philips, la Olivetti de Italia y la Bull de Francia acaban de anunciar ajustes internos que significarán más de sesenta mil despidos.

La Philips abandonó los trabajos en una línea de avanzada de chips de memoria y la Fujitsu de Japón tomó el control de la británica International Computers, hecho que causó alarma por la participación de la IC en ESPRIT, el emblemático programa de tecnología informativa de la Comunidad Económica.

La Comisión Europea tiene la intención de publicar este mes un documento sobre tecnología informativa, y el Parlamento Europeo así como los grupos industriales luchan para lanzar un plan de batalla en defensa de ESPRIT.

El programa abastece el 50 por ciento de los fondos para proyectos de investigación precompetitivos de empresas o instituciones científicas pertenecientes a dos o más de los doce países integrantes de la Comunidad.

La investigación es importante, pero no puede sustituir a una verdadera política industrial , dijo Thomas von der Uring, presidente de la Comisión de Presupuesto del Parlamento, en una reciente conferencia acerca de ESPRIT.

El Parlamento expidió en noviembre una resolución que solicita al Consejo Ejecutivo de la CE consultar a las empresas y sindicatos para elaborar una estrategia coherente en el sector de la tecnología informativa.

La Comisión de Energía, Investigación y Tecnología del Parlamento convocó antes de Navidad a los directivos de la industria de microelectrónica y a los jefes sindicales, para discutir el tema a puertas cerradas.

No es necesario pensar ante todo en el dinero. Es mucho más necesario... organizar un diálogo , dijo a Reuter Detlev Samland, miembro de la citada Comisión.

Según Samland, la CE debería imitar la metodología nipona de reunir a los productores y usuarios de computadoras para coordinar planes de fabricación, e invertir sus fondos en investigaciones más orientadas a la elaboración de productos aptos para la venta.

Cualquier medida tendiente a favorecer a los productores europeos, más allá del límite fijado por la legislación comunitaria, deparará críticas acerbas de parte de las naciones que comercian con los Doce.

Pero este camino es apoyado por Bert Thierron, secretario general de la Federación de Obreros Metalúrgicos Europeos de la Comunidad, quien sostiene que la CE solo debe igualar el favoritismo ejercido por Japón y Estados Unidos.

La industria europea de semiconductores ha solicitado a la CE que mantenga una tarifa aduanera del 14 por ciento sobre los microchips importados, pero los fabricantes de computadoras sostienen que dicha tarifa acrecienta sus costos, y un Comisionado para la Investigación de la CE ha revelado las grandes líneas de la estrategia que la Comisión Europea se aprestaría a proponer.

Sostiene que el programa ESPRIT ha evitado un destino para la industria de computadoras y que tanto la Comunidad como los gobiernos de sus doce países deben aumentar su esfuerzo en investigaciones y desarrollos similares.

Pero es preciso que concentren tales esfuerzos en un reducido número de asuntos estratégicos y respalden proyectos que unan a productores y usuarios, dijo Thierron en la conferencia sobre ESPRIT.

La Comunidad debería aprovechar sus planes de crear un mercado único a fines de 1992, para estimular la demanda de computadoras europeas, añadió.

El comisionado anunció que la Comisión había propuesto una enmienda al tratado fundacional de la Comunidad con el fin de otorgar a esta más atribuciones para obtener fondos destinados a proyectos de infraestructura que liguen a los miembros.

Esto podría incluir la vinculación de las redes de computadoras de órganos estatales, como las administraciones de seguridad social o los bancos centrales. Los ministros de investigación de la Comunidad aprobaron este mes un proyecto por 41 millones de Unidades Monetarias Europeas (55.3 millones de dólares), dedicado a estudiar ese tipo de vinculaciones.

La Comisión había pedido unos 168.8 millones de dólares.

El grupo industrial Eurobit, el cual representa a fabricantes de computadores, ha preconizado ideas análogas, porque así se puede acicatear tanto el desarrollo de nuevas tecnologías como la creación de nuevos servicios que pueden acelerar la integración , según dijo a Reuter el máximo directivo de Eurobit, Bruno Lamborghini, vicepresidente de Olivetti.

La industria sufre de problemas estructurales, incluyendo la tendencia a producir de todo en lugar de especializarse, y que solo ella está en condiciones de resolver esos problemas.

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