LO QUE VA DE URIBE A CHÁVEZ

LO QUE VA DE URIBE A CHÁVEZ

Los dos se ponen la mano en el pecho cuando van a cantar el himno nacional y les gusta recurrir a dichos para hacerse entender. Ambos tienen una especial inclinación podríamos decir obsesión por el micrófono y por la política-espectáculo, aquella que se hace siempre con la esperanza de recibir el aplauso de las galerías. Los dos han reemplazado la palabra nación de su vocabulario presidencial, por la de Patria , como si ambos tuvieran la ardua y difícil tarea de refundar a sus respectivos países. Chávez habla de manera siempre exultante, de la Patria Bolivariana y Uribe de los soldados de la Patria , de los empresarios de la Patria e incluso hasta de los los terroristas de la Patria .

17 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Los dos se ponen la mano en el pecho cuando van a cantar el himno nacional y les gusta recurrir a dichos para hacerse entender. Ambos tienen una especial inclinación podríamos decir obsesión por el micrófono y por la política-espectáculo, aquella que se hace siempre con la esperanza de recibir el aplauso de las galerías. Los dos han reemplazado la palabra nación de su vocabulario presidencial, por la de Patria , como si ambos tuvieran la ardua y difícil tarea de refundar a sus respectivos países. Chávez habla de manera siempre exultante, de la Patria Bolivariana y Uribe de los soldados de la Patria , de los empresarios de la Patria e incluso hasta de los los terroristas de la Patria .

Los dos ejercen el poder de manera personal, a la usanza de los grandes señores feudales. Uribe gobierna este país con la obsesión implacable de un administrador de fincas y la paciencia de un domador de caballos aunque lo de la paciencia no es muy creíble , definición que él mismo suele utilizar para explicar su forma de gobernar y con la cual fácilmente se podría definir a un mandatario como Chávez, aunque no creo que este pueda tomar tinto sin regarlo con el caballo de paso andando, como sí lo hace Uribe. A pesar de que aparentemente profesan ideologías distintas, ambos son gobernantes de talante autoritario, que tienden a centralizar las decisiones en ellos mismos y a ejercer el poder desconociendo los canales institucionales que existen para solucionar problemas o evitar crisis como la que estamos viviendo por cuenta de un guerrillero de tercera de las Farc, de apellido Granda, que hoy es más conocido que Bienvenido Granda.

Uno y otro han hecho del asistencialismo la base de su política social. El presidente Uribe lo hace en los consejos comunales, y Chávez en sus alocuciones dominicales de Aló, Presidente.

Ambos coinciden que en política lo importante son los resultados sobre todo si estos se reflejan en las encuestas y que todo camino es válido si se trata de conseguir esas metas. No importa que en el cumplimiento de ese propósito se lleven de bulto el Estado de Derecho. Ellos no se ponen en esas pendejadas. Con el episodio de Granda, el presidente Uribe ha demostrado que está dispuesto a capturar a los guerrilleros de las Farc que estén por fuera de Colombia, a como dé lugar. A lo Bush. Entre tanto, Chávez persiste en mantener un espíritu complaciente con las Farc, a como dé lugar, como en su momento lo hizo Cuba con el eme y el Eln. Pero, además, les da la razón a las denuncias que en su oportunidad hizo la oposición venezolana meses antes del referendo en el sentido de que Chávez estaba cedulando indiscriminadamente a los colombianos con el propósito de conseguir votos para su referendo. Lo que no sabíamos es que por cuenta de eso también les estaba dando ciudadanía a miembros de las Farc.

Su visión del poder y del sentido de gobernar es tan parecida que ambos han terminado haciendo lo mismo. Primero fue Uribe quien hizo su referendo y luego Chávez procedió a hacer el suyo. Primero fue Chávez quien reformó la constitución venezolana para hacerse reelegir, y después Uribe hizo lo mismo, aunque aún está por verse si termina siendo reelegido como su homólogo venezolano. Las mismas críticas que está haciendo hoy la oposición colombiana en el tema de las garantías electorales las tuvo Chávez a lo largo de su proceso. Bien podría el presidente Chávez asesorar a Uribe ahora que él inicia el tránsito de un camino que ya recorrió exitosamente su homólogo venezolano.

Con tantas similitudes, no es extraño que esta crisis se solucione en un segundo, con una llamada telefónica o con una entrevista personal, en la que solo ellos dos van a saber qué se dijeron. Lástima que lo hagan como si fueran los mayordomos de dos grandes fincas, y no los presidentes de dos países democráticos.

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